{"id":4655,"date":"2019-09-14T12:50:09","date_gmt":"2019-09-14T12:50:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=4655"},"modified":"2019-10-01T13:23:33","modified_gmt":"2019-10-01T13:23:33","slug":"los-desafios-del-bicentenario-como-construir-un-relato-nacional-que-exprese-la-diversidad-del-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/los-desafios-del-bicentenario-como-construir-un-relato-nacional-que-exprese-la-diversidad-del-pais\/","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos del bicentenario: \u00bfc\u00f3mo construir un relato nacional que exprese la diversidad del pa\u00eds?"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 96 JUN-AGO 2019<\/font>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-ugb-spacer ugb-spacer\" style=\"height:15px\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Uno de los principales aportes de la Constituci\u00f3n de 1991 fue el reconocimiento de la diversidad regional, \u00e9tnica, cultural y religiosa del pa\u00eds; sin embargo, muchos de los relatos y conmemoraciones oficiales de los momentos fundacionales se concentran, casi exclusivamente, en los sucesos ocurridos en el centrooriente del pa\u00eds. As\u00ed, el comienzo del proceso emancipador se celebra el 20 de julio, en torno a los sucesos acaecidos en Santa Fe de Bogot\u00e1 en 1810, mientras que el momento culminante de la lucha, en las batallas del Pantano de Vargas y el puente de Boyac\u00e1, hace que buena parte de las celebraciones se concentren en torno a la ruta libertadora. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, la respuesta de la vicepresidenta, Marta Luc\u00eda Ram\u00edrez, encargada de dirigir los festejos oficiales, a las inquietudes de un art\u00edculo de Semana (Semana, 2019)<em>, <\/em>mostr\u00f3 una agenda que contemplaba la realizaci\u00f3n de una serie de obras de infraestructura, actos culturales y reflexiones acad\u00e9micas, muy relacionadas con los hechos de la campa\u00f1a de la guerra. As\u00ed mismo, la directora de Planeaci\u00f3n Nacional, Gloria Alonso, se refer\u00eda al mismo tema, que concretaba en el Pacto bicentenario firmado por el Gobierno nacional con los departamentos de Arauca, Boyac\u00e1, Casanare, Cundinamarca y Santander, para buscar la consolidaci\u00f3n de las inversiones en corredores estrat\u00e9gicos y la competitividad de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La necesidad de un relato nacional e incluyente<\/strong><strong><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Por esa concentraci\u00f3n en la ruta libertadora, El Heraldo de Barranquilla se quej\u00f3, en un editorial reciente, de que la Costa Caribe hab\u00eda sido la perdedora en la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, iniciada por Jos\u00e9 Manuel Restrepo y consolidada por la obra cl\u00e1sica de Henao y Arrubla, que se transmiti\u00f3 a las siguientes generaciones a trav\u00e9s de textos escolares inspirados en estos autores. As\u00ed mismo, el editorial afirmaba que pocas personas sab\u00edan que el 20 de julio de 1810 no se hab\u00eda proclamado la independencia, y que las primeras rupturas con la lealtad al rey hab\u00edan tenido lugar en Mompox, el 6 de agosto de ese a\u00f1o, y en Cartagena, el 11 de noviembre de 1811. Adem\u00e1s, recordaba que la batalla de Boyac\u00e1 no hab\u00eda significado la liberaci\u00f3n de todo el territorio nacional, ya que la guerra solo concluir\u00eda con la capitulaci\u00f3n de los realistas en Cartagena el 10 de octubre de 1821, que ser\u00eda la fecha m\u00e1s adecuada para celebrar el bicentenario. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta pol\u00e9mica condujo al peri\u00f3dico Nuevo Siglo a entrevistar, sobre este tema, a varios historiadores, quienes coincidieron en se\u00f1alar que el problema no se reduc\u00eda a la Costa Caribe, sino que se extend\u00eda a casi todo el pa\u00eds (Nuevo Siglo, 2019). En este sentido, \u00c1lvaro Tirado Mej\u00eda insisti\u00f3 en la necesidad de tener en cuenta los trascendentales hechos de Mompox y Cartagena, cuyas \u00e9lites fueron severamente golpeadas por la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica de Morillo, pero tambi\u00e9n de considerar los sucesos del Gran Cauca. Para este historiador, la importancia de las batallas del Pantano de Vargas y Boyac\u00e1, ubicadas en el centrooriente del