{"id":7456,"date":"2022-09-05T11:23:49","date_gmt":"2022-09-05T16:23:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=7456"},"modified":"2022-09-27T14:44:56","modified_gmt":"2022-09-27T19:44:56","slug":"el-escrache-y-la-injusticia-epistemica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/el-escrache-y-la-injusticia-epistemica\/","title":{"rendered":"El escrache y la injusticia epist\u00e9mica"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#CCCCCC\">EDICI\u00d3N 105 MAY-AGO 2022<\/font>\n\n\n\n<p><span style=\"color: rgb(207, 46, 46); user-select: auto;\" class=\"ugb-highlight\"><strong style=\"user-select: auto;\">Por: Sibelys Katina Mej\u00eda Rodr\u00edguez<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em>En el presente texto, retomo una reflexi\u00f3n que hab\u00eda abandonado hace unos meses. Regreso a ella con ocasi\u00f3n de la sentencia T-061 de febrero de 2022, en la que la Corte Constitucional decide la tutela promovida por un docente de la Universidad Nacional de Colombia, pidiendo la protecci\u00f3n de sus derechos al buen nombre y a la intimidad. No me referir\u00e9 a los hechos de esta sentencia, ya que esta solo ha sido una excusa para  abordar nuevamente un tema que hab\u00eda interrumpido. Aqu\u00ed abordar\u00e9 el escrache, apelando a una propuesta de lectura de Miranda Fricker, y para defender el escrache como un mecanismo de protesta y de visibilizaci\u00f3n ante las violencias institucionalizadas que, muchas veces, terminan replicando las violencias que piden ser atendidas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En su libro Injusticia epist\u00e9mica, Miranda Fricker ofrece un marco conceptual para describir aquellos agravios que ocurren cuando la gente produce y circula conocimiento. Seg\u00fan su propuesta, habr\u00eda dos tipos de injusticia epist\u00e9mica: la testimonial y la hermen\u00e9utica. La primera ocurre cuando una persona recibe menos credibilidad, como resultado de un prejuicio identitario negativo por parte de quien la escucha; la segunda injusticia se refiere a una brecha en el conocimiento que no le permite a la gente comprender su experiencia social (Fricker, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta de Fricker me hizo pensar en el escrache. Es una estrategia de denuncia p\u00fablica y de presi\u00f3n social contra los perpetradores de actos reprochables, as\u00ed como para aliviar a las v\u00edctimas (Tapia J\u00e1uregui, 2020). En los \u00faltimos a\u00f1os lo han venido usando colectivos o movimientos feministas, generalmente para enfrentar el silenciamiento al que se ven sometidas las mujeres que son v\u00edctimas de violencia sexual, es decir, como un mecanismo de exposici\u00f3n en redes sociales o en espacios p\u00fablicos de los agresores en casos de violaciones, maltratos, acosos o abusos. Podr\u00eda decirse que es una estrategia para interrumpir la injusticia testimonial que pesa sobre las mujeres. Sin embargo, al intentar analizar con detalle los dilemas que ha suscitado esta pr\u00e1ctica desde la propuesta de Fricker, me encontr\u00e9 algunos l\u00edmites. En este ensayo describo cu\u00e1les son, y propongo  algunas ideas para superarlos, con el fin de nutrir el concepto de injusticia testimonial. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Entre el escrache y el debido proceso<\/h2>\n\n\n\n<p>A finales de 2018, en los pasillos, ba\u00f1os y salones de la Facultad de Derecho y Ciencias Pol\u00edticas de la Universidad Nacional (sede Bogot\u00e1), comenzaron a aparecer grafitis o pintas en las paredes, en los que se acusaba a estudiantes y profesores de ser acosadores sexuales. Algunas solo eran denuncias abstractas, pero otras listaban con nombre propio a los presuntos agresores o especificaban los hechos con detalles. Esto fue una ola de escraches. Varias organizaciones estudiantiles de mujeres hab\u00edan comenzado a manifestarse mediante esta pr\u00e1ctica, pues los canales institucionales de la Universidad no les estaban brindado el apoyo que necesitaban para enfrentar la violencia sexual. As\u00ed que optaron por usar la exposici\u00f3n social y la denuncia p\u00fablica. Considero que las causas de la deficiente atenci\u00f3n institucional son muchas, y entre ellas podr\u00eda ubicarse la injusticia testimonial: se le resta credibilidad a las mujeres que denuncian. Estas palabras de una las estudiantes de la Facultad, lo ilustra:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Yo fui a poner una denuncia, para lo del Protocolo de G\u00e9nero, porque pues yo quer\u00eda denunciar a alguien por algo que hizo, y fue un embolate. Y luego denuncio y me comienzan a preguntar \u201cpero mira, \u00bfqu\u00e9 hiciste?, \u00bfpor qu\u00e9?, \u00bfc\u00f3mo lo hiciste?, \u00bfpero t\u00fa s\u00ed quer\u00edas?, \u00bft\u00fa estabas segura que no quer\u00edas?\u201d Entonces yo siento que esa inoperancia todo el tiempo hace que uno diga \u00bfpara qu\u00e9 denuncio? Y \u201c\u00bfpara qu\u00e9 denuncio\u201d se conlleva a que tu sigas callada y que el man siga, y el man siga\u2026<\/p><cite><em>(Flujo Audiovisual Universidad Externado, 2019)<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>A las denunciantes se les cuestionan los detalles de la agresi\u00f3n en su contra, por ejemplo, con soporte en estereotipos dominantes seg\u00fan los cuales las mujeres pueden acusar falsamente a los hombres por venganza o por llamar la atenci\u00f3n (Gamero, 2018; Rodr\u00edguez Pe\u00f1aranda, 2018). As\u00ed, el escrache es defendido como un mecanismo para que la voz  de las mujeres sea escuchada, en lugar de silenciarse en las oficinas de las burocracias. \u00bfEsta forma de denuncia social ser\u00eda una estrategia para combatir la injusticia testimonial?<\/p>\n\n\n\n<p>En la pol\u00e9mica que sigui\u00f3 a estas manifestaciones, algunos miembros de la comunidad universitaria, incluyendo a presuntos acosadores denunciados, criticaron los escraches porque no respetaban la presunci\u00f3n de inocencia y el debido proceso, ya que quienes aparecen en las listas no tienen la misma posibilidad de contrastar las versiones de las supuestas v\u00edctimas, por lo que a las mujeres se les dar\u00eda un exceso de credibilidad cuando exponen sus casos, en contraste con el rechazo y el estigma que reciben los hombres acusados, independientemente del contenido de su versi\u00f3n. Esta reacci\u00f3n frente a los escraches alega que existe una injusticia epist\u00e9mica en contra de los hombres denunciados, ya que su credibilidad se ve reducida por el hecho de ser presentados como acosadores. <\/p>\n\n\n\n<p>Los temores de este sector que defiende el debido proceso de los acusados no son infundados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ni-una-menos_2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7458\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ni-una-menos_2-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ni-una-menos_2-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ni-una-menos_2.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto: Colores Mari<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Existen casos de mujeres que han realizado falsas denuncias, lo que le ha generado mucho da\u00f1o a quienes han sido injustamente acusados y a sus familias (Semana, 2021; Rodr\u00edguez, 2019; Semana, 2015). Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que los casos de falsas denuncias son muy pocos, en comparaci\u00f3n con las acusaciones que han sido confirmadas, as\u00ed como si se les contrasta con la enorme cantidad de casos de violencia sexual que no llegan a ser denunciados (Kauffman, 2015). Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo sabemos qui\u00e9n est\u00e1 siendo v\u00edctima de injusticia epist\u00e9mica cuando alguien es acusado en un escrache? \u00bfC\u00f3mo sabemos que el hombre acusado no est\u00e1 entre los excepcionales casos de falsas denuncias?<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a partir de preguntas jur\u00eddicas distintas como \u00bfes culpable el acusado?, la soluci\u00f3n que adoptan las instituciones es requerir pruebas adicionales al testimonio de la v\u00edctima. En los procesos administrativo y judiciales convencionales, es muy dif\u00edcil condenar a un agresor sexual s\u00f3lo con el relato de la mujer. Los funcionarios y jueces requieren de otro medio probatorio, como el testimonio de una tercera persona o pruebas documentales o m\u00e9dicas para condenar a un acusado, m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, en 2021, la Corte Constitucional entr\u00f3 en la discusi\u00f3n con la sentencia T &#8211; 275\/2021, en la que da la raz\u00f3n a las activistas que usan el escrache. La Corte declar\u00f3 que esta pr\u00e1ctica est\u00e1 protegida por la Constituci\u00f3n, al ser parte del derecho a la libre expresi\u00f3n, aunque cualquier escrache no est\u00e1 permitido. Las denuncias deben tener l\u00edmites para evitar afectar desproporcionadamente a los acusados. Entre ellos, que cumplan con una \u201ccarga de veracidad e imparcialidad\u201d, lo que significa que la informaci\u00f3n debe ser verificable, sustentada f\u00e1cticamente, as\u00ed como ser contrastada con otras versiones. <\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, para que se acepte el testimonio de una mujer en los casos de violencia sexual, se le exige m\u00e1s evidencia adem\u00e1s de su propio relato. Ya sea por las v\u00edas institucionales o por medio del escrache. Entonces, \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando las mujeres no pueden tener ese \u201crespaldo\u201d probatorio? \u00bfPodemos seguir hablando de que existe injusticia testimonial si no se le otorga veracidad a sus palabras? Volv\u00ed a la propuesta de Fricker para intentar encontrar respuestas, pero me encontr\u00e9 con m\u00e1s dudas. Veamos. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s all\u00e1 del testimonio <\/h2>\n\n\n\n<p>Los ejemplos que usa Fricker para mostrar c\u00f3mo opera la injusticia testimonial en su libro, son muy  ilustrativos. Quien los lee, entiende con facilidad que se est\u00e1 desconociendo arbitrariamente el testimonio de una persona por el hecho de pertenecer a un grupo social discriminado. El primer ejemplo es la conversaci\u00f3n entre Greenlaf y Marge, dos personajes de la pel\u00edcula \u201cEl talentoso Mr. Ripley\u201d, en la que discuten sobre si Ripley, el protagonista de la historia, es un asesino. Greenlaf le dice a Marge: \u201cest\u00e1 la intuici\u00f3n femenina y luego est\u00e1n los hechos\u201d. No sabemos qu\u00e9 tan s\u00f3lido es el argumento de ella o si est\u00e1 respaldado por otras pruebas, pero entendemos, sin dar muchas vueltas, que el comentario de Greenlaf est\u00e1 fuera de lugar, ya que NO es cierto que las mujeres estemos limitadas por una supuesta \u201cintuici\u00f3n femenina\u201d, que nubla nuestra capacidad de razonar (Fricker, 2017, p\u00e1gs. 29-30). En este caso, existe una injusticia testimonial por el uso expl\u00edcito de prejuicios para aminorar la opini\u00f3n de la otra persona. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Mani-mujer-8-marzo-2018-scaled.