{"id":5647,"date":"2020-12-22T14:39:31","date_gmt":"2020-12-22T19:39:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=5647"},"modified":"2021-01-15T20:20:05","modified_gmt":"2021-01-16T01:20:05","slug":"economia-y-conflicto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/economia-y-conflicto\/","title":{"rendered":"Econom\u00eda y conflicto"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 100 JUN &#8211; DIC 2020<\/font>\n\n\n\n<p><span style=\"color: #cf2e2e;\" class=\"ugb-highlight\"><strong>Por Salom\u00f3n Kalmanovitz<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em>En Colombia se est\u00e1n profundizando din\u00e1micas econ\u00f3micas perversas en medio de un conflicto interno soterrado, pero igualmente mortal para cientos de l\u00edderes sociales y ciudadanos inermes, v\u00edctimas de ataques armados. La violencia se recrudece generando caos e incertidumbre, pues desestabiliza la estructura social y pol\u00edtica, destruye el capital social, socava la confianza, frena la inversi\u00f3n y retrasa el desarrollo econ\u00f3mico.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto colombiano se agudiza a pesar de haber firmado la paz con las FARC en 2016. El Estado no tiene el control de buena parte del territorio y se fortalecen grupos armados de izquierda como el ELN y las disidencias de las FARC, pero tambi\u00e9n y de manera cr\u00edtica, los de derecha, asociados a carteles nacionales e internacionales de la droga, llamados BACRIM (Bandas Criminales). Seg\u00fan la Defensor\u00eda del Pueblo, las&nbsp; BACRIM est\u00e1n en 27 de los 32 departamentos del pa\u00eds. Se estima que hay cerca de 10 mil hombres en armas despu\u00e9s de que unos 13 mil de las antiguas FARC-EP se acogieron al proceso de paz. Hoy las disidencias pueden contar con unos dos mil integrantes y el ELN con un n\u00famero mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>A cuatro a\u00f1os de firmada la paz con las FARC, los excombatientes no se sienten seguros y no saben bien qu\u00e9 hacer; 244 de ellos han sido asesinados hasta el 5 de diciembre de 2020, seg\u00fan el Partido FARC. Adem\u00e1s, cientos de l\u00edderes sociales han sido masacrados (solamente en 2020 han ca\u00eddo 233 de ellos) y otros tantos han sido amenazados y desplazados, seg\u00fan Indepaz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comunidades enteras huyen de la violencia y la extorsi\u00f3n de grupos paramilitares y de la guerrilla. Se est\u00e1 reeditando la violencia de los a\u00f1os ochenta que dej\u00f3 10 millones de v\u00edctimas entre desplazados, muertos y heridos. Los ind\u00edgenas han sido un grupo especialmente vulnerable al que el Estado se niega a reconocer y defender, seg\u00fan un reciente informe del <em>New York Times<\/em> sobre la minga ind\u00edgena (Julie Turkiwicz, Sof\u00eda Villamil). En el Registro \u00danico de V\u00edctimas se cuentan 9 millones de ellas, entre las cuales est\u00e1n las personas que fueron&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Desaparici%C3%B3n_forzada\">desaparecidas<\/a>, amenazadas, desplazadas, secuestradas, v\u00edctimas de actos&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Terrorismo\">terroristas<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Masacres_en_Colombia\">masacres<\/a>, asesinatos,&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mina_antipersona\">minas antipersona<\/a>, torturas, reclutamiento forzado de menores de edad y violencia sexual.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Requisitos para la paz<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Para superar este conflictivo universo social se requieren instituciones formales, tales como fuerzas de seguridad que act\u00faen con legitimidad y ejerzan el control territorial, presencia del Estado que recaude&nbsp; impuestos y ejecute gasto p\u00fablico que desarrolle la regi\u00f3n y mejore el bienestar de la poblaci\u00f3n, oficinas de catastro y titulaci\u00f3n de predios que zanjen conflictos sobre la tierra, jueces que impartan justicia, y alcaldes y concejales elegidos democr\u00e1ticamente, que representen adecuadamente a la comunidad. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las instituciones extractivas que priman en pa\u00edses como Colombia impiden que se construyan instituciones democr\u00e1ticas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se requieren adem\u00e1s&nbsp; organizaciones informales que dicten normas culturales y de convivencia&nbsp; como el respeto a la vida y a los derechos de propiedad, la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de los conflictos, la cultura ciudadana, entre otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para James Robinson, \u201cla relaci\u00f3n entre las instituciones econ\u00f3micas extractivas y la pobreza es clara. Las instituciones extractivas les roban a las personas los incentivos y oportunidades para invertir en capital humano y f\u00edsico, ahorrar e innovar, todas las cosas que generan prosperidad. En Colombia, este tipo de instituciones tambi\u00e9n les roban a las personas sus vidas, posesiones y bienes. Lo que es m\u00e1s desconcertante es la causa de estas variaciones en este tipo de instituciones.