{"id":4633,"date":"2018-09-02T13:22:49","date_gmt":"2018-09-02T13:22:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=4633"},"modified":"2019-09-02T13:42:53","modified_gmt":"2019-09-02T13:42:53","slug":"los-comienzos-del-gobierno-duque-realinderamiento-ideologico-y-recomposicion-del-mundo-politico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/los-comienzos-del-gobierno-duque-realinderamiento-ideologico-y-recomposicion-del-mundo-politico\/","title":{"rendered":"Realinderamiento ideol\u00f3gico y recomposici\u00f3n del mundo pol\u00edtico"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 94 SEP-NOV 2018<\/font>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-ugb-spacer ugb-spacer\" style=\"height:15px\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El momento pol\u00edtico actual representa una ruptura sin precedentes con respecto a la tradicional historia pol\u00edtica del pa\u00eds. La recom-posici\u00f3n y fragmentaci\u00f3n pol\u00edticas, junto con el realinderamiento ideol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n colombiana frente a la paz de Santos, enmarcan el inicio del gobierno de Duque. <\/p>\n\n\n\n<p>Los comienzos del gobierno de Iv\u00e1n Duque evidencian la combinaci\u00f3n de tensiones de corta duraci\u00f3n, centradas en las dificultades del gobierno de Santos y su propuesta de paz, con problemas de mediana y larga duraci\u00f3n: los primeros tienen que ver con las diferencias en torno al origen y naturaleza del conflicto armado reciente y los segundos, con la crisis gradual de representaci\u00f3n de los partidos tradicionales. <br> En los tres tipos de tensiones planteadas aparecen como factores detonantes los cambios pol\u00edticos producidos por la emergencia pol\u00edtica de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, que significaron un momento culminante en el proceso de ruptura gradual del monopolio bipartidista de la vida pol\u00edtica de Colombia en dos aspectos: por una parte, puso fin a la coexistencia, un tanto inc\u00f3moda y conflictiva, entre varias posiciones y corrientes pol\u00edticas que hab\u00edan convivido dentro del partido liberal; por otra, represent\u00f3 un momento importante en el desdibujamiento gradual de la capacidad de los partidos tradicionales para representar el conjunto de la sociedad colombiana en el nivel nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El regreso de Uribe en la persona del actual presidente Iv\u00e1n Duque representa un problema m\u00e1s profundo que tiene que ver con una din\u00e1mica de larga duraci\u00f3n: la creciente deslegitimaci\u00f3n de la capacidad mediadora de los partidos tradicionales frente a los problemas de la sociedad colombiana, junto con la fragmentaci\u00f3n manifiesta de esos partidos, tanto en lo ideol\u00f3gico como en lo territorial. En ese sentido, el momento pol\u00edtico actual representa una ruptura sin precedentes con respecto a la tradicional historia pol\u00edtica del pa\u00eds: la culminaci\u00f3n del proceso gradual del desdibujamiento del papel protag\u00f3nico que los partidos pol\u00edticos tradicionales hab\u00edan jugado en la historia del pa\u00eds como intermediarios entre la naci\u00f3n, las regiones, subregiones, localidades y sublocalidades. Pero tambi\u00e9n, como factores de encuadramiento y cohesi\u00f3n de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, as\u00ed fuera por m\u00e9todos clientelistas, en torno a ellos como dos \u201ccomunidades imaginadas\u201d, opuestas pero complementarias, que compensaban de alguna manera la d\u00e9bil referencia a la identidad nacional. