{"id":5384,"date":"2020-12-19T12:00:00","date_gmt":"2020-12-19T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=5384"},"modified":"2021-01-15T19:52:50","modified_gmt":"2021-01-16T00:52:50","slug":"reconciliacion-necesidad-en-una-colombia-polarizada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/reconciliacion-necesidad-en-una-colombia-polarizada\/","title":{"rendered":"Reconciliaci\u00f3n: \u00bfNecesidad en una Colombia polarizada?"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 100 JUN- DIC 2020<\/font>\n\n\n\n<p><span style=\"color: #cf2e2e;\" class=\"ugb-highlight\"><strong>Por Mauricio Garc\u00eda Dur\u00e1n S.J.<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\">Los colombianos\/as vivimos una profunda paradoja: no obstante los esfuerzos por avanzar como sociedad, incluidos los m\u00faltiples acuerdos de paz y desmovilizaci\u00f3n realizados en los \u00faltimos 30 a\u00f1os en el pa\u00eds, hoy nos encontramos en serio peligro de reactivar el conflicto armado, que lleg\u00f3 a su menor expresi\u00f3n a finales de 2016, cuando se firm\u00f3 el Acuerdo de Paz con las FARC-EP, pero que viene creciendo de forma importante en los \u00faltimos 4 a\u00f1os con claras afectaciones a la poblaci\u00f3n civil y a los firmantes de paz, como se ha visto en los asesinatos de l\u00edderes-as sociales y de militantes de las FARC.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombia puede volver a activar de manera seria el conflicto armado que nos ha tomado tanto tiempo negociar. <strong>Una paz sostenible no parece estar a la vuelta de la esquina en nuestro caso, antes bien, parece haber un d\u00e9ficit de din\u00e1micas de reconciliaci\u00f3n que nos permitan sanar las m\u00faltiples heridas del conflicto, y acercar positivamente a una sociedad cada vez mas polarizada entre la guerra y la paz. <\/strong>En esta coyuntura, donde hasta la paz colombiana se mezcl\u00f3 en la campa\u00f1a presidencial norteamericana, necesitamos tomar consciencia de los retos que enfrentamos al vivir el riesgo de asomarnos de nuevo al abismo de un conflicto desbordado, degradado y destructivo para la democracia y los derechos humanos. Es importante considerar entonces, los retos que se plantean al pa\u00eds para avanzar en la paz y reconciliaci\u00f3n que todos anhelamos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los retos de una paz parcelada<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El primer reto surge de las implicaciones que ha tenido y tiene para el pa\u00eds, la negociaci\u00f3n de paces parceladas, que, desactivando algunos factores de violencia, nunca han logrado terminar con expresiones importantes de la misma, con lo cual se mantiene la din\u00e1mica de un conflicto armado de mediana y alta intensidad. Ello ha implicado que desde 1990, hemos tenido din\u00e1micas de post-Acuerdo y desmovilizaci\u00f3n de combatientes con muy diversos grupos armados (M-19, EPL, PRT, Movimiento Armado Quint\u00edn Lame, Corriente de Renovaci\u00f3n Socialista), lo cual ha permitido poner algunos ladrillos en la construcci\u00f3n de la paz, pero sin que nunca se haya podido consolidar de manera sostenida, y sin la perturbaci\u00f3n de la continuidad de la violencia, una paz imperfecta que nos permita reconstruir una convivencia nacional, garantizar el avance hacia niveles de convivencia y democracia que nos permitan hacer frente a algunos de los problemas estructurales subyacentes al conflicto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esos acuerdos parcelados de paz nunca han logrado desactivar actores y factores importantes del conflicto armado y la violencia. Los acuerdos de paz de los noventa \u2013que trajeron aires de esperanza y contribuyeron a abrir el camino a una nueva Constituci\u00f3n\u2014, dejaron activos los grupos guerrilleros mayoritarios (FARC-EP y ELN), quienes siguieron en su din\u00e1mica de lucha armada llegando al nivel m\u00e1s alto de la confrontaci\u00f3n armada, como lo vimos entre el 2000 y el 2002. Mientras se negociaba la paz en la zona de despeje del Cagu\u00e1n, la confrontaci\u00f3n en el resto del pa\u00eds alcanz\u00f3 los mayores niveles contempor\u00e1neos. A esto se sumaba el creciente rol de los grupos paramilitares, que en esos a\u00f1os adelantaron lo que Daniel P\u00e9caut llam\u00f3 acertadamente una \u201cguerra contra la sociedad\u201d. No en vano, el 85% de las v\u00edctimas de esta guerra de m\u00e1s de 50 a\u00f1os fueron civiles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, los esfuerzos del gobierno de \u00c1lvaro Uribe para desmovilizar los grupos paramilitares entre 2003 y 2006 fueron una apuesta en gran medida fallida, que no condujo al real y completo desmonte de sus estructuras paramilitares.