\u201d (Robinson, 2017)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignwide\"><blockquote><p>Los sectores econ\u00f3micos m\u00e1s marcados por el conflicto son las \u00e1reas sembradas en coca y los cultivos comerciales de banano y palma africana que han colonizado amplias regiones marcadas por el desplazamiento de la poblaci\u00f3n campesina.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Las regiones al margen de la econom\u00eda nacional son el teatro donde se juega el control territorial que pretenden los grupos armados ilegales. Las masacres y las amenazas siembran el terror y facilitan el despojo. Se dificulta la organizaci\u00f3n sindical de las plantaciones donde reina la fuerza de los grupos armados que favorecen a los empresarios. En otras regiones, la presencia de guerrillas de izquierda agudiza el conflicto interno. Las 200 mil hect\u00e1reas sembradas de coca a las que fumiga espor\u00e1dicamente el gobierno proveen la materia prima al negocio que m\u00e1s ha desquiciado la estructura social y pol\u00edtica del pa\u00eds: el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Econom\u00edas legales e ilegales<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre econom\u00edas legales e ilegales se desarrolla bajo reglas de juego inestables que var\u00edan con la presencia y el poder de los grupos armados ilegales. Es en las regiones que han sido eje de las actividades ilegales donde m\u00e1s se desarrolla el conflicto armado. En efecto,&nbsp; en las regiones sembradas en coca, donde hay laboratorios de procesamiento y rutas de exportaci\u00f3n del alcaloide, adem\u00e1s de aquellas en las que se desarrolla la miner\u00eda ilegal, hay conflicto asociado a la protecci\u00f3n de la rentas derivadas de estas actividades y a la defensa de derechos de propiedad precarios. Aunque el narcotr\u00e1fico es un fen\u00f3meno que no alcanza a comandar 2 \u00f3 3% del PIB nacional, a nivel de las regiones pobres del sur del pa\u00eds y del Choc\u00f3 donde se ha consolidado, puede representar 15 \u00f3 20 veces esa proporci\u00f3n. Su impacto es desastroso: financia los grupos armados y multiplica la violencia que ejercen, corrompe o destruye la justicia, pero sobre todo, cambia el mapa de la propiedad de la tierra en todas partes, incluyendo regiones sin problemas de orden p\u00fablico. Se ha vuelto a propagar el desplazamiento y empobrecimiento de millones de familias que han perdido su \u00fanico capital que es la tierra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignwide\"><blockquote><p>El conflicto es m\u00e1s frecuente en donde menos claramente definidos est\u00e9n los derechos de propiedad sobre los activos que generan las rentas, ya sean sembrad\u00edos, laboratorios, minas y r\u00edos con dep\u00f3sitos aur\u00edferos. La defensa y vulneraci\u00f3n de tales derechos est\u00e1 a la ra\u00edz del conflicto.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En las regiones de plantaci\u00f3n hay una precaria paz social, garantizada por las fuerzas del orden y la represi\u00f3n de las organizaciones sindicales.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto ha deteriorado las condiciones de vida y de trabajo en amplias regiones apartadas del pa\u00eds e impedido el progreso en la regi\u00f3n del Pac\u00edfico, Cauca, Nari\u00f1o, y tambi\u00e9n del Caribe, el Magdalena medio, el sur de Bol\u00edvar, la Sierra Nevada y la Guajira, as\u00ed como y los departamentos de Caquet\u00e1, Putumayo, Nari\u00f1o y Cauca, m\u00e1s otros igualmente perif\u00e9ricos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El papel del Estado<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El Estado ha jugado un papel marginal frente a las din\u00e1micas econ\u00f3micas en los distintos territorios de Colombia y el conflicto armado. Ha probado que es incapaz de ejercer la principal de sus funciones: imponer un orden basado en el monopolio del uso de las armas, amparado en la legalidad. No ejerce control efectivo sobre vastos territorios, a pesar de la presencia parcial de Ej\u00e9rcito y Polic\u00eda que se encapsulan en sus cuarteles y no ejercen autoridad frente a los actores ilegales. As\u00ed mismo, la Polic\u00eda y la Fiscal\u00eda no ejercen funciones eficientes de investigaci\u00f3n y persecuci\u00f3n de actos criminales sistem\u00e1ticos. Falta mucha inteligencia en las fuerzas de seguridad del Estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1014\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hoja-de-coca.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5651\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hoja-de-coca.png 1014w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hoja-de-coca-300x200.png 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hoja-de-coca-270x180.png 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hoja-de-coca-370x245.png 370w\" sizes=\"auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px\" \/><figcaption>Foto: Revista Generaci\u00f3n Paz. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El centralismo extremo impide que el Gobierno se apoye en las comunidades y en las autoridades regionales para controlar efectivamente el territorio. Por eso no puede garantizar la ley y el orden, permitiendo t\u00e1cita o expresamente que sean los grupos armados ilegales los que ejerzan su control sobre la poblaci\u00f3n y los recursos disponibles. Ej\u00e9rcito y Polic\u00eda se encapsulan en sus cuarteles, la Fiscal\u00eda no tiene capacidad de investigar y acusar a los criminales que act\u00faan a sus anchas en amplios territorios de la Rep\u00fablica (Kalmanovitz, 2020).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los paramilitares pudieron hacer una reforma agraria durante los a\u00f1os ochenta y noventa, otorgando tierras a sus clientelas y combatientes, algo que el Estado no ha podido neutralizar para retornar la tierra a los desplazados, y mucho menos adelantar un reparto democr\u00e1tico de la tierra, en especial, a los que fueron&nbsp; despojados de ella y a los que m\u00e1s la necesitan.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las causas del conflicto<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El conflicto tiene causas pol\u00edticas remotas, como fue la violencia de los a\u00f1os cincuenta que dio lugar a organizaciones militares rebeldes y sembr\u00f3 la violencia en muchas regiones del pa\u00eds. El conflicto actual presenta rezagos del anterior periodo como son: el ELN y las disidencias de las FARC, pero dominan numerosos grupos nuevos criminales, todos alimentados por el narcotr\u00e1fico. La exclusi\u00f3n y la desigualdad han afectado a la poblaci\u00f3n que habita estos territorios y que ha sido desplazada hacia la frontera agr\u00edcola por empresarios apoyados en grupos armados. De eso se trat\u00f3 el paramilitarismo en el Magdalena medio, la costa, los Llanos y tantas otras regiones del pa\u00eds desde los a\u00f1os ochenta del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5653\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1-270x180.jpg 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1-370x245.jpg 370w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Katalina-Vasquez-G-1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto: Revista Generaci\u00f3n Paz. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La expansi\u00f3n de la frontera ha sido descrita por Alfredo Molano como un proceso de tumbar la selva, sembrar ma\u00edz y otro pan coger, vender las mejoras a los comerciantes que financian al colono para que este vaya selva adentro. \u201cEl campesino llegaba a la frontera agr\u00edcola con muy pocos recursos para poder tumbar la selva y hacer una \u2018mejora\u2019 que le permitiera sobrevivir y ocupar legalmente el bald\u00edo \u2013aunque ello no equivale autom\u00e1ticamente a ser objeto de titulaci\u00f3n del predio\u2014. La \u2018mejora\u2019 requiere trabajo y el trabajo alimentaci\u00f3n, herramientas, ropa, medicinas, p\u00f3lvora, que \u00e9l no produce. Con las primeras cosechas, usualmente de ma\u00edz, fr\u00edjol y arroz, amortiguaba algunos gastos, pero en general deb\u00eda endeudarse con los comerciantes para continuar ampliando su \u2018mejora\u2019, que ordinariamente quedaba muy distante de los pueblos en formaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las motivaciones econ\u00f3micas son fundamentales en el conflicto. El control de la tierra y de otros recursos valiosos que no est\u00e1 apoyada en los t\u00edtulos que deben emanar de las oficinas del catastro se resuelve de manera violenta y no mediante la negociaci\u00f3n bajo la mirada del Estado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignwide\"><blockquote><p>Sin la presencia del narcotr\u00e1fico en el pa\u00eds no tendr\u00edamos grupos paramilitares tan bien financiados, ni el capital y los incentivos para explotar la miner\u00eda ilegal. No habr\u00eda tantos desaf\u00edos a la hegemon\u00eda del Estado que intenta vanamente controlar la siembra de coca, sin atacar a fondo las finanzas y laboratorios de los narcotraficantes.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Atacan el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil envenenando a la poblaci\u00f3n que est\u00e1 en esta actividad, pero sin poder limitar la extensi\u00f3n de los cultivos. No es un Estado fallido, pero s\u00ed uno que tiene s\u00f3lo control efectivo sobre la poblaci\u00f3n urbana del pa\u00eds, pero escasamente sobre su frontera econ\u00f3mica, donde prima la ley de la selva sobre las actividades relacionadas con el narcotr\u00e1fico, la miner\u00eda ilegal y la tala de bosques.