pa\u00eds, fue m\u00e1s pol\u00edtica que militar, porque la huida de las autoridades espa\u00f1olas de la capital virreinal se\u00f1al\u00f3 el inicio de la instalaci\u00f3n definitiva de la rep\u00fablica y el comienzo de la liberaci\u00f3n del territorio, que fue llevada a cabo por C\u00f3rdoba en Antioquia en 1820 (batalla de Chorros Blancos, 12 de febrero de 1820) y culminada, a\u00f1os despu\u00e9s, por la toma de Cartagena en 1821 y las guerras en el sur del pa\u00eds, en torno a Pasto y al Ecuador, en 1822. <\/p>\n\n\n\n<p>De forma similar se pronunci\u00f3 Margarita Garrido, quien se\u00f1alaba que la historia oficial se reduc\u00eda, en general, al centro del pa\u00eds; al tiempo que insist\u00eda en la necesidad de una historia m\u00e1s incluyente y diversa, con muchos centros y diversas perspectivas. Pero se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a que la importancia de Cartagena, igual a la de Santa fe en el Nuevo Reino, hab\u00eda llevado a centralizar la historia del Caribe en ella. Por su parte, Ana Catalina Reyes recordaba que el 20 de julio de 1810 se insertaba en un proceso m\u00e1s amplio, iniciado en Cartagena y Mompox, seguido por los del El Socorro y Cali, que culmin\u00f3 en Santa Fe, que fue uno de los \u00faltimos sitios de este proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al sur del pa\u00eds, es pertinente pensar, m\u00e1s bien, en la fecha de la capitulaci\u00f3n de Pasto, firmada en Berruecos el 6 de junio de 1822, despu\u00e9s de las batallas de Bombon\u00e1 (7 de abril de 1822) y Pichincha (24 de mayo de 1822), cuando las \u00e9lites pastusas renunciaron a seguir luchando por una causa perdida y el obispo de Popay\u00e1n, Salvador Jim\u00e9nez de Enciso, reconoci\u00f3 la autoridad de Bol\u00edvar. Incluso entonces, los pueblos indios, en alianza con sectores realistas de negros, pardos y mestizos, junto con algunos sobrevivientes del ej\u00e9rcito realista, comandados por Agust\u00edn Agualongo, se rebelaron en favor de la causa realista hasta su derrota, en junio de 1824, por las tropas republicanas comandadas por el coronel Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Bicentenario de Boyac\u00e1: oportunidad para reflexionar sobre el proceso de construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Consideraciones semejantes llevaron a la actual junta directiva de la Academia Colombiana de Historia a programar, en compa\u00f1\u00eda del Archivo Nacional de la Naci\u00f3n, un encuentro con las academias regionales y los centros locales de historia, con el fin de discutir los aportes de las nuevas corrientes historiogr\u00e1ficas sobre la Independencia. Este encuentro, realizado en Bogot\u00e1 entre el 14 y el 15 de junio de 2018 (Gonz\u00e1lez, L\u00f3pez y Pita, 2019), cont\u00f3 con el apoyo financiero del Ministerio de Cultura, y su objetivo era presentar la conmemoraci\u00f3n del triunfo de Boyac\u00e1 como una oportunidad para reflexionar sobre el proceso de formaci\u00f3n de la naci\u00f3n. Se asumi\u00f3 este hecho como un punto de inflexi\u00f3n entre una historia previa de hechos acumulados en el per\u00edodo colonial, cuyas tensiones, conflictos y logros desembocar\u00edan en las luchas de la Primera Rep\u00fablica y nuestra historia republicana, marcada por los esfuerzos de construir una naci\u00f3n a partir de una unidad administrativa de origen hisp\u00e1nico, que comprend\u00eda una gran diversidad de regiones, grupos sociales y etnias; lo cual se reflejar\u00eda en un proceso ambiguo y conflictivo de guerras internas, procesos electorales y reformas constitucionales.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, lejos de la mirada catastrofista de nuestra historia que ve al pa\u00eds como yendo de fracaso en fracaso \u2013que lo llevar\u00eda a ser considerado como un Estado fallido o a punto de colapsar o una \u2018narcocracia\u2019\u2013, con una violencia omnipresente como rasgo esencial de nuestra vida pol\u00edtica. Esta nueva mirada buscar\u00eda un acercamiento m\u00e1s complejo y diferenciado a nuestro devenir hist\u00f3rico, para mostrar la gran capacidad de resiliencia del pa\u00eds, que le ha permitido no sucumbir ante las dificultades, pero sin ser capaz tampoco de afrontar de manera definitiva los problemas. