Desarrollo

¿Economía o salud? El dilema de los gobiernos ante el Covid 19

EDICIÓN 98/99 ENE-JUN 2020

Por Patricia Muñoz Yi

El país y el mundo se vieron abocados a afrontar una pandemia de efectos severos como la generada por el COVID 19 con efectos profundamente negativos para la vida económica, social, educativa y comercial del país, desde el pasado 31 de enero, día en que la OMS declaró la alerta sanitaria internacional.

Desde el 6 de marzo de 2020, cuando se conoció el primer caso, luego de confirmar el resultado positivo en una paciente joven que regresaba de Milán a Bogotá, iniciaron las medidas que llevaron a la alcaldesa del Distrito Capital Claudia López y a Daniel Quintero, alcalde de Medellín a adelantar al 20 de marzo el simulacro de cuarentena que llamó al primer aislamiento obligatorio, incluso antes de la decisión del gobierno nacional en cabeza del presidente Iván Duque, que se ve precisado a llamar a aislamiento obligatorio al resto del país. Fue este el primer desencuentro que se presentaría en esta relación, mientras el presidente Duque consideraba que la situación daba espera, la alcaldesa propuso el simulacro lo que llevó al Presidente a decretar, quizás en contra de sus consideraciones, la primera cuarentena.

En el curso del aislamiento y hasta la fecha, hemos sido testigos de tensiones e incluso posiciones que parecen ir en contravía en el manejo de la pandemia entre el Gobierno nacional y el Gobierno distrital que han privilegiado de un lado una posición en defensa de la apertura económica y de otro la protección de la salud. La prolongación de las medidas de aislamiento y la reapertura de los sectores económicos han tomado en consideración la aplanación del pico de la pandemia para preparar las condiciones adecuadas en el sistema de salud que permitan brindar la atención necesaria cuando el número de contagiados así lo demanden, según algunos pronósticos este pico llegaría entre julio y agosto. 

¿Cuál era el camino ideal para afrontar la crisis? Varios modelos se implementaron en diferentes países para contener el virus, desde el confinamiento masivo inmediato hasta el confinamiento mínimo apelando a la inmunidad de rebaño que en algunos sitios obligó posteriormente a medidas de cuarentena más severas.

Lo cierto es que nuestros mandatarios debieron aprender a tomar decisiones sobre la marcha, sin muchas pruebas a la población, y valiéndose de las experiencias de otros países.

Lo complejo de esta crisis ha sido atender en tiempo real las consecuencias sociales y económicas de las medidas de salud pública expedidas para contener la expansión del COVID 19. Dado que la expansión de la epidemia ha afectado en distinta intensidad las regiones de Colombia, ésta circunstancia anticipaba un  tratamiento y gradualidad diferente en la apertura de los sectores económicos.

Las medidas decretadas en el país fueron semejantes a las de otros países dados los niveles de agresividad de un virus que ya había dejado un alto número de personas contagiadas y fallecidas en China, lugar del inicio de la pandemia, y luego en Italia y España donde los sistemas de salud colapsaron ante el alto número de enfermos críticos que generó el COVID 19. Medidas como el aislamiento preventivo obligatorio, cierre de escuelas, colegios, universidades, establecimientos comerciales, cancelación de eventos masivos, distanciamiento social, cuarentenas extendidas y otras medidas extremas que inevitablemente condujeron a una de las consecuencias más temidas de cualquier pandemia, la crisis económica y social que hoy atraviesa el mundo. Colombia no se escapó de esta situación, según un informe de Fedesarrollo. La cuarentena generalizada representa para el país entre 48 y 65 billones de pesos (4,5 a 6,1 del PIB), volviendo a colocar el dilema que hoy ocupa esta reflexión: ¿se deben salvar vidas o la economía?

El país afrontó la emergencia sanitaria con una economía que, si bien daba señales de crecimiento, aún es frágil y con escasa capacidad económica para responder a las necesidades que demanda la emergencia. Es necesario reconocer que desde el gobierno nacional se han realizado esfuerzos importantes para intentar minimizar los efectos en la economía, en especial de las poblaciones más vulnerables que resultaron golpeadas por el desempleo o que derivan sus ingresos de actividades informales, niveles de pobreza que se acentuaron en el país y que se expresaron través de símbolos como los trapos rojos colgados de las ventanas como señal de hambre de familias que clamaban ayuda.

El presidente de la República ha manifestado1https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/coronavirus-economia-o-salud-el-dilema-que-enfrenta-colombia-486080.:

“Así como es inviable desde el punto de vista económico, y desde el ético y moral, no tomar medidas de distanciamiento social para evitar la expansión del COVID 19, también lo es mantener medidas de cuarentena por largos periodos de tiempo, por los costos que estas imponen especialmente en las franjas más vulnerables de la población”.

 Para el mandatario, plantear vida o economía “es un falso dilema” porque “no hay economía sin salud ni salud sostenible sin actividad económica”.

El Presidente ha diseñado una hoja de ruta que ha llamado “Aislamiento preventivo obligatorio colaborativo e inteligente”, y luego una apertura global, sistemática y controlada de diversos sectores de la economía, atendiendo los avances de la pandemia. En este contexto, Bogotá al igual que otras capitales como Cali, Barranquilla, Cartagena y Leticia demandan medidas diferentes por el alto número de contagios. Otras ciudades podrán acceder a un ritmo más veloz a la apertura de su economía.

