{"id":7448,"date":"2022-09-05T09:43:02","date_gmt":"2022-09-05T14:43:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=7448"},"modified":"2022-09-27T14:44:07","modified_gmt":"2022-09-27T19:44:07","slug":"lenguaje-poder-simbolico-y-construccion-de-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/lenguaje-poder-simbolico-y-construccion-de-sociedad\/","title":{"rendered":"Lenguaje, poder simb\u00f3lico y construcci\u00f3n de sociedad"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 105 MAY-AGO 2022<\/font>\n\n\n\n<p><span style=\"color: rgb(207, 46, 46); user-select: auto;\" class=\"ugb-highlight\"><strong style=\"user-select: auto;\">Por: Vladimir N\u00fa\u00f1ez Camacho<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em style=\"user-select: auto;\">Las ciencias del lenguaje, <em style=\"user-select: auto;\">la sociolog\u00eda, la filosof\u00eda, y otras ciencias sociales y humanas, coinciden en el papel fundamental que juega el lenguaje no solo en la configuraci\u00f3n del sujeto, sino tambi\u00e9n en c\u00f3mo se le disciplina, el control de la poblaci\u00f3n y por supuesto, la construcci\u00f3n de la sociedad.<\/em> <\/em><\/p>\n\n\n\n<p> En Colombia, el problema del lenguaje se remonta a la transici\u00f3n de colonia espa\u00f1ola a rep\u00fablica independiente. Ya en el siglo XIX fue patente la pregunta de c\u00f3mo construir naci\u00f3n sin recurrir a los tipos de violencia profunda, de las \u00e9lites y simb\u00f3lica, ejercida por el lenguaje. M\u00e1s adelante, la violencia derivada del poder y la clase pol\u00edtica, crea una comunidad que prioriza el orden y la dominaci\u00f3n sobre las relaciones de los sujetos en la sociedad. Ejemplo de ello es la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1886 que, durante el per\u00edodo de la \u201cRegeneraci\u00f3n\u201d, intenta organizar el Estado no solo en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en los campos jur\u00eddicos, pol\u00edticos y religiosos, cayendo en el exceso presidencialista. <\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, lenguaje y violencia juegan un papel fundamental: asegurar la legitimidad en el poder de las clases dominantes, m\u00e1s que reflejar una comunicaci\u00f3n consensuada, lo que permitir\u00e1 a los pol\u00edticos ejercer una forma expl\u00edcita de violencia de la representaci\u00f3n. En esta violencia simb\u00f3lica, el lenguaje permiti\u00f3 construir un proyecto discursivo de naci\u00f3n en el cual, la idea misma de democracia, gener\u00f3 el establecimiento de las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del poder p\u00fablico y est\u00e1tico, que a\u00edsla y protege de la poblaci\u00f3n a la clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es importante se\u00f1alar que el poder no es una sustancia, sino un tipo de relaciones entre los sujetos. Para Foucault, el poder rara vez usa instrumentos de violencia f\u00edsica y prefiere el uso de instrumentos de racionalidad simb\u00f3lica que lo refuerzan; esto es el lenguaje. Por lo tanto, quien se interesa en el lenguaje, la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n, tiene el imperativo \u00e9tico de redefinir estas formas de violencia simb\u00f3lica. La pr\u00e1ctica profesional, educativa, social y discursiva debe propender por incluir al otro, en especial al marginado, sin distingo de ideolog\u00edas, raza, g\u00e9nero y clase socio econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, se analiza y se reflexiona acerca de c\u00f3mo opera la violencia simb\u00f3lica movilizada por el lenguaje y ciertas formas de comunicaci\u00f3n y manejo de la informaci\u00f3n. A partir de la hip\u00f3tesis foucaultiana sobre el control discursivo, se develar\u00e1n los mecanismos de poder, normalizados e interiorizados por la sociedad, para luego mostrar algunas posibilidades de revertirlos y construir tejido social desde las comunidades que han vivido estas formas de violencia simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"709\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.34.09-1-1-1024x709.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7451\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.34.09-1-1-1024x709.jpeg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.34.09-1-1-300x208.jpeg 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.34.09-1-1.