&nbsp; No obstante la desmovilizaci\u00f3n, seg\u00fan cifras oficiales, de m\u00e1s de 30.000 paramilitares y la extradici\u00f3n de algunos de sus jefes a Estados Unidos, lo que se pudo constatar en muchos de los territorios es que algunas de estas estructuras siguieron operando con nuevos nombres, menos politizadas, y ciertamente vinculadas a las din\u00e1micas crecientes de las econom\u00edas ilegales, particularmente narcotr\u00e1fico, miner\u00eda ilegal y contrabando, este \u00faltimo ante todo en las zonas fronterizas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"770\" height=\"420\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-Bibiana-Moreno-Naciones-Unidas.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5494\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-Bibiana-Moreno-Naciones-Unidas.jpeg 770w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-Bibiana-Moreno-Naciones-Unidas-300x164.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px\" \/><figcaption>Foto: Bibiana Moreno, Naciones Unidas. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero este v\u00ednculo con din\u00e1micas de econom\u00eda ilegal no es patrimonio exclusivo de los grupos que emergieron de la desmovilizaci\u00f3n fallida de los paramilitares. Tambi\u00e9n est\u00e1n vinculados los grupos guerrilleros, ya sea que no hayan negociado un Acuerdo de Paz, como el ELN, o que se configuran como disidencias activas de grupos desmovilizados, como aquella del EPL (conocidos como los \u201cPelusos\u201d) que se mantiene desde los noventa, o la m\u00e1s reciente de las FARC-EP, tanto de los que no entraron en la negociaci\u00f3n, como de quienes s\u00ed, y luego se reincorporaron a la acci\u00f3n armada en diversos lugares del territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede desconocer la importancia de la negociaci\u00f3n con las FARC-EP que se desarroll\u00f3 durante el Gobierno del presidente Santos, dado el peso que este grupo ten\u00eda en la confrontaci\u00f3n armada y en el n\u00famero de combatientes involucrados. A pesar de ello, no pudo escapar a ser una paz parcelada, ya que no incorpor\u00f3 en la negociaci\u00f3n al ELN, y en virtud de las disidencias del proceso de paz que se dieron, tanto antes de firmar el acuerdo de paz, como despu\u00e9s de ello. Esta condici\u00f3n de paz parcelada se increment\u00f3 por la incapacidad del Estado y sus Fuerzas Armadas de alcanzar un control efectivo de los amplios territorios desalojados por las FARC-EP, lo cual conllev\u00f3 que los grupos armados ilegales existentes, tanto surgidos de la desmovilizaci\u00f3n paramilitar, como de las guerrillas, se hayan tranzado en una disputa por el control del territorio y de las econom\u00edas ilegales que se desarrollan en los mismos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignwide\"><blockquote><p>La aplicaci\u00f3n limitada de los acuerdos de paz no ha hecho sino reforzar l\u00f3gica perversa de lo que puede conllevar una paz parcelada.&nbsp;<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un modelo de paz que no hace frente a la polarizaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Un segundo reto surge del modelo de negociaci\u00f3n de paz utilizado, el cual no ha incorporado una estrategia clara para hacer frente a la divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n que se ha generado en el pa\u00eds, luego de un conflicto prolongado por m\u00e1s de 50 a\u00f1os y altamente degradado, que ha afectado de forma directa como v\u00edctimas, al menos al 15% de su poblaci\u00f3n, y de forma indirecta, pr\u00e1cticamente a toda Colombia, afectada por las consecuencias del conflicto en la vida social y econ\u00f3mica del pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede olvidar que dicha divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n, surge en la \u00e9poca del proceso de paz con las FARC-EP, en el Cagu\u00e1n, entre 1998 y 2002. Antes de ello, hubo en el pa\u00eds una opini\u00f3n p\u00fablica mayoritariamente favorable a la paz, como se reflej\u00f3 en los 10 millones de votos del Mandato por la Paz, en las elecciones de 1997. Incluso sectores hoy opuestos a consolidar una paz estable y duradera apoyaron medidas para estructurar los acuerdos de paz que se firmaron en los a\u00f1os noventa. Un ejemplo emblem\u00e1tico de ello fue el apoyo incluso de l\u00edderes como \u00c1lvaro Uribe, quien en 1990 da su voto positivo a la amnist\u00eda para el M-19, respaldando los mecanismos de justicia transicional hacia la paz que se aprobaron en ese momento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es necesario tener presente que la divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n que se genera entre 1998 y 2002, es producto de la