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u201cLa coyuntura actual ha significado un realinderamiento de car\u00e1cter ideol\u00f3gico, tanto de los pol\u00edticos tradicionales como de amplios sectores de la sociedad colombiana\u201d. <\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Junto con esta desarticulaci\u00f3n de la intermediaci\u00f3n entre la naci\u00f3n y sus territorios, la coyuntura actual ha significado un realinderamiento de car\u00e1cter ideol\u00f3gico, tanto de los pol\u00edticos tradicionales como de amplios sectores de la sociedad colombiana. Bajo el paraguas de las adhesiones bipartidistas hab\u00edan coexistido tendencias pol\u00edticas diferentes, y a veces hasta opuestas, con miradas un tanto divergentes sobre el modelo econ\u00f3mico y social del Estado. Ahora, las discusiones sobre el proceso de paz, especialmente en lo que se refiere al reformismo agrario y la justicia transicional, han develado el profundo disenso existente entre la pol\u00edtica y la sociedad colombiana. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, uno de los efectos fundamentales de la propuesta de paz negociada de Santos fue el realinderamiento ideol\u00f3gico de la pol\u00edtica colombiana, que rompi\u00f3 con la dif\u00edcil coexistencia de diferentes facciones dentro de los partidos tradicionales, cuyo car\u00e1cter policlasista y su indefinici\u00f3n ideol\u00f3gica permit\u00edan cubrir intereses y posiciones diversas, que coexist\u00edan bajo sus banderas. En cambio, los acuerdos de La Habana produjeron una profunda polarizaci\u00f3n de la sociedad colombiana, que ni siquiera percib\u00eda la importancia del significado del aspecto central de los acuerdos como una ruptura con la asociaci\u00f3n entre actividad pol\u00edtica y lucha armada, que ha venido marcando tradicionalmente la historia de la naci\u00f3n. Tampoco se percib\u00eda la importancia de que las FARC-EP hubieran terminado por aceptar un modelo mixto de desarrollo rural integral, de \u00edndole multimodal, donde podr\u00edan coexistir el minifundio de la agricultura campesina tradicional, de tipo familiar, con el latifundio tradicional o moderno, y los proyectos agroindustriales de largo alcance (Restrepo y Bernal, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Otros puntos de polarizaci\u00f3n eran los relativos a la participaci\u00f3n pol\u00edtica de los movimientos de oposici\u00f3n y la organizaci\u00f3n de los movimientos sociales, que eran criticados porque se ve\u00edan como muestra del excesivo participacionismo concedido a las FARC-EP, cuya actividad legal se ve\u00eda como una amenaza m\u00e1s peligrosa que su acci\u00f3n armada, dada su omnipresencia en el movimiento sindical, los maestros y el poder judicial (Mendoza, 2013). Tambi\u00e9n se mostraba cierto escepticismo frente al compromiso de colaboraci\u00f3n de la guerrilla con la erradicaci\u00f3n voluntaria de los cultivos como alguna resistencia al tratamiento penal diferenciado para cultivadores, raspachines, procesadores o grandes comerciantes. Pero tal vez el tema m\u00e1s conflictivo de los acuerdos es el relativo al sistema diferenciado de justicia transicional, de corte restaurativo y prospectivo, que contradice la mentalidad dominante en la opini\u00f3n p\u00fablica muy centrada en el car\u00e1cter necesariamente punitivo de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>A estos malentendidos se sumaba el recurso a la emocionalidad por parte de la campa\u00f1a Uribe-Duque que buscaba tergiversar los acuerdos e infundir temor hacia los candidatos que los apoyaban, bajo la premisa de que aquellos acuerdos eran una rendici\u00f3n del Estado a los terroristas que intentaban recrear en Colombia el modelo \u201ccastrochavista\u201d. Este mensaje cal\u00f3 bastante en un contexto de creciente \u00e9xodo forzoso de venezolanos a Colombia. <\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la personalizaci\u00f3n del poder alrededor de Uribe y su delegaci\u00f3n en Iv\u00e1n Duque se enfrentaron con el movimiento, igualmente personalista y mesi\u00e1nico, del exalcalde Gustavo Petro, favorecido \u2014de manera parad\u00f3jica\u2014 por la persecuci\u00f3n del procurador Ord\u00f3\u00f1ez y la estigmatizaci\u00f3n de algunos medios y sectores pol\u00edticos en contra suya, junto con el descontento con las pol\u00edticas del actual alcalde Enrique Pe\u00f1alosa. Estas circunstancias, junto con el apoyo de los beneficiados por sus pol\u00edticas como alcalde, fueron