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El contexto peninsular y americano de las independencias <\/strong><strong><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Las reflexiones, anteriormente expuestas, partieron de encuadrar los movimientos de 1809 y 1810 en el contexto de la crisis del Imperio espa\u00f1ol, producida por la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, como detonante que explicitar\u00eda conflictos latentes entre unidades administrativas del Imperio espa\u00f1ol en las Indias, provincias y regiones, ciudades principales y secundarias, criollos y peninsulares. A partir de los motines del 2 de mayo de 1808 en Madrid, se organizaron en la pen\u00ednsula espa\u00f1ola juntas aut\u00f3nomas en contra del dominio franc\u00e9s y en defensa del rey Fernando, que fueron seguidas por movimientos semejantes a lo largo de Hispanoam\u00e9rica, lo cual empez\u00f3 en Charcas (en la actual Bolivia, el 25 de mayo de 1809), y sigui\u00f3 en La Paz (el 16 de julio de 1809), en Quito (el 10 de agosto de 1809), en Caracas (el 19 de abril de 1810) y en Buenos Aires (el 25 de mayo de 1810). <\/p>\n\n\n\n<p>En la Nueva Granada se presentaron movimientos similares en Cartagena (el 22 de mayo de 1810), en Cali (el 3 de julio de 1810), en Pamplona (el 4 de julio de 1810), en El Socorro (entre el 9 y el 11 de julio de 1810) y en Mompox (el 18 de julio de 1810). En Santa fe, despu\u00e9s de varios intentos, se lleg\u00f3 al mot\u00edn del 20 de julio, preparado desde la noche anterior, y el ejemplo de estos movimientos juntistas fue seguido luego por Honda (25 de julio de 1810), por Santa Marta y Antioquia (10 de agosto de 1810), por Popay\u00e1n (5 de agosto de 1810) y por Tunja (11 de octubre de 1810). <\/p>\n\n\n\n<p>Estos procesos de recuperaci\u00f3n de las soberan\u00edas locales fueron evolucionando de manera diferente, seg\u00fan las particularidades de las localidades y las regiones, que desembocaron en enfrentamientos armados, encubiertos como luchas entre centralistas y federalistas, fidelistas, regentistas y patriotas, con una participaci\u00f3n importante pero muy diferenciada de los llamados grupos subalternos, ind\u00edgenas, mestizos, mulatos, negros libertos o cimarrones. Estos enfrentamientos de nuestra primera rep\u00fablica, caracterizados por la historiograf\u00eda tradicional, de manera caricaturesca, como \u2018la Patria Boba\u2019, encubr\u00edan las rivalidades entre Cartagena y Santa fe en el conjunto del virreinato; lo mismo que las tensiones entre Popay\u00e1n y las ciudades del valle del Cauca, que se mov\u00edan entre los intereses de Quito y la rivalidad entre Cali y Popay\u00e1n. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto explica la evoluci\u00f3n de Pasto, que quedaba colocada como una \u2018isla realista\u2019, que luchaba por defender su autonom\u00eda con un importante apoyo de grupos ind\u00edgenas y afrocolombianos, frente a los movimientos independentistas de los notables de Quito y Cali. Una situaci\u00f3n similar se presentaba entre Cartagena y Santa Marta, donde el cacique de Mamatoco, Antonio N\u00fa\u00f1ez, fue condecorado por el rey de Espa\u00f1a con la orden de Isabel la Cat\u00f3lica, por la liberaci\u00f3n de Santa Marta contra los patriotas de Labatut. Por su parte, la propia Cartagena se enfrentaba a los intereses de Mompox y la resistencia de los pueblos de la Sabana, y encontraba muchas dificultades para ejercer su autoridad en el territorio de su provincia. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas tensiones internas dificultaban las aspiraciones de Santa fe de Bogot\u00e1 para ejercer su autoridad como capital, casi nominal, sobre el territorio del virreinato. Estas dificultades facilitaron la reconquista de la Nueva Granada por las tropas de Morillo, que lograron la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica en el interior del pa\u00eds, una vez sometida la plaza fuerte de Cartagena. A su vez, los desmanes de la reconquista y la conciencia del fracaso de la primera rep\u00fablica convencieron a los patriotas de la necesidad de formar un ej\u00e9rcito m\u00e1s profesional y un mando centralizado, en vez de las \u2018rep\u00fablicas a\u00e9reas\u2019 que criticaba Bol\u00edvar. <\/p>\n\n\n\n<p>En lo anterior radica la clave del \u00e9xito del triunfo de Boyac\u00e1: un resultado de la combinaci\u00f3n de las tropas venezolanas de Bol\u00edvar, reforzadas por militares veteranos de las guerras