improvisaci\u00f3n del gobierno Pastrana y de la irresponsabilidad de las FARC-EP, al incrementar la confrontaci\u00f3n armada en plena negociaci\u00f3n de paz. Lo primero, porque la administraci\u00f3n Pastrana no desarroll\u00f3 un modelo de negociaci\u00f3n con posibilidades de \u00e9xito; antes bien, entreg\u00f3 42.000 Km<sup>2<\/sup> como zona de despeje de la presencia de la fuerza p\u00fablica, a fin de negociar sin poner condiciones que permitieran monitorear de manera efectiva el compromiso de las FARC-EP. Pero igual o mayor responsabilidad le cabe a las FARC-EP, quienes al tomar la decisi\u00f3n pol\u00edtico-militar de utilizar la zona del despeje para sus objetivos de guerra, e incrementar el conflicto armado a los mayores niveles de la historia contempor\u00e1nea, de Colombia hicieron que el pa\u00eds perdiera la credibilidad en una apuesta por la paz, y pasara a dar su apoyo a una pol\u00edtica guerrerista y de mano dura (\u201cpulso firme\u201d dec\u00eda el slogan de la campa\u00f1a de Uribe), como pudo verse en la elecci\u00f3n como presidente en primera vuelta de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez en 2002. Los 8 a\u00f1os de gobierno de Uribe incrementaron esta divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n en torno a las salidas pertinentes para el conflicto armado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Victimas-en-Antioquia.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5520\" width=\"355\" height=\"305\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Victimas-en-Antioquia.png 521w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Victimas-en-Antioquia-300x257.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 355px) 100vw, 355px\" \/><figcaption>V\u00edctimas y mujeres excombatientes en Granada, Antioquia. Foto: Katalina V\u00e1squez.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El gobierno de Juan Manuel Santos se le volvi\u00f3 a medir a la negociaci\u00f3n de paz con las FARC- EP y lo hizo articulando un modelo de negociaci\u00f3n que aprendi\u00f3 de otros procesos de paz, tanto a nivel interno como a nivel internacional, lo que permiti\u00f3 avanzar en el proceso de negociaci\u00f3n de manera clara, precisando los \u00e1mbitos de lo que era posible negociar. El acuerdo alcanzado en el 2016 es resultado de ello. Sin embargo, es necesario reconocer que dicho modelo tuvo un punto ciego que est\u00e1 teniendo implicaciones serias para avanzar hacia una paz s\u00f3lida y sostenible.<strong> El modelo de negociaci\u00f3n no incluy\u00f3 como variable fundamental en el proceso, la necesidad de hacer frente a la divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n que se estaba viviendo ante los caminos para superar el conflicto armado que desgarraba el pa\u00eds. <\/strong>El triunfo del \u201cNO\u201d en el plebiscito para aprobar el acuerdo de paz, fue la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de la incapacidad del gobierno Santos para tener en el horizonte de la construcci\u00f3n de paz, dicha din\u00e1mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con el triunfo de Iv\u00e1n Duque como presidente en el 2018 (el candidato que \u201cdijo Uribe) esta divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n se incrementa poniendo en riesgo, como se ha visto en estos dos a\u00f1os, el avance hacia una paz s\u00f3lida y sostenida. El primer a\u00f1o legislativo del gobierno Duque se perdi\u00f3 tratando de cambiar el acuerdo de paz firmado con las FARC-EP, lo cual no logr\u00f3, a pesar de la presi\u00f3n de su partido, el Centro Democr\u00e1tico. El resultado fue una aplicaci\u00f3n bastante limitada de los Acuerdos de Paz, y un esfuerzo por deslegitimar los mecanismos de la justicia transicional pactados, eje central de los Acuerdos. Tanto la Justicia Especial para la Paz (JEP), como la Comisi\u00f3n de Esclarecimiento de la Verdad (CEV), se han visto sometidas a los m\u00e1s diversos ataques, que buscan desprestigiarlas y hacer inefectiva su aplicaci\u00f3n. No en vano, una de las obsesiones de \u00c1lvaro Uribe y del Centro Democr\u00e1tico sigue siendo acabar con la JEP (como se plantea en la propuesta a discutir con su partido y otros actores pol\u00edticos en la reforma de la justicia y el referendo para derogar la JEP), de modo que puedan \u201chacer trizas\u201d los Acuerdos de Paz. A esto se suma la incapacidad de las Fuerzas Armadas de hacer un efectivo control territorial de las zonas en que las FARC-EP dejaron de hacer presencia. Y lo m\u00e1s complejo en esta perspectiva es que incrementar la divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n se torna en un instrumento crucial para el Centro Democr\u00e1tico, con miras a mantenerse en el poder en el 2022.