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto: CMPR<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para el fil\u00f3sofo franc\u00e9s, \u201cen toda sociedad la producci\u00f3n del discurso est\u00e1 a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por cierto n\u00famero de procedimientos que tienen por funci\u00f3n conjurar sus poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad\u201d (Foucault, 1973, p. 14). En Colombia, estos mecanismos de control discursivo operan desde muchos \u00e1mbitos: los medios masivos de comunicaci\u00f3n, el acceso a una educaci\u00f3n de calidad y el ejercicio democr\u00e1tico de la pol\u00edtica, entre otros. <\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso de control discursivo se realiza a trav\u00e9s de una serie de procedimientos: los primeros, denominados sistemas de exclusi\u00f3n, que son externos al discurso; aqu\u00ed tenemos: la palabra prohibida (en nuestro pa\u00eds no se puede hablar de cualquier tema); la separaci\u00f3n y el rechazo (ciertos discursos de izquierda son tildados de extremistas); y, la voluntad de verdad (ya no la verdad de la l\u00f3gica aristot\u00e9lica sino el acto ritualizado del enunciado; por ejemplo, el discurso de una \u00fanica verdad pol\u00edtica hegem\u00f3nica).<\/p>\n\n\n\n<p>Los segundos se denominan procedimientos internos, pues son los discursos mismos los que ejercen su propio control, aqu\u00ed tenemos: el comentario, el autor (entendido como una agrupaci\u00f3n discursiva) y, finalmente, las disciplinas cient\u00edficas (cada una ordena, determina sus proposiciones y reconoce sus l\u00edmites).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, hay un tercer grupo de procedimientos que permite el control de los discursos, cuyos prop\u00f3sitos son: determinar las condiciones de su utilizaci\u00f3n, imponer a quienes los dicen, cierto n\u00famero de reglas, y restringir su acceso. Es decir, solo se entra en el orden del discurso si el sujeto cumple con una serie de requisitos y exigencias que lo cualifican para hacerlo: \u201cPara ser m\u00e1s preciso: no todas las partes del discurso son igualmente accesibles e inteligibles; algunas est\u00e1n claramente protegidas, mientras que otras aparecen casi abiertas y a disposici\u00f3n de cualquier sujeto que hable\u201d (Foucault, 1973, p. 39). Ejemplo: la escritura y la educaci\u00f3n. El caso de la educaci\u00f3n es paradigm\u00e1tico en Colombia: desde los primeros a\u00f1os de formaci\u00f3n, y debido a la diferenciaci\u00f3n entre escuela p\u00fablica o popular y privada o de \u00e9lite, se abre una brecha de desigualdad en la que solo la minor\u00eda de la poblaci\u00f3n tiene el privilegio de una verdadera educaci\u00f3n de calidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, al relacionar este mecanismo de control discursivo con el proceso de paz en Colombia, se evidencia la diversidad del conflicto armado vivido por las comunidades a lo largo del territorio, durante m\u00e1s de sesenta a\u00f1os. A manera de ejemplo, el caso de Buenaventura condesa la complejidad de los mecanismos de control discursivo ya mencionados, pues all\u00ed confluyen no solo el conflicto armado sino tambi\u00e9n diversas formas de violencia; muchas de ellas mediadas por la raza, la clase, el g\u00e9nero, la econom\u00eda, el desarrollo, y por supuesto la guerrilla y los grupos paramilitares.<\/p>\n\n\n\n<p>El orden discursivo de conceptos como memoria y procesos de reparaci\u00f3n de las v\u00edctimas (o reconciliaci\u00f3n), se constituyen en un problema que no puede ser explicado desde la posici\u00f3n hegem\u00f3nica del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La firma de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, durante el gobierno de Santos, y la posterior etapa llamada por algunos \u201cpostacuerdo\u201d, gener\u00f3 en el pa\u00eds una serie de instituciones y mecanismos de reconciliaci\u00f3n. De hecho, la eclosi\u00f3n de estudios y an\u00e1lisis de lo sucedido en el conflicto armado muestra la importancia de la \u201clucha discursiva\u201d en la era \u201cpostacuerdo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, uno de los campos discursivos heter\u00f3clitos y multiformes es el de \u201cMemoria\u201d, pues es precisamente este concepto uno de los ejes fundamentales de los procesos de reconciliaci\u00f3n, una vez finalizados los conflictos armados. La Memoria es uno de los nuevos \u201ccampos de batalla\u201d discursiva que se ponen en juego al momento de pensar la reconciliaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds. En este sentido, la hegemon\u00eda de los discursos Institucionales, bien sea desde la Academia, las Instituciones del Estado y las oeneg\u00e9s, es la que prima.