aprovechadas por Petro, a partir de su h\u00e1bil defensa en la plaza p\u00fablica, para generar, desde la izquierda, un movimiento que aprovechaba el descontento general contra la clase pol\u00edtica tradicional y la desconfianza frente a las instituciones, para presentarse como el abanderado de la indignaci\u00f3n. Esto atrajo una amplia movilizaci\u00f3n popular y llev\u00f3 a algunos analistas a descubrir que Petro representaba un adversario m\u00e1s peligroso, y m\u00e1s real, que la supuesta amenaza castrochavista de las FARC-EP. As\u00ed, Nieto Loaiza (Nieto, 2018) se\u00f1alaba que el populismo, con financiaci\u00f3n venezolana, podr\u00eda triunfar si la elecci\u00f3n se polarizaba entre el sistema y el antisistema.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La campa\u00f1a electoral de 2018: la recomposici\u00f3n del campo pol\u00edtico colombiano<\/h4>\n\n\n\n<p>Por eso, esta contraposici\u00f3n de dos liderazgos de corte personalista, entre Duque, considerado como Uribe \u201cen cuerpo ajeno\u201d, y Petro, que apelaban directamente al pueblo, al margen de la mediaci\u00f3n de las maquinarias de los partidos tradicionales, se combin\u00f3 con la incapacidad de los candidatos m\u00e1s ubicados en el centro, como Fajardo y De La Calle, para lograr una coalici\u00f3n que representara una tercera opci\u00f3n. Esta incapacidad se evidenci\u00f3 en el moralismo descalificador de algunos de los partidarios de Fajardo, lo cual hizo imposible una alianza con lo que quedaba del liberalismo, cuya directiva, en manos del expresidente C\u00e9sar Gaviria, opt\u00f3 por una alianza pragm\u00e1tica con el aspirante del uribismo para la segunda vuelta presidencial, despu\u00e9s de un tibio apoyo a la candidatura de Humberto de La Calle, que era el candidato oficial de su partido.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta polarizaci\u00f3n entre los dos extremos del campo pol\u00edtico representaba una cierta recomposici\u00f3n del sistema pol\u00edtico colombiano, que significaba un cap\u00edtulo final del ocaso de monopolio pol\u00edtico del bipartidismo y hac\u00eda evidente la creciente separaci\u00f3n de las l\u00f3gicas nacional y regional de la vida pol\u00edtica; donde la primera se mov\u00eda m\u00e1s en el contexto de una pol\u00edtica de masas, mientras la segunda respond\u00eda a los intereses de las regiones, subregiones y localidades. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u201cEl contexto muestra un avance en la tendencia hacia la parlamentarizaci\u00f3n de los partidos tradicionales, muy clara en el partido conservador desde hace d\u00e9cadas\u201d. <\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El contexto anterior muestra un avance en la tendencia hacia la parlamentarizaci\u00f3n de los partidos tradicionales, muy clara en el partido conservador desde hace d\u00e9cadas, como hab\u00eda mostrado M\u00f3nica Pach\u00f3n (Pach\u00f3n, 2002), pero que ahora se extiende al partido liberal, que hab\u00eda permanecido relativamente inmune a esa desagregaci\u00f3n. Esta parlamentarizaci\u00f3n se hace evidente con la adhesi\u00f3n de \u00faltima hora de la facci\u00f3n gavirista a la candidatura de Duque y en la manera como fueron confeccionadas las listas liberales para la C\u00e1mara de Representantes por el expresidente Gaviria, donde figuraban candidatos que se hab\u00edan manifestado opuestos a la propuesta de paz de Santos, respaldada oficialmente por el partido liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese doble divorcio hizo que la mayor\u00eda de los candidatos de la pasada contienda electoral se inscribieran por firmas, con las \u00fanicas excepciones de Humberto de La Calle, por el partido liberal, y de Iv\u00e1n Duque, por el Centro Democr\u00e1tico, este \u00faltimo conformado por Uribe para oponerse al gobierno de Santos. A esto se sumaba la estrategia oportunista de Vargas Lleras, que intentaba combinar la inscripci\u00f3n de su candidatura por firmas con el apoyo de su partido Cambio Radical, que se hab\u00eda formado a partir de algunos disidentes del partido liberal opuestos a la corriente de Ernesto Samper. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta tendencia se hizo a\u00fan m\u00e1s manifiesta con la baja votaci\u00f3n en la consulta liberal para escoger candidato presidencial, el precario apoyo electoral que obtuvo la candidatura oficial de Humberto de La Calle y el acercamiento oportunista de C\u00e9sar Gaviria, jefe de la facci\u00f3n mayoritaria de lo que quedaba del partido liberal, a la candidatura de Iv\u00e1n Duque. Todo esto evidenciaba la aceptaci\u00f3n de la realidad pol\u00edtica por parte del partido liberal, reducido ya a una coalici\u00f3n m\u00e1s de congresistas, que renunciaba as\u00ed a una posici\u00f3n en el \u00e1mbito nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, con el nuevo partido Fuerza Alternativa del Com\u00fan, el encuentro con la real Politik, se evidenciaron los problemas del estilo pol\u00edtico de las FARC para moverse en el sistema tradicional de pesos y contrapesos del equilibrio de poderes a lo Montesquieu, donde las Cortes y el Congreso limitaban la implementaci\u00f3n de los acuerdos que hab\u00edan concertado con la Rama Ejecutiva del poder. Sobre todo, como suced\u00eda en el caso colombiano, cuando la presidencia est\u00e1 en manos de un presidente con un muy limitado poder personal, que lo lleva a depender demasiado de la clase pol\u00edtica tradicional. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Los inicios del gobierno de Duque <\/h4>\n\n\n\n<p>La recomposici\u00f3n y fragmentaci\u00f3n pol\u00edticas, junto con el realinderamiento ideol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n colombiana frente a la paz de Santos, enmarcan el inicio del gobierno de Duque y las dificultades para asegurar su gobernabilidad en un Congreso donde ning\u00fan grupo tiene la suficiente mayor\u00eda para sacar adelante sus proyectos. Desde su discurso de posesi\u00f3n, en el que Duque adopt\u00f3 un tono conciliador de llamado a la unidad nacional, pero reiterando todos los puntos que hab\u00edan conducido a la polarizaci\u00f3n e imped\u00edan la conciliaci\u00f3n, se preludiaban los problemas que iba a afrontar. Para empeorar m\u00e1s la situaci\u00f3n, el presidente del Congreso, Ernesto Mac\u00edas, hab\u00eda pronunciado, previamente, un memorial de agravios, beligerante y agresivo, en contra del presidente saliente, que reiteraba todos los reclamos que la oposici\u00f3n ten\u00eda contra \u00e9l, donde exageraba muchos de los problemas, tergiversaba los hechos y hac\u00eda acusaciones sin fundamento en la realidad. Por otra parte, algunas voces m\u00e1s moderadas, como la de la vicepresidenta Marta Luc\u00eda Ram\u00edrez, insist\u00edan en que una cosa era el Centro Democr\u00e1tico y otra cosa el gobierno de Duque.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta dualidad de mensajes, los comentaristas se mostraban confundidos: para algunos, se trataba de una divisi\u00f3n de trabajo entre los uribistas de l\u00ednea dura, que no aceptaban del todo a Duque ni a los m\u00e1s moderados, partidarios de un cierto acercamiento a posiciones de centro, en una estrategia de conjunto que buscaba complacer a todos los sectores y recoger el apoyo de los reci\u00e9n llegados a la campa\u00f1a de Duque. Para otros, se trataba de un t\u00edmido intento de mostrar cierta distancia relativa frente a Uribe con un personaje joven, m\u00e1s moderado y menos comprometido en las controversias de los \u00faltimos a\u00f1os. Sin embargo, la insistencia del gobierno de nombrar a Claudia Ortiz en alg\u00fan puesto importante, como la Unidad Nacional de Protecci\u00f3n (UNP) o la Agencia Nacional de Desarrollo Rural (ADR), y la defensa de algunos nombramientos de personas vinculadas a las campa\u00f1as uribistas mostrar\u00edan los l\u00edmites de este intento de autonom\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u201cCon el nuevo partido Fuerza Alternativa del Com\u00fan, el encuentro con la real Politik, se evidenciaron los problemas