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una reconciliaci\u00f3n parcial y recortada<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignwide\"><blockquote><p>El tercer reto que ha enfrentado la construcci\u00f3n de una paz durable y sostenible ha sido la incapacidad que como pa\u00eds hemos mostrado, para poner en marcha una pol\u00edtica integral de reconciliaci\u00f3n, que nos permita sanar las heridas que dej\u00f3 el conflicto y retejer los lazos sociales y la interacci\u00f3n positiva entre todos los connacionales.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Al quedar atrapados en la din\u00e1mica perversa de los que est\u00e1n a favor o en contra de los Acuerdos de Paz, no hemos tenido la oportunidad de dar un paso m\u00e1s, que nos permita consolidar el camino hacia una paz sostenible, y as\u00ed prevenir la reactivaci\u00f3n destructiva del conflicto armado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay consenso a nivel internacional, en el sentido de que la reconciliaci\u00f3n tiene unos componentes principales (verdad, justicia, reparaci\u00f3n y sanaci\u00f3n de las heridas), y otros componentes complementarios (condiciones de desarrollo econ\u00f3mico, instituciones pol\u00edticas que garanticen seguridad y ejercicio de la ciudadan\u00eda, una cultura de paz convivencia y no-violencia, experiencias posibles de perd\u00f3n). Estos componentes de una estrategia de reconciliaci\u00f3n s\u00f3lo se han desarrollado de manera muy parcial en el caso colombiano; tampoco han sido asumidos como una pol\u00edtica p\u00fablica por parte del actual gobierno, que no muestra mucho inter\u00e9s en consolidar los acuerdos de paz con las FARC-EP y avanzar en la construcci\u00f3n de una paz durable y sostenible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la verdad, la justicia y la reparaci\u00f3n, hay que tener presente que est\u00e1n involucrados en el esquema de justicia transicional que se negoci\u00f3 en los acuerdos, punto 5 de los mismos, es decir, el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparaci\u00f3n y No Repetici\u00f3n (SIVJRNR), conformado por la Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), la Unidad de B\u00fasqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y la Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz (JEP), las Medidas de Reparaci\u00f3n Integral a las v\u00edctimas del conflicto armado, y los Compromisos y Garant\u00edas en Derechos Humanos. Aunque el SIVJRNR ha entrado a operar, y muestra avances importantes de resaltar, ha sido sometido a grandes presiones, controversias y obst\u00e1culos. De ah\u00ed que sus logros sean hasta el momento limitados, no obstante, tengan mayores avances que otros de los puntos pactados en el acuerdo de paz. La capacidad para avanzar en los mismos es una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para poder consolidar lo pactado en los acuerdos de paz, y abrir alternativas para avanzar hacia una reconciliaci\u00f3n efectiva, que garantice no s\u00f3lo la coexistencia entre antiguos enemigos, sino que permita construir condiciones positivas de convivencia que permitan reconstruir la confianza y credibilidad en los otros, y abran la puerta a niveles de interacci\u00f3n justos y democr\u00e1ticos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En cuanto a la sanaci\u00f3n de las heridas, es uno de los retos m\u00e1s grandes para hacer realidad una din\u00e1mica de reconciliaci\u00f3n de la sociedad colombiana. Ha habido diversas iniciativas a este nivel, m\u00e1s de car\u00e1cter social que estatal. No es clara la estrategia del Gobierno para convertir en pol\u00edtica p\u00fablica esta dimensi\u00f3n crucial de la reconciliaci\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se pueden percibir acciones por parte de organizaciones humanitarias y de las ONG, organizaciones de las iglesias, cooperaci\u00f3n internacional y organizaciones sociales. Esto ha permitido desarrollar en parte este componente de la reconciliaci\u00f3n, pero dado que existen m\u00e1s de 8 millones de v\u00edctimas en el pa\u00eds, se requiere hacer mucho m\u00e1s en este sentido para que la sanaci\u00f3n de las heridas sea efectiva, y permita que las v\u00edctimas superen esa condici\u00f3n y se transformen en ciudadanos\/as capaces de ser actores comprometidos\/as en la construcci\u00f3n de una paz sostenible y justa en Colombia. <strong>Algunas iniciativas encaminadas a crear condiciones para el perd\u00f3n han abierto espacios que ayudan a la sanaci\u00f3n de las heridas, pero tienen el riesgo de presionar los procesos de perd\u00f3n en las v\u00edctimas, como una condici\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n, algo contrario al libre ejercicio de su autonom\u00eda.