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7459\" width=\"415\" height=\"587\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Mani-mujer-8-marzo-2018-scaled.jpg 1811w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Mani-mujer-8-marzo-2018-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><figcaption>Foto: Camisetas Santi Ochoa<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El segundo ejemplo es el juicio contra Tom Robinson, un hombre negro, acusado por la violaci\u00f3n de una mujer blanca, de la novela \u201cPara matar a un ruise\u00f1or\u201d de Harper Lee. En el relato es claro que contra el acusado existe una injusticia testimonial, porque hay pruebas que respaldan su versi\u00f3n. Robinson tiene el brazo izquierdo deformado, no puede usarlo, y la v\u00edctima fue golpeada, precisamente, por un zurdo. Aun as\u00ed, a pesar de que Robinson se declarara inocente, el jurado, compuesto por personas blancas de una sociedad racista, lo condena, d\u00e1ndole m\u00e1s credibilidad a la versi\u00f3n de la mujer (Fricker, 2017, p\u00e1gs. 50-54). En este caso, la injusticia testimonial emerge de forma diferente. Nadie est\u00e1 usando prejuicios expl\u00edcitos para demeritar la versi\u00f3n del capturado, pero el hecho de que el jurado condene a Tom, a pesar de pruebas contundentes que le favorecen, nos informa que hay una agenda asentada de discriminaci\u00f3n y racismo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, para identificar injusticias testimoniales, tendr\u00edamos dos opciones. Primera, que quien la est\u00e9 cometiendo, utilice un discurso claramente irracional para descartar la voz de quien brinda su testimonio. Segunda, que, a pesar de la presencia de evidencia irrefutable, no se le de credibilidad a quien la est\u00e1 usando para probar su punto. Con los casos de escrache que relat\u00e9 m\u00e1s arriba, podemos encontrar ambos mecanismos de injusticia testimonial, pero hay casos en los que no hay pruebas adicionales al testimonio de la v\u00edctima, y en los que no es f\u00e1cil identificar cu\u00e1ndo hay injusticia epist\u00e9mica, a menos que se rechace el relato de la mujer, con comentarios expresamente prejuiciosos. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto abre la posibilidad de que se ocasionen da\u00f1os a las mujeres denunciantes, aunque en los t\u00e9rminos de Fricker no haya injusticia epist\u00e9mica contra ellas. Esto es, un acosador puede salir impune por la ausencia de pruebas adicionales al testimonio de la v\u00edctima. Para Fricker esto ser\u00eda perfectamente posible. Su teor\u00eda de la injusticia epist\u00e9mica no pretende realizar un inventario de todos los agravios que pueden surgir en torno a la producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de conocimiento. Ella pretende se\u00f1alar s\u00f3lo aquellos da\u00f1os que ocurren cuando \u201calguien resulta agraviado espec\u00edficamente en su capacidad como sujeto de conocimiento\u201d (Fricker, 2017, p\u00e1g.45). En el caso en el que una mujer solo tenga su palabra, sin m\u00e1s evidencia, y el acosador termine libre por ello, habr\u00eda una injusticia sist\u00e9mica, pues un conjunto de relaciones de poder ha puesto a la mujer ante una agresi\u00f3n que no puede comprobar, pero no habr\u00eda injusticia epist\u00e9mica, pues el agravio no se deriva de que ella haya sido aminorada como sujeto de conocimiento. Aun as\u00ed, considero que esa dificultad de encontrar m\u00e1s pruebas adem\u00e1s del relato de la v\u00edctima, tambi\u00e9n debe ser considerada como una forma de injusticia epist\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las mujeres existe una carga demasiado pesada, cuando se ven en la tarea de obtener pruebas m\u00e1s all\u00e1 de su propio relato, para demostrar que han sido agredidas sexualmente. El trabajo de Ver\u00f3nica Mesa lo expone con honestidad brutal. Hizo una autoetnograf\u00eda sobre su horrible experiencia en el entramado