del estilo pol\u00edtico de las FARC para moverse en el sistema tradicional de pesos y contrapesos\u201d. <\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La misma dualidad apareci\u00f3 en la composici\u00f3n del gabinete ministerial y de los funcionarios de alto nivel del nuevo gobierno: los uribistas de l\u00ednea dura acapararon los ministerios y puestos m\u00e1s estrat\u00e9gicos para la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas de orden p\u00fablico, como los Ministerios del Interior, Defensa, Relaciones Exteriores, Hacienda y Trabajo; en cambio, Ministerios como los de Salud, Educaci\u00f3n, Cultura y Comercio Exterior y el Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n fueron adjudicados a personajes de sectores m\u00e1s tecnocr\u00e1ticos y moderados, algunos de ellos bastante cr\u00edticos del expresidente Uribe en el pasado, por lo que fueron descalificados por los uribistas de l\u00ednea dura. Adem\u00e1s, es notoria la presencia de antiguos dirigentes gremiales, como los directivos del sector comercial y av\u00edcola en los Ministerios de Defensa y Agricultura, lo mismo que el nombramiento de varios t\u00e9cnicos de la agroindustria palmera en altos cargos del Ministerio de Agricultura, especialmente en las agencias que tienen a su cargo los problemas de la distribuci\u00f3n de tierras.  <\/p>\n\n\n\n<p>Pero tampoco los sectores conservadores y religiosos fundamentalistas quedaron por fuera de la burocracia estatal: adem\u00e1s de la vicepresidencia de Marta Luc\u00eda Ram\u00edrez, el conservatismo obtuvo los Ministerios de Transporte y Comercio Exterior y la Consejer\u00eda Para la Paz. Adem\u00e1s, los sectores fundamentalistas, cat\u00f3licos o evang\u00e9licos fueron premiados con las embajadas en la OEA, a cargo del exprocurador Ord\u00f3\u00f1ez, y Francia, a cargo de Vivian Morales. Es m\u00e1s, algunos de los que llegaron a apoyar a Duque en el \u00faltimo momento, \u2014provenientes de Cambio Radical, Unidad Nacional y liberalismo\u2014aunque no les toc\u00f3 parte del bot\u00edn burocr\u00e1tico tuvieron, al parecer, las garant\u00edas de respetarles los puestos del gobierno nacional que ten\u00edan en las regiones. Evidentemente esta congelaci\u00f3n de puestos favorece a los sectores que est\u00e1n ahora apoyando al gobierno, e incluso a algunos independientes, pero no a los del Centro Democr\u00e1tico, que no ten\u00edan cuotas burocr\u00e1ticas previas por estar en la oposici\u00f3n a Santos, y cuyo descontento frente a algunos nombramientos de Duque es indiscutible (Semana, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, los grupos declarados como independientes frente al nuevo gobierno, como Cambio Radical, hicieron ostentaci\u00f3n de su poder para intentar bloquear la nominaci\u00f3n de Ernesto Mac\u00edas como presidente del Senado, mientras que la coalici\u00f3n liderada por el liberalismo, Cambio Radical y la Unidad Nacional logr\u00f3 derrotar al candidato de Uribe, Jos\u00e9 F\u00e9lix Lafaurie, en la elecci\u00f3n de contralor nacional, debido a la neutralidad del presidente Duque, que se neg\u00f3 a se\u00f1alar un candidato de su preferencia. Algo parecido sucedi\u00f3 con la elecci\u00f3n de los miembros de la Comisi\u00f3n I del Senado, encargada de los asuntos constitucionales, cuya mayor\u00eda qued\u00f3 en manos de la oposici\u00f3n, lo que explica la derrota contundente sufrida por la propuesta del senador uribista, Jos\u00e9 Obdulio Gaviria, que se limitaba a volver a las listas cerradas eliminando el voto preferente, que fue reemplazada por una propuesta m\u00e1s integral de reforma, que recog\u00eda, en buena parte, las propuestas de la Misi\u00f3n de Observaci\u00f3n Electoral (MOE), naufragadas en el anterior gobierno, para proponer mecanismos internos de democratizaci\u00f3n de los partidos con base en el registro \u00fanico de sus miembros. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el acercamiento entre Vargas Lleras y Uribe, propiciado por el mismo Jos\u00e9 Obdulio Gaviria, con el acuerdo de trabajar juntos en algunos temas como las reformas de la tributaci\u00f3n y la justicia, junto con la evidente cercan\u00eda en torno a los reparos a la justicia transicional independiente de la justicia ordinaria, significaron una mejor\u00eda de las posibilidades de gobernabilidad del gobierno de Duque, frente a los reparos de algunos liberales y miembros del partido de la Unidad Nacional.  <br><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, las propuestas sobre la necesidad de la reglamentaci\u00f3n de la protesta social y las afirmaciones criminalizantes que la asocian a la delincuencia y a la lucha armada, por parte del ministro de defensa, evidenciaban su concepci\u00f3n represiva de la movilizaci\u00f3n social. Adem\u00e1s, el decreto del decomiso \u201cadministrativo\u201d de la dosis personal, la propuesta de cadena perpetua contra los abusadores de menores, el regreso a la fumigaci\u00f3n con glifosato y a la erradicaci\u00f3n forzosa, el rechazo a la consideraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico como delito conexo a la rebeli\u00f3n y la resistencia al manejo penal diferenciado de las diversas etapas del narcotr\u00e1fico mostraban una mirada de la justicia desde el populismo punitivo y rigorista. Asimismo,  la propuesta de modificar el acuerdo agrario para defender a los llamados \u201cposeedores de buena fe\u201d y la resistencia a la implementaci\u00f3n de un catastro multiprop\u00f3sito indicaban la mentalidad enemiga de la reforma agraria integral de algunos pol\u00edticos cercanos a Uribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la lucha contra la corrupci\u00f3n, a la cual se sum\u00f3 el presidente Duque en contra de la resistencia del expresidente Uribe y sus cercanos seguidores, fue de mucha utilidad para el inicio del gobierno de Duque, al permitirle asumir como propio el refer\u00e9ndum impulsado por varios sectores pol\u00edticos independientes y de oposici\u00f3n. Con esta decisi\u00f3n Duque aprovech\u00f3 as\u00ed el rechazo generalizado contra la clase pol\u00edtica tradicional en general y los congresistas en particular, para lograr un cierto consenso sobre algunos puntos de la reforma pol\u00edtica, que se hab\u00eda hundido durante el gobierno de Santos debido al rechazo sistem\u00e1tico de los sectores uribistas a cualquier idea del gobierno de entonces. No todas las propuestas encontraron consenso total entre los congresistas, como hizo evidente el rechazo del presidente del Congreso a las propuestas de congelaci\u00f3n de los sueldos de los congresistas. <\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la confusi\u00f3n entre la necesaria negociaci\u00f3n entre las ramas ejecutiva y legislativa y los abusos a que se podr\u00eda prestar, dada la escasa vigilancia sobre la intromisi\u00f3n de algunos congresistas en las concesiones de megaobras de infraestructura y las negociaciones sobre el reparto de la burocracia, llevaron al presidente Duque a descalificar cualquier pol\u00edtica transaccional con el legislativo. En parte, la desafortunada calificaci\u00f3n de \u201cmermelada\u201d a cualquier intento leg\u00edtimo de los congresistas para defender proyectos que beneficiaban a sus respectivas regiones, ocult\u00f3 los problemas de fondo que ten\u00edan que ver con la necesaria redefinici\u00f3n de las relaciones entre la naci\u00f3n, las regiones, subregiones y localidades, y con la casi inexistencia de una seria carrera administrativa.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, estos problemas no contemplados de las relaciones entre los \u00e1mbitos nacional, regional y local de poder, agravados por la crisis de representaci\u00f3n de los partidos tradicionales\u2014que en el pasado hab\u00edan servido de puente entre esas instancias\u2014constituyen el tel\u00f3n de fondo de los problemas pol\u00edticos de la actual coyuntura. Por otro lado, en el mediano plazo la polarizaci\u00f3n de la sociedad colombiana frente a los procesos de paz ha llevado a una reideologizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica colombiana, que enmarc\u00f3 la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica, de car\u00e1cter muy personalista, entre Uribe y Santos, que significan una casi insuperable limitaci\u00f3n para el discurso de unidad nacional propuesto por el actual presidente Duque.