napole\u00f3nicas, m\u00e1s el ej\u00e9rcito organizado en los llanos colombianos por Santander, por encargo del primero; as\u00ed como tambi\u00e9n de una importante decisi\u00f3n estrat\u00e9gica, sugerida a Bol\u00edvar por parte del cura guerrillero, el dominico fray Ignacio Mari\u00f1o, que, seg\u00fan algunos (Tisn\u00e9s, 1989), convenci\u00f3 a Bol\u00edvar de abandonar su obsesi\u00f3n por atacar el centro de Venezuela, donde hab\u00eda sido derrotado varias veces, para concentrar sus esfuerzos en la Nueva Granada, donde las tropas espa\u00f1olas eran m\u00e1s d\u00e9biles, para derrotar luego, con sus refuerzos y recursos, a los realistas en Venezuela. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>De la mirada continental de las independencias, a la creaci\u00f3n de nuevas naciones<\/strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><em><\/em><\/h4>\n\n\n\n<p>Este cambio representaba una mirada m\u00e1s continental de la lucha emancipadora, que superaba la visi\u00f3n centrada en los l\u00edmites de las unidades administrativas del Imperio espa\u00f1ol \u2014que dar\u00edan lugar m\u00e1s tarde a las actuales fronteras de las naciones de Hispanoam\u00e9rica\u2014 para asumir entonces un punto de vista de conjunto de la guerra, en la que converger\u00edan las campa\u00f1as de Bol\u00edvar hacia Quito, Guayaquil y Lima, con las de San Mart\u00edn en Argentina, Chile y Per\u00fa. Estas campa\u00f1as culminaron con los triunfos de Jun\u00edn y Ayacucho, y que enmarcan las vicisitudes de la creaci\u00f3n de Bolivia. Sin embargo, despu\u00e9s de estas campa\u00f1as, donde combaten juntos soldados de los actuales pa\u00edses de Venezuela, Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Bolivia, Argentina y Chile, se va diluyendo la necesidad de una mirada continental, como la so\u00f1ada por Bol\u00edvar y San Mart\u00edn, para regresar a las visiones nacionalistas pensadas desde las unidades administrativas del Imperio espa\u00f1ol. <\/p>\n\n\n\n<p>En el nivel interno de la actual Colombia, tampoco fue f\u00e1cil la implantaci\u00f3n del r\u00e9gimen republicano: como muestra Daniel Guti\u00e9rrez Ardila, la expansi\u00f3n del dominio patriota en algunas regiones, como el centrooriente del pa\u00eds, el Choc\u00f3, Antioquia y el occidente del pa\u00eds hasta Popay\u00e1n, contrasta con la resistencia realista en los l\u00edmites entre los actuales departamentos de Cauca y Nari\u00f1o, las sabanas del Sin\u00fa, la pen\u00ednsula de La Guajira y las zonas aleda\u00f1as a Valledupar. En ese sentido, Guti\u00e9rrez cree que exist\u00eda en esas regiones un arraigado realismo popular, que explicaba las dificultades de los patriotas para consolidar su dominio en esos territorios (Guti\u00e9rrez, 1819). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso una vez consolidado ese poder, la mirada nacional planteaba nuevos interrogantes a los pr\u00f3ceres: en el caso de la actual Colombia, los pr\u00f3ceres se enfrentaban al desaf\u00edo de construir una naci\u00f3n a partir de un territorio fragmentado por la geograf\u00eda, que dificultaba la formaci\u00f3n de un mercado interno. Adem\u00e1s, ese esfuerzo unificador se enfrentaba, con los intereses localistas de unas \u00e9lites fragmentadas, en una sociedad dividida en castas y cuya jerarqu\u00eda de ciudades y villas se ve\u00eda amenazada por las poblaciones en ascenso. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed las diversas concepciones de Bol\u00edvar y Santander sobre la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n y las confrontaciones posteriores entre los partidos liberal y conservador, como confederaciones laxas de poderes regionales y locales bajo el paraguas ideol\u00f3gico de los enfrentamientos en torno al papel de la Iglesia cat\u00f3lica en la sociedad colombiana y al ritmo de las transformaciones econ\u00f3micas y sociales, necesarias para ubicar el pa\u00eds en el concierto de las naciones, y los referidos a la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas subordinadas en la vida del pa\u00eds (Gonz\u00e1lez, 1989). <\/p>\n\n\n\n<p>En esos enfrentamientos de grupos sociales y facciones se combinaba una vida electoral intensa, sin parang\u00f3n con otros pa\u00edses del continente, cuesti\u00f3n que ha subrayado insistentemente Eduardo Posada-Carb\u00f3 (Posada-Carb\u00f3, 2006), con un