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo anterior, es importante rescatar la voz de las comunidades, que en su mayor\u00eda se distancia de los discursos hegem\u00f3nicos sobre la memoria y son vistas como \u201ctestimonio\u201d para corroborar lo teorizado, bien sea en la Academia o desde las Instituciones del Estado, y muy pocas veces como ejercicio de validaci\u00f3n de su voz en la toma de decisiones importantes y transformadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>En este panorama, Buenaventura es un ejemplo significativo del conflicto armado, y una gran potencia de los diversos \u201cmovimientos sociales\u201d, que alzan su voz para construir un nuevo discurso sobre la Memoria y la Reconciliaci\u00f3n. Por tanto, se propone que, a partir del trabajo realizado con tres colectivos sociales de esta ciudad del Pac\u00edfico colombiano, y de constatar con ellos sus pr\u00e1cticas sociales y discursivas, se considere y reconfigure una noci\u00f3n de Memoria que diste de lo teorizado hasta el momento en la Academia y el Estado, con el fin de aportar a la discusi\u00f3n te\u00f3rica-pr\u00e1ctica de este campo discursivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos tres grupos sociales centran su discurso m\u00e1s all\u00e1 de lo te\u00f3rico e institucional. Su noci\u00f3n de Memoria y Reconciliaci\u00f3n termina siendo una pr\u00e1ctica cotidiana que les permite no solo vivir sino \u201cReconciliarse\u201d con la vida y consigo mismos. Por lo tanto, el prop\u00f3sito de estas reflexiones es hablar por voz interpuesta acerca de las pr\u00e1cticas discursivas en estas tres comunidades de Buenaventura alrededor de la Memoria, no precisamente para buscar la verdad en pos de una reparaci\u00f3n, sino procurando la Reconciliaci\u00f3n que les permita seguir adelante con sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hablar de voz interpuesta, se alude a hacerlo desde los discursos de estos actores, a fin de evidenciar la necesidad de una construcci\u00f3n colectiva, asociada a las acciones y pr\u00e1cticas de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"705\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.35.03-705x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7452\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.35.03-705x1024.jpeg 705w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.35.03-207x300.jpeg 207w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-02-at-17.35.03.jpeg 826w\" sizes=\"auto, (max-width: 705px) 100vw, 705px\" \/><figcaption>Foto: Memoria y camino (dos pares)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En este sentido, reconocer al otro, tradicionalmente subalternizado y sin voz en las teor\u00edas sobre la memoria y la reconciliaci\u00f3n, es un imperativo de la sociedad toda, pues es precisamente con ellos que se crean estos procesos, y no con la imposici\u00f3n de modelos te\u00f3ricos reconocidos en otras latitudes, pero no necesariamente aplicables a nuestras realidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El no reconocer estas voces invisibilizadas que han padecido el conflicto armado en Colombia, sigue el patr\u00f3n discursivo de dominaci\u00f3n colonial o lo que ha llamado Gayatri Spivak, violencia epist\u00e9mica (1998), pues se genera un v\u00ednculo entre el saber y el poder. Estas pr\u00e1cticas coloniales no reconocen la diversidad epist\u00e9mica que habita en las comunidades locales y el papel protag\u00f3nico que tienen en la poblaci\u00f3n. Darle la voz al subalterno implica, entonces, enfocar los procesos de Memoria y Reconciliaci\u00f3n en los tejidos que construyen las comunidades d\u00eda a d\u00eda, con sus necesidades, tradiciones, y fracturas internas naturales en todo grupo social.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, el papel de los investigadores o acad\u00e9micos no es el de \u201ciluminar\u201d con su saber eurocentrado a las comunidades, mostrarles la complejidad de los procesos o que sin su ayuda es imposible generar los de Memoria y Reconciliaci\u00f3n. El rol del acad\u00e9mico es m\u00e1s bien de mediador dial\u00f3gico cultural entre las pr\u00e1cticas cotidianas de Reconciliaci\u00f3n y Memoria, y la teorizaci\u00f3n de estos procesos. Siguiendo a Felipe Mac Gregor y su concepci\u00f3n de \u201cCultura de Paz\u201d, las comunidades tienen una capacidad para construir con el otro en un proceso educativo de afirmaci\u00f3n vital y personal con el fin de reconocer los conflictos y resolverlos  por cualquier medio que no sea violencia o abuso de poder (Felipe Mac Gregor, 1991, 51).