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a generar condiciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales que consoliden las din\u00e1micas de reconciliaci\u00f3n nacional, no se percibe que haya una estrategia estatal clara y consistente en estos componentes. A nivel econ\u00f3mico, hay limitaciones en los procesos de reparaci\u00f3n a las v\u00edctimas y en el apoyo al proceso de reinserci\u00f3n de los desmovilizados de la guerrilla, particularmente en el avance de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). El avance en el punto uno del acuerdo con las FARC relacionado con una Reforma Rural Integral es bastante limitado, m\u00e1xime este a\u00f1o de 2020 con la pandemia del COVID 19. A nivel pol\u00edtico, se perciben serias dificultades por cuanto la seguridad y el ejercicio efectivo de la ciudadan\u00eda, dado el incremento de la violencia que ha llevado al creciente asesinato de l\u00edderes sociales y de desmovilizados de la guerrilla (en cuatro a\u00f1os, 236 desmovilizados de las FARC han sido asesinados). A nivel cultural, no es claro el avance en una cultura de paz y no-violencia que haga frente a la violencia y la confrontaci\u00f3n que han permeado la vida diaria de la sociedad colombiana, resultado de m\u00e1s de 50 a\u00f1os de conflicto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-12-15-at-4.38.09-PM-2-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5523\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-12-15-at-4.38.09-PM-2-1.jpeg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-12-15-at-4.38.09-PM-2-1-300x225.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Bertha Fr\u00edes, v\u00edctima del atentado al Club El Nogal, junto a Rodrigo Londo\u00f1o. Foto: Milena Reyes. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 como pa\u00eds, tengamos la capacidad de hacer frente a los tres retos mencionados, y construyamos los consensos m\u00ednimos necesarios para hacer realidad la paz que todos deseamos y necesitamos para consolidar una Colombia justa y democr\u00e1tica: que podamos hacer frente a las paces parceladas que hemos negociado y contar con estrategias claras para el control de todos los factores de violencia; que podamos enfrentar la polarizaci\u00f3n que ha marcado al pa\u00eds, como resultado del conflicto, y as\u00ed crear condiciones de convivencia arm\u00f3nica y de tramitaci\u00f3n justa y no-violenta de los conflictos que tiene toda sociedad; que podamos desplegar una estrategia de reconciliaci\u00f3n integral en el pa\u00eds, que nos permita sanar las heridas de la guerra y crear condiciones para el encuentro positivo de todos los colombianos\/as, y lograr el objetivo de ser capaces de hacer realidad una paz justa y sostenible.&nbsp;<\/p>\n\n\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mauricio Garc\u00eda Dur\u00e1n (2018). <a href=\"https:\/\/revistacontroversia.com\/index.php?journal=controversia&amp;page=article&amp;op=view&amp;path%5B%5D=1133\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u201cLa reconciliaci\u00f3n: reto \u00e9tico y pol\u00edtico en el contexto colombiano\u201d<\/a>, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Controversia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, No. 211.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CINEP\/CERAC (2020).<a href=\"https:\/\/www.cinep.org.co\/Home2\/component\/k2\/828-septimo-informe-de-verificacion-de-la-implementacion-del-acuerdo-final-de-paz-en-colombia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> \u201cS\u00e9ptimo Informe de la Secretar\u00eda T\u00e9cnica del Componente de Verificaci\u00f3n Internacional&nbsp;(STCVI) <\/a><\/span><a href=\"_wp_link_placeholder\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">del&nbsp;Acuerdo Final para la Construcci\u00f3n de una Paz Estable y Duradera<\/span><\/i><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"_wp_link_placeholder\">\u201d<\/a>. Septiembre 22.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n<p><strong>Foto portada:<\/strong> Comisi\u00f3n de la Verdad.  <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embedpress-document alignwide embedpress-embed-document\"><div style=\"height:600px;width:600px\" class=\"embedpress-embed-document-pdf embedpress-pdf-1610758346474\" data-emid=\"embedpress-pdf-1610758346474\" data-emsrc=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cinep_revista-100-dias_05.pdf\"><\/div><p class=\"embedpress-el-powered\">Powered By EmbedPress<\/p><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo enfrentar la paradoja de vivir en un pa\u00eds cuya apuesta por la paz se enfrenta con el serio peligro de reactivar el conflicto 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