recurso frecuente a la guerra civil, tanto en el orden nacional como en el regional, cuyo sentido pol\u00edtico hemos analizado previamente (Gonz\u00e1lez, 2006). n esta parad\u00f3jica combinaci\u00f3n entre <em>Orden y Violencia<\/em>, destacada por Daniel Pecaut (Pecaut, 1986), se fueron configurando dos historias paralelas y contrapuestas, donde los h\u00e9roes de una versi\u00f3n son los villanos de la otra, que corresponden a los imaginarios de los partidos liberal y conservador. En ese contraste de \u201ccomunidades imaginarias\u201d de copartidarios[mfn]El concepto de \u2018comunidades imaginadas\u2019, acu\u00f1ado, para las naciones, por Benedict Anderson, ha sido aplicado por Tulio Halperin Donghi a los enfrentamientos entre rosistas y antirrosistas de Argentina, y por m\u00ed a la lucha entre conservadores y liberales en Colombia.[\/mfn], el pa\u00eds fue pasando de un federalismo extremo, que perpetuaba las diferencias regionales y marginaba a algunas regiones, a un centralismo que las desconoc\u00eda casi por completo; as\u00ed como de un intento prematuro de secularizaci\u00f3n, con algunos ribetes anticlericales, a un intento de unidad nacional basada en la religi\u00f3n cat\u00f3lica y un Estado confesional, lo que conduc\u00eda a una especie de r\u00e9gimen republicano de Cristiandad. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>De la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica al intento de civilizaci\u00f3n de la competencia pol\u00edtica<\/strong><strong><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Esos bandazos entre posiciones extremas, que expresaban la intensa polarizaci\u00f3n \u2013\u2018los odios heredados\u2019\u2013 entre liberales y conservadores, llevaron a enfrentamientos extremos como la Guerra de los Mil D\u00edas, que dar\u00eda lugar a la llamada rep\u00fablica conservadora de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Este dominio conservador culminar\u00eda con el retorno del partido liberal al poder en los a\u00f1os treinta, que llevar\u00eda en algunas regiones a la \u2018peque\u00f1a violencia\u2019 contra algunas regiones conservadoras. Luego, la oposici\u00f3n del conservatismo y de la jerarqu\u00eda de la Iglesia cat\u00f3lica a los intentos de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica y social de la \u201cRevoluci\u00f3n en marcha\u201d en los a\u00f1os treinta \u2014que tra\u00edan consigo algunas reformas secularizantes, y la insurgencia de un movimiento populista en un mundo marcado por las desigualdades en el campo y la ciudad\u2014 produjeron una intensa polarizaci\u00f3n, que prepar\u00f3 el camino a la Violencia de mediados de siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia vivida de esa tragedia nacional llev\u00f3 a la convicci\u00f3n de que era necesaria la reconciliaci\u00f3n pol\u00edtica entre liberales y conservadores, y la cancelaci\u00f3n de los enfrentamientos entre el partido liberal y la Iglesia cat\u00f3lica. Sin embargo, este intento de civilizaci\u00f3n pol\u00edtica, conocido como el Frente Nacional, mostr\u00f3 pronto sus limitaciones al excluir a los grupos sociales al margen de los partidos tradicionales, y mostrarse incapaz de responder a las necesarias reformas sociales y econ\u00f3micas que exig\u00edan las transformaciones sociales que el pa\u00eds afrontaba en la segunda mitad del siglo XX. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Entre la guerra y la paz <\/strong><strong><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Frente a esa exclusi\u00f3n e incapacidad, surgieron movimientos insurgentes en los que se combinaba la opci\u00f3n de grupos de corte jacobino, de inspiraci\u00f3n marxista-leninista, con las tensiones de grupos de colonos campesinos en las zonas perif\u00e9ricas de la frontera agraria, producidas por una estructura muy concentrada de la propiedad de la tierra en las zonas m\u00e1s integradas a la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n. Posteriormente, las guerrillas insurgentes fueron saliendo de las zonas perif\u00e9ricas donde hab\u00edan nacido, para presionar regiones m\u00e1s insertadas en la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n, donde encontraron la respuesta paramilitar, en alianza con los poderes locales y regionales, caracterizada como la Parapol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado de esta evoluci\u00f3n de los grupos insurgentes, se va presentando el desdibujamiento paulatino del monopolio bipartidista de la vida pol\u00edtica, al lado de una intensa movilizaci\u00f3n social, que termina produciendo una crisis de la representaci\u00f3n pol\u00edtica de la sociedad. Como respuesta a esa crisis, la Constituci\u00f3n de 1991 represent\u00f3 un intento de relegitimaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico con reformas a las relaciones entre las ramas del poder, el reconocimiento de derechos econ\u00f3micos y sociales y la consagraci\u00f3n del pluralismo regional, religioso, cultural, \u00e9tnico y social de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estas reformas pol\u00edticas y sociales no bastaron para poner fin a la lucha armada, que, aunque no cubr\u00eda de manera homog\u00e9nea la totalidad del territorio nacional, segu\u00eda polarizando al pa\u00eds entre los partidarios de una paz negociada y los partidarios del sometimiento militar de los insurgentes a la institucionalidad, que tend\u00edan a negar la existencia del conflicto armado interno. Esta divisi\u00f3n entre distintas concepciones de la paz se expres\u00f3 en el triunfo del No en el plebiscito, las dificultades del gobierno de Santos para implementar los acuerdos y las vicisitudes de la justicia transicional durante el gobierno de Duque. Esas vicisitudes se expresaron en las objeciones del presidente Duque sobre la ley reglamentaria de la justicia transicional, que procuraba dar gusto tanto a los sectores duros del uribismo como a los recelos del fiscal Mart\u00ednez; sin embargo, la resistencia de los grupos opositores en el Congreso y la actitud de las Cortes pusieron fin a esos intentos. <\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e1pido recorrido por las complejidades de nuestro proceso de Independencia \u2014 contrastadas con el desarrollo conflictivo de la formaci\u00f3n de la naci\u00f3n colombiana, y marcadas por diferentes polarizaciones en distintos momentos\u2014 nos invita a superar esa nueva polarizaci\u00f3n entre los colombianos para reconocer nuestra diversidad, como base de un proceso gradual de integraci\u00f3n territorial y de articulaci\u00f3n pol\u00edtica, que nos conduzca a la creaci\u00f3n de una Naci\u00f3n donde quepamos todos. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-ugb-expand ugb-expand\" aria-expanded=\"false\"><div class=\"ugb-expand__less-text\"><\/div><div class=\"ugb-expand__more-text\" style=\"display:none\"><p><strong>Referencias<\/strong><\/p><p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con el bicentenario\u2019? (21 al 28 de julio de 2019). Semana.<\/p><p>\u00bfSe ha desconocido el aporte del Caribe en la Independencia? (25 de julio de 2019). El Nuevo Siglo, pp. 6 A.<\/p><p>Fern\u00e1n E Gonz\u00e1lez, Luis Horacio L\u00f3pez y Roger Pita. (2018). El bicentenario de la Independencia de Colombia 2019 y los retos de la celebraci\u00f3n-Un encuentro en torno a las nuevas corrientes historiogr\u00e1ficas. Bogot\u00e1, Colombia: Mincultura y Academia Colombiana de Historia.<\/p><p>Roberto Mar\u00eda Tisn\u00e9s, J.C.M.F.(1989). En: Fray Ignacio Mari\u00f1o O.P. Capell\u00e1n general del ej\u00e9rcito libertador. (pp. 76-81). Tunja, Colombia: Academia boyacense de Historia.<\/p><p>Daniel Guti\u00e9rrez Ardila (2019) 1819 Campa\u00f1a de la Nueva Granada. Bogot\u00e1, Colombia: Universidad Externado.<\/p><p>Fern\u00e1n E. Gonz\u00e1lez. (1989). Aproximaci\u00f3n a la configuraci\u00f3n pol\u00edtica de Colombia. Revista Controversia, (153-4), pp.153-154. Un pa\u00eds en construcci\u00f3n, Estado, instituciones y cultura pol\u00edtica, (1989). Reproducido en Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, Para leer la Pol\u00edtica, (1997). Bogot\u00e1, Colombia: CINEP. <\/p><p>Eduardo Posada-Carb\u00f3, (2006). La Naci\u00f3n so\u00f1ada. Violencia, liberalismo y democracia en Colombia. Bogot\u00e1. Editorial Norma; Vitral; Fundaci\u00f3n Ideas para la Paz.<\/p><p>Fern\u00e1n E. Gonz\u00e1lez. (2006). Partidos, guerras e Iglesia en la construcci\u00f3n del Estado en Colombia, 1830-1900. Medell\u00edn, Colombia: La Carreta.<br> Daniel Pecaut. (1986). Orden y Violencia. Colombia 1930.1954. Bogot\u00e1, Colombia. Siglo XXI editores.