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Acuerdo de Paz<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La ausencia del sistema de justicia, la corrupci\u00f3n y el ejercicio de la violencia facilitan la acumulaci\u00f3n de recursos econ\u00f3micos. La excesiva concentraci\u00f3n de la tierra y la gran desigualdad regional fueron los principales problemas que deb\u00eda enfrentar el Acuerdo de Paz. Por eso la reforma rural integral fue el primer punto del Acuerdo y se avanz\u00f3 en 16 planes de desarrollo territorial (PDET) con participaci\u00f3n de los campesinos-exguerrilleros y buscando un desarrollo integral.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue acordado tambi\u00e9n hacer un catastro multiprop\u00f3sito, reconociendo que el actual s\u00f3lo cubre el 20% del territorio y no conoce de elementos econ\u00f3micos y sociales de los predios existentes ni de su potencial productivo. Para ello se consiguieron 150 millones de d\u00f3lares del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el nuevo catastro, que estar\u00eda basado en mecanismos de acuerdo entre los propietarios de hecho de los predios en cuesti\u00f3n. No hay que olvidar que el catastro rural es un inventario preciso y universal sobre la propiedad inmobiliaria, que garantiza los derechos leg\u00edtimos sobre ella y puede reducir el nivel de conflicto que ha permeado al campo colombiano, especialmente desde los a\u00f1os ochenta del siglo pasado. Tambi\u00e9n es la base del impuesto predial y una herramienta fundamental para el desarrollo de todos los municipios del pa\u00eds, donde se pagan muy pocos impuestos, que es lo que los tiene sometidos a la miseria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El catastro es un requisito indispensable para el desarrollo de vastas regiones que no cuentan con esta valiosa herramienta para elaborar sus planes de ordenamiento territorial, y su car\u00e1cter multiprop\u00f3sito debe incluir elementos econ\u00f3micos y sociales.<\/p><cite>Kalmanovitz, 2018.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Mar\u00eda Alejandra Medina en el <em>El Espectador<\/em>, \u201cse calcula que cerca el 66 % del territorio nacional cuenta con informaci\u00f3n catastral desactualizada, solo el 5,68 % la tiene actualizada y el 28,32 % ni siquiera tiene formaci\u00f3n catastral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A la fecha no se ha iniciado el proceso en forma y el catastro est\u00e1 actualizado solo en 2.3% del territorio, sin contar a Antioquia que elabora su propio catastro de manera exitosa. Seg\u00fan la directora del Instituto Geogr\u00e1fico Agust\u00edn Codazzi&nbsp; (IGAC),&nbsp; \u201cel objetivo es lograr un catastro digital e interoperable que sea capaz de hablar con cualquier base de datos\u201d. Ahora mismo, seg\u00fan explica, \u201cavanzan en estructurar el proyecto que podr\u00eda salir a licitaci\u00f3n para buscar el operador tecnol\u00f3gico de la nueva propuesta este a\u00f1o\u201d. (Revista Dinero, 6\/13\/2020). Seg\u00fan sus c\u00e1lculos optimistas espera tener una cobertura del 60% hacia 2022 y del 100% en 2025.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Tomada-de_-@col_ejercito-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5654\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Tomada-de_-@col_ejercito-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Tomada-de_-@col_ejercito-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Tomada-de_-@col_ejercito.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto de: @Col_Ej\u00e9rcito.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Por su parte, el Acuerdo contemplaba la entrega de 3 millones de hect\u00e1reas a los campesinos, y a la fecha se han reservado un mill\u00f3n, pero se han entregado s\u00f3lo 28.000, revelando que el gobierno est\u00e1 arrastrando los pies en todos los aspectos del Acuerdo de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que no hay soluci\u00f3n a la vista de un Gobierno que obedece a un partido como el Centro Democr\u00e1tico, enemigo del Acuerdo de Paz y de la reforma agraria, a cuyos exponentes identifica con la insurgencia. El costo es muy alto para la poblaci\u00f3n campesina que sobrevive por la rotura del tejido social, la destrucci\u00f3n del capital que representa la solidaridad y amistad entre los campesinos, el desplazamiento y la anomia que acompa\u00f1a a los que tienen que llegar a los barrios miseria de las urbes. Lo que se ha dado es la eliminaci\u00f3n de la poca democracia que hab\u00eda logrado el pa\u00eds a lo largo de su historia reciente, lo cual se hace evidente en el debilitamiento de las organizaciones campesinas que surgieron por todo el pa\u00eds hace ya cincuenta largos a\u00f1os<\/p>\n\n\n<h4><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/h4>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda Alejandra Medina, 2020. \u201c\u00bfEn qu\u00e9 va el catastro multiprop\u00f3sito?