institucional por el que debi\u00f3 pasar como v\u00edctima de violaci\u00f3n. El siguiente extracto ilustra muy bien su punto:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Horas despu\u00e9s, un tercer ginec\u00f3logo (primero fue el de Medicina Legal y luego la de Profamilia) me busca para hacerme otra vez el mismo examen y decirme lo que ya s\u00e9: que debo comenzar cuanto antes un tratamiento por un mes para prevenir el contagio de cualquier enfermedad. Pero, ignorando de nuevo la exigencia legal, no me lo da, apenas recibo las dosis de esa noche y la ma\u00f1ana siguiente. Realmente me est\u00e1n dejando morir poco a poco. Mutilan mi ano, destruyen mi calma, juegan con mi paciencia [\u2026]\u201d.<\/em><\/p><cite><em>(Mesa Urdaneta, 2017, p\u00e1g. 8)<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ver\u00f3nica fue violada por un amigo de la universidad en una fiesta con muchas m\u00e1s personas. Pas\u00f3 cuando ella estaba inconsciente y casi todos los dem\u00e1s estaban dormidos. Para demostrar la responsabilidad de su agresor, tuvo que exponer su cuerpo varias veces para recolectar pruebas. Se someti\u00f3 a una infinidad de tr\u00e1mites, a cuestionamientos del abogado defensor y a confrontar a su agresor en las audiencias. Es por esto que para Ver\u00f3nica, los canales institucionales funcionan como un \u201caparato neo-violatorio\u201d: las mujeres deben someterse a ser agredidas nuevamente para demostrar que fueron agredidas sexualmente (Mesa Urdaneta, 2017). Esto no ocurre solamente cuando la agresi\u00f3n es una violaci\u00f3n. Lizeth Sanabria, una estudiante de la Universidad Nacional denunci\u00f3 que su profesor, Freddy Monroy, la estaba acosando. Para demostrarlo se grab\u00f3 a s\u00ed misma cuando \u00e9l volvi\u00f3 a agredirla. Es decir, ella tuvo que someterse a la violencia sexual, nuevamente, para poder  demostrar dicha violencia (Las 2 Orillas, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, los presuntos agresores tambi\u00e9n deben recabar pruebas y entrar en tediosos enredos burocr\u00e1ticos para contrarrestar los testimonios de las mujeres que les acusan. Pero \u00a1no al mismo costo! No tienen que exponer sus cuerpos a ex\u00e1menes, ni someterse nuevamente a una agresi\u00f3n sexual. Y creo que aqu\u00ed radica la injusticia epist\u00e9mica. La recolecci\u00f3n de pruebas es una pr\u00e1ctica de producci\u00f3n de conocimiento para fortalecer testimonios, pero en sociedades patriarcales y en casos de violencia sexual, dicha pr\u00e1ctica significa m\u00e1s perjuicios, menoscabos y maltratos para las mujeres que para los hombres. Las mujeres tenemos que demostrar que s\u00ed fuimos agredidas, acudiendo a otras agresiones.<\/p>\n\n\n\n<p>El escrache como fen\u00f3meno que responde a las violencias sexuales, soportadas o validadas por un sistema que es violento con las mujeres, no encaja tan bien en el esquema de Fricker, ya que cuando una mujer recaba pruebas, no se le est\u00e1 mermando arbitrariamente su credibilidad, como exige la definici\u00f3n de la injusticia testimonial. Tampoco podr\u00edamos decir que dicha mujer no tiene la capacidad de comprender su situaci\u00f3n, debido a una brecha en el conocimiento (injusticia hermen\u00e9utica), pues ella sabe que fue agredida. Frente a este problema conceptual, creo que puede haber dos soluciones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"1811\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Escrache-feminista-scaled.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7460\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Escrache-feminista-scaled.jpg 2560w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Escrache-feminista-300x212.