La alcaldesa de Bogotá, por su parte, ha asumido la posición que si bien la cuarentena no puede prolongarse de manera indefinida, la reapertura de los sectores económicos debe hacerse bajo principios de gradualidad y cuidado evitando, en todo caso, perder lo avanzado en la protección de la vida de los bogotanos y la capacidad de respuesta efectiva de los servicios sanitarios para atender el aumento inevitable en el número de contagiados que traería la reincorporación de las personas al sector productivo.

En este contexto un par de frases desde el Ministerio de Salud y Protección Social parecen mediar muy bien: “Si salvamos la salud pública, salvamos la economía”. “Si bien la pandemia del coronavirus ha afectado la economía, es primordial velar por la salud de los colombianos”2.https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Si-salvamos-la-salud-publica,-salvamos-la-economia.aspx..

El esfuerzo realizado en el período de cuarentena no puede ser desperdiciado; hemos ganado en frenar la expansión del virus, en fortalecer hábitos de autocuidado protección de otros, hemos ganado en salvar vidas humanas gracias al aislamiento social y estas vidas no sólo representan el valor supremo de la sociedad, sino que contribuirán a levantar una economía que resultará golpeada por la pandemia.

Cualquier proceso de retorno a la vida productiva y económica debe hacerse con mucho cuidado, sin perder lo alcanzado y sin poner en riesgo la salud de las personas.

Jugará un papel importante la capacidad de aprendizaje de nuevos hábitos comunicativos, de disciplina y seguimiento de las recomendaciones de las autoridades para no romper la distancia social necesaria ni desbordar la capacidad del transporte público, así como la conservación de las medidas de cuidado a las poblaciones más vulnerables. Será necesario garantizar unos mínimos vitales para la población más vulnerable, diseñar con creatividad y alta sensibilidad social los planes de reactivación económica que se requieren en el futuro inmediato en unas condiciones poco favorables dada la reducción de los ingresos nacionales derivados de la baja en el precio del petróleo y la crisis que ha golpeado también a los otros países.

Lecciones que nos deja la pandemia apuntan a reconocer la importancia de la comunicación remota y el uso de tecnologías de la información, que si bien no suplirán el valor de la comunicación personal y los vínculos afectivos que ésta nos genera, seguirá posibilitando la comunicación con personas ubicadas en lugares alejados o que por razones de salud no puedan hacer presencia en el mismo espacio físico.

Adicionalmente, el teletrabajo tendrá que ocupar un espacio mayor en las actividades a futuro, hay que permitir seguir realizando actividades laborales desde casa, disminuyendo el uso de transporte, espacios públicos y reduciendo las posibilidades de riesgos y contagios hasta que sea descubierta una vacuna o al menos haya reducido al máximo las posibilidades de contagio.

Se debe potencializar el compromiso colectivo que ha crecido en una sociedad caracterizada por el individualismo y que atemorizada ante una epidemia que no alcanza a descifrar en su totalidad, hace tránsito a una sociedad preocupada por otros, con medidas de cuidado nuestro y del entorno. A la disyuntiva salud o economía, el decano de la Facultad de Economía del Externado, Julián Arévalo, dice lo siguiente: “Debemos superar esta falsa disyuntiva y más bien ver esta situación como una oportunidad para dar discusiones que hemos evitado por años y que nos deberían ayudar a tener una sociedad más justa”3https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/coronavirus-economia-o-salud-el-dilema-que-enfrenta-colombia-486080..

Luis Eduardo Pun en su artículo sobre el impacto económico y social del COVID19 enuncia la importancia de pensar en 5 horizontes R adaptados de McKinsey y Co: Resolver los retos de salud pública con la menor disrupción posible a las cadenas de producción básicas; Resiliencia para manejar los retos que trae el impacto económico. Retornar, es decir crear un plan detallado para regresar a los negocios. Reinventarse es decir pensar en la nueva normalidad y las nuevas dinámicas económicas en el marco del nuevo ambiente laboral online y remoto. Reformar es decir tener claro cómo este escenario transformará el entorno y el ambiente competitivo de la industria en el futuro inmediato4https://consultorsalud.com/impacto-economico-y-social-de-covid19-en-colombia-para-no-economistas/..

Por supuesto nos quedarán reflexiones a futuro sobre el valor de la solidaridad una vez que los avances en el conocimiento del virus alcancen el descubrimiento de un tratamiento efectivo o de una vacuna. 

Si bien Colombia ha mostrado mejores cifras en el manejo de la crisis sanitaria, comparado con otros países de la región, hasta mediados del mes de junio, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus deja 1.801 personas fallecidas en el territorio nacional.

Lo cierto es que, en este choque de liderazgos, el presidente ha elogiado el trabajo de la alcaldesa: “También quiero destacar que en Bogotá se ha venido viendo una disminución de la letalidad, y ha mejorado la positividad cuando se hacen las pruebas”5https://www.rcnradio.com/bogota/ivan-duque-asegura-que-en-bogota-letalidad-por-coronavirus-ha-disminuido., dijo en Radio Nacional de Colombia.
Y la alcaldesa de Bogotá ha sido firme en reiterar su posición: “El presidente cuenta con mi apoyo, pero no con mi pleitesía”6https://www.msn.com/es-co/noticias/Colombia/el-presidente-cuenta-con-mi-apoyo-pero-no-con-mi-pleites%C3%ADa-claudia-l%C3%B3pez/ar-BB153b0g..Y justifica sus decisiones durante la pandemia en su intervención en la Cámara de Representantes diciendo: “La vida de ocho millones de personas no me las van a feriar sacándolos a la calle a la brava”.

Foto portada: Juan Arredondo.

Patricia Muñoz Yi

MA. Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana. Docente Asociada. Directora Maestría en Estudios Políticos PUJ.

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