<\/p>\n\n\n\n<p>A estos procesos se les llama: decolonizar las nociones de Memoria y Reconciliaci\u00f3n, lo que implica escuchar las voces y las pr\u00e1cticas discursivas que las comunidades desarrollan d\u00eda a d\u00eda. Esto significa reconocer que, independientemente de lo que diga la teor\u00eda, las comunidades viven a diario procesos de Memoria y Reconciliaci\u00f3n, y que estas se construyen de acuerdo con sus propios valores y tradiciones culturales. En el caso que nos ocupa, estos procesos pasan por la m\u00fasica, el arte, el canto, el baile, la comida, el r\u00edo, el mar y el tejido, pues se trata de pr\u00e1cticas que interpelan y le hablan a las comunidades y su entorno. En otras palabras, esta forma de reconocimiento del trabajo de las comunidades supone visibilizar c\u00f3mo reconstruyen, elaboran y concretan procesos de Memoria y Reconciliaci\u00f3n, con distintas nociones y formas, que no necesariamente pasan por lo que se ha teorizado en la academia o por lo trabajado por las oeneg\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, podemos concluir que, a pesar del trabajo realizado por las oeneg\u00e9s y la academia, es necesario crear espacios de reflexi\u00f3n en torno a la Memoria y la Reconciliaci\u00f3n, con el fin de reconocer el trabajo silenciado que durante mucho tiempo han realizado tambi\u00e9n las comunidades y los movimientos sociales e incluirlos en un nuevo orden discursivo, y as\u00ed romper el circuito de la discusi\u00f3n de las posturas hegem\u00f3nicas que vienen del Norte Global. Esto permitir\u00e1 reconocer las peque\u00f1as voces que construyen y edifican la Memoria y la Reconciliaci\u00f3n, y establecer un di\u00e1logo horizontal y no subalterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas pr\u00e1cticas colonizantes de poder se evidencian, por un lado, en las oeneg\u00e9s y organizaciones internacionales que financian este tipo de trabajos en las comunidades, por otro, desde la academia, donde tales pr\u00e1cticas se perpet\u00faan, reproduciendo el conocimiento hegem\u00f3nico, sin tener en cuenta los desarrollos que se hacen desde las comunidades locales. Estas dos pr\u00e1cticas unidas reproducen modelos neocoloniales de reconciliaci\u00f3n y dan la espalda a todas las experiencias valiosas que operan en las comunidades. Estas posiciones se vuelven pr\u00e1cticas asistencialistas que tienen como fin \u00faltimo lo que se ha llamado, desde la academia, \u201cextractivismo acad\u00e9mico\u201d, en el cual los recursos financieros son canalizados en el Norte y no bajan jam\u00e1s a las comunidades del Sur.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7453\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-270x180.jpg 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Gayatri-Spivak-370x245.jpg 370w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto: Rosa Luxemburg-Stiftung<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es necesario desde la academia reconocer el conocimiento que se produce en la comunidades, destacar que ellas son agentes de producci\u00f3n de conocimiento, exaltar sus pr\u00e1cticas culturales y ancestrales que contribuyen a la memoria y a la reconciliaci\u00f3n, con el fin de transformar las posiciones fijas e inamovibles que produce la academia y no le dice nada a las comunidades, todo ello con el prop\u00f3sito de que se reconozcan como colonizadores del conocimiento y de la violencia epist\u00e9mica que ejercen en las comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, en la que se imponen paradigmas dominantes, bien sea acad\u00e9micos o institucionales, es necesario decolonizar los saberes hegem\u00f3nicos que sobre la Memoria y la Reconciliaci\u00f3n se han construido. Decolonizar con el fin de revalorizar los ejercicios de Memoria y Reconciliaci\u00f3n que se hacen en las comunidades, que tienen mucho valor y funcionan en su entorno. Reconstruir estas pr\u00e1cticas cotidianas de memoria y reconciliaci\u00f3n que transgreden los preceptos establecidos desde el Norte Global, es un imperativo de la academia del Sur Global, pues es la misma academia la que reproduce estas pr\u00e1cticas coloniales en ejercicios de poder y de saber. <\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo planteado a lo largo de este escrito, implica reconocer entonces la existencia de m\u00faltiples y variadas formas de memoria y reconciliaci\u00f3n, que decolonicen las nociones hegem\u00f3nicas, y doten de una voz clara y potente a las distintas comunidades.<\/p>\n\n\n<p>Referencias<br>\u2022 Foucault, Michel. (1973). El orden del discurso. Tusquets editores. Barcelona.<br>\u2022 Mac Gregor, Felipe. (1991). Cultura de paz. Ministerio de Educaci\u00f3n del Per\u00fa. Comisi\u00f3n Nacional Permanente de Educaci\u00f3n para la Paz.<br>\u2022 Spivak, Gayatri. (1998). \u00bfPuede hablar el sujeto subalterno? <br>Orbis Tertus, a\u00f1o 3 No. 6, p. 175-23<\/p>\n\n\n<p><strong>Foto portada:<\/strong> Carlos Andr\u00e9s Gamero<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-pdfemb-pdf-embedder-viewer\"><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia lenguaje y violencia juegan un papel fundamental: asegurar la legitimidad en el poder de las clases 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