<\/p><p>Cfr Benedict Anderson, (1983). Imagined Communities. Reflections on the origin and spread of Nationalism. London. Verso editions. <\/p><p>Tulio Halperin Donghi. (2003). Argentine counterpoint: rise of the nation, rise of the State. En: S. Castro-Klar\u00e8n y J. Chasteen (Ed). Beyond Imagined Communities, Reading and writing the Nation in nineteenth Latin America.  Baltimore: The John Hopkins University Press. <\/p><\/div><a class=\"ugb-expand__toggle\" href=\"#\"><span class=\"ugb-expand__more-toggle-text\"><strong>Mostrar referencias<\/strong><\/span><span class=\"ugb-expand__less-toggle-text\" style=\"display:none\">Ocultar referencias<\/span><\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Constituci\u00f3n de 1991 aporto al reconocimiento de la diversidad regional, \u00e9tnica, cultural y religiosa del pa\u00eds; sin embargo, muchos de los relatos y conmemoraciones oficiales se concentran, en los sucesos ocurridos en el centrooriente del pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":4657,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[567,49],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4655","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-567","8":"category-regiones"},"aioseo_notices":[],"featured_image_urls_v2":{"full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar.jpg",1654,1122,false],"thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-300x204.jpg",300,204,true],"medium_large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-768x521.jpg",768,521,true],"large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-1024x695.jpg",770,523,true],"1536x1536":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar.jpg",1536,1042,false],"2048x2048":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar.jpg",1654,1122,false],"post-thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-270x180.jpg",270,180,true],"contentberg-main":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-770x515.jpg",770,515,true],"contentberg-main-full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-1170x508.jpg",1170,508,true],"contentberg-slider-stylish":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-900x515.jpg",900,515,true],"contentberg-slider-carousel":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-370x370.jpg",370,370,true],"contentberg-slider-grid-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-554x466.jpg",554,466,true],"contentberg-slider-grid-b-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-306x466.jpg",306,466,true],"contentberg-slider-bold-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-150x150.jpg",150,150,true],"contentberg-grid":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-370x245.jpg",370,245,true],"contentberg-list":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-260x200.jpg",260,200,true],"contentberg-list-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-370x305.jpg",370,305,true],"contentberg-thumb":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-87x67.jpg",87,67,true],"contentberg-thumb-alt":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Batalla_de_Boyaca_de_Martin_Tovar_y_Tovar-150x150.jpg",150,150,true]},"post_excerpt_stackable_v2":"<p>La Constituci\u00f3n de 1991 aporto al reconocimiento de la diversidad regional, \u00e9tnica, cultural y religiosa del pa\u00eds; sin embargo, muchos de los relatos y conmemoraciones oficiales se concentran, en los sucesos ocurridos en el centrooriente del pa\u00eds.<\/p>\n","category_list_v2":"<a href=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/category\/ediciones\/96\/\" rel=\"category tag\">96 \/ JUN-AGO 2019<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/category\/temas\/regiones\/\" rel=\"category tag\">Regiones<\/a>","author_info_v2":{"name":"Fern\u00e1n Gonzalez","url":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/author\/fernan-gonzalez\/"},"comments_num_v2":"0 comments","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4655","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4655"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4655\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4671,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4655\/revisions\/4671"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4655"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4655"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4655"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}