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La recomposici\u00f3n y fragmentaci\u00f3n pol\u00edticas, junto con el realinderamiento ideol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n colombiana frente a la paz de Santos, enmarcan el inicio del gobierno de Duque.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":4638,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[51,23],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4633","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-51","8":"category-politica"},"aioseo_notices":[],"featured_image_urls_v2":{"full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2.jpeg",950,475,false],"thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-150x150.jpeg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-300x150.jpeg",300,150,true],"medium_large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-768x384.jpeg",768,384,true],"large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2.jpeg",770,385,false],"1536x1536":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2.jpeg",950,475,false],"2048x2048":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2.jpeg",950,475,false],"post-thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-270x180.jpeg",270,180,true],"contentberg-main":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-770x475.jpeg",770,475,true],"contentberg-main-full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2.jpeg",950,475,false],"contentberg-slider-stylish":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-900x475.jpeg",900,475,true],"contentberg-slider-carousel":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-370x370.jpeg",370,370,true],"contentberg-slider-grid-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-554x466.jpeg",554,466,true],"contentberg-slider-grid-b-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-306x466.jpeg",306,466,true],"contentberg-slider-bold-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-150x150.jpeg",150,150,true],"contentberg-grid":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-370x245.jpeg",370,245,true],"contentberg-list":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-260x200.jpeg",260,200,true],"contentberg-list-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-370x305.jpeg",370,305,true],"contentberg-thumb":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-87x67.jpeg",87,67,true],"contentberg-thumb-alt":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/pol2-150x150.jpeg",150,150,true]},"post_excerpt_stackable_v2":"<p>La recomposici\u00f3n y fragmentaci\u00f3n pol\u00edticas, junto con el realinderamiento ideol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n colombiana frente a la paz de Santos, enmarcan el inicio del gobierno de Duque.<\/p>\n","category_list_v2":"<a href=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/category\/ediciones\/94\/\" rel=\"category tag\">94 \/ SEP-NOV 2018<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/category\/temas\/politica\/\" rel=\"category tag\">Pol\u00edtica<\/a>","author_info_v2":{"name":"Fern\u00e1n Gonzalez","url":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/author\/fernan-gonzalez\/"},"comments_num_v2":"0 comments","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4633","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4633"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4633\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4640,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4633\/revisions\/4640"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4633"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4633"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4633"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}