\u201d <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Espectador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 17 de marzo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Salom\u00f3n Kalmanovitz, 2018. \u201cEl catastro en la encrucijada\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista de Ingenier\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, No 46, Universidad de los Andes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Salom\u00f3n Kalmanovitz, 2020. \u201cConflicto y econom\u00eda\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Espectador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 5 de octubre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alfredo Molano,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">2017. \u201cAs\u00ed fue como la coca conquist\u00f3 el campo de Colombia\u201d en revista&nbsp; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pacifista.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">James Robinson, 2016. \u201cLa miseria en Colombia\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desarrollo y Sociedad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, No. 46, Universidad de los Andes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Julie Turkiewicz y Sof\u00eda Villamil, 2000. \u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nos van a exterminar: ind\u00edgenas colombianos enfrentan una ola de violencia\u201d <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">New York Times <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en espa\u00f1ol, 24 de octubre.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n<figure class=\"wp-block-embedpress-document alignwide embedpress-embed-document\"><div style=\"height:600px;width:600px\" class=\"embedpress-embed-document-pdf embedpress-pdf-1610759986254\" data-emid=\"embedpress-pdf-1610759986254\" data-emsrc=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cinep_revista-100-dias_05.pdf\"><\/div><p class=\"embedpress-el-powered\">Powered By EmbedPress<\/p><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Foto portada:<\/strong> Naciones Unidas. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia se est\u00e1n profundizando din\u00e1micas econ\u00f3micas perversas en medio de un conflicto interno soterrado, pero igualmente mortal para cientos de l\u00edderes sociales y ciudadanos inermes, v\u00edctimas de ataques armados. La violencia se recrudece generando caos e incertidumbre, pues desestabiliza la estructura social y pol\u00edtica, destruye el capital social, socava la confianza, frena la inversi\u00f3n y retrasa el desarrollo econ\u00f3mico. <\/p>\n","protected":false},"author":1395,"featured_media":5648,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1451,1560],"tags":[1779,1129,1035],"class_list":{"0":"post-5647","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-1451","8":"category-100-de-cien","9":"tag-coca","10":"tag-economia","11":"tag-estado"},"aioseo_notices":[],"featured_image_urls_v2":{"full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto.jpg",1170,585,false],"thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-300x150.jpg",300,150,true],"medium_large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto.jpg",768,384,false],"large":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-1024x512.jpg",770,385,true],"1536x1536":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto.jpg",1170,585,false],"2048x2048":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto.jpg",1170,585,false],"post-thumbnail":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-270x180.jpg",270,180,true],"contentberg-main":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-770x515.jpg",770,515,true],"contentberg-main-full":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-1170x508.jpg",1170,508,true],"contentberg-slider-stylish":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-900x515.jpg",900,515,true],"contentberg-slider-carousel":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-370x370.jpg",370,370,true],"contentberg-slider-grid-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-554x466.jpg",554,466,true],"contentberg-slider-grid-b-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-306x466.jpg",306,466,true],"contentberg-slider-bold-sm":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-150x150.jpg",150,150,true],"contentberg-grid":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-370x245.jpg",370,245,true],"contentberg-list":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-260x200.jpg",260,200,true],"contentberg-list-b":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-370x305.jpg",370,305,true],"contentberg-thumb":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-87x67.jpg",87,67,true],"contentberg-thumb-alt":["https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-UN-Economia-y-conflicto-150x150.jpg",150,150,true]},"post_excerpt_stackable_v2":"<p>En Colombia se est\u00e1n profundizando din\u00e1micas econ\u00f3micas perversas en medio de un conflicto interno soterrado, pero igualmente mortal para cientos de l\u00edderes sociales y ciudadanos inermes, v\u00edctimas de ataques armados. 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