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><figcaption>Foto: Camisetas Santi Ochoa<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La primera es expandir las definiciones de Fricker. Los da\u00f1os que surgen en el proceso de recabar pruebas de agresi\u00f3n sexual, pueden ser concebidas como un caso de injusticia hermen\u00e9utica, si ampliamos este concepto: hay una brecha en el conocimiento, pero no se trata de que las mujeres no tengan herramientas para comprender su situaci\u00f3n, sino que para contribuir al conocimiento, deben someterse a ser violentadas nuevamente. Una segunda opci\u00f3n es idear nuevos tipos de injusticia epist\u00e9mica, como el de \u201cexplotaci\u00f3n epist\u00e9mica\u201d (Beremstain, 2016). Seg\u00fan esta noci\u00f3n, ocurre una injusticia epist\u00e9mica cuando a una persona, como sujeto de conocimiento, se le exige un sometimiento a procesos da\u00f1inos para producir dicho conocimiento, por ejemplo, da\u00f1os emocionales y f\u00edsicos. En consecuencia, no se le est\u00e1 excluyendo como sujeto de conocimiento por criterios arbitrarios (como en la injusticia testimonial), ni habr\u00eda una brecha limitante en el conocimiento (injusticia hermen\u00e9utica), pero la persona es agredida al exig\u00edrsele que produzca conocimiento en condiciones perjudiciales para ella. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una breve nota de cierre <\/h2>\n\n\n\n<p>La propuesta conceptual de Miranda Fricker muestra que la producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de conocimiento no es una pr\u00e1ctica inofensiva, pero particularmente, producir conocimiento para escenarios disciplinarios o judiciales en casos de violencia sexual es doblemente agresivo y violento con las mujeres que son v\u00edctimas. Es aqu\u00ed donde el escrache tiene sentido como forma de justicia testimonial, en tanto mecanismo de respuesta a la violencia sist\u00e9mica contra las mujeres y como forma de visibilizar las voces de quienes, desconfiadas de la administraci\u00f3n de justicia, deciden usarlo. En los casos de  violencia sexual, si los testimonios de las mujeres no son acompa\u00f1ados por pruebas adicionales, se les resta valor, pero esto no es una injusticia epist\u00e9mica propiamente, en los t\u00e9rminos de Fricker. Aun as\u00ed, cuando las mujeres tienen que recabar pruebas son sometidas a nuevas agresiones. Por ello considero que esto tambi\u00e9n es una injusticia epist\u00e9mica.<\/p>\n\n\n<p>Referencias<br>\u2022 Fricker, Miranda. (2017). Injusticia epist\u00e9mica. Espa\u00f1a: Herder.<br>Mesa Urdaneta, Ver\u00f3nica Luc\u00eda. (2017). Imposible violar a una mujer tan viciosa. R\u00e9gimen de victimidad en la atenci\u00f3n a la violencia sexual en Bogot\u00e1. Bogot\u00e1: Pontificia Universidad Javeriana. Departamento de Estudios Culturales. Tesis de maestr\u00eda.<br>\u2022 Tapia J\u00e1uregui, Tania. (2020, 05 11). Amenazas en cuarentena: las consecuencias del escrache en la U Nacional. https:\/\/cerosetenta.uniandes.edu.co\/amenazas-en-cuarentena-las-consecuencias-del-escrache-en-la-u-nacional\/<br>\u2022 Flujo Audiovisual Universidad Externado. (2019, marzo 08). Las paredes tienen o\u00eddos para el acoso sexual en la Universidad Nacional.&nbsp; <a href=\"https:\/\/youtu.be\/8mB7brnRQOs\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver video<\/a><\/p>\n<p>\u2022 Gamero, Isabel. (2018). Injusticia epist\u00e9mica en un juicio sobre violencia sexual. V\u00ba Jornadas CINIG de Estudios de G\u00e9nero y Feminismos y III\u00ba Congreso Internacional de Identidades. <a href=\"http:\/\/jornadascinig.fahce.unlp.edu.ar\/v-jornadas-y-III-congreso-2018\/actas\/Gamero.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/jornadascinig.fahce.unlp.edu.ar\/v-jornadas-y-III-congreso-2018\/actas\/Gamero.pdf<\/a><br>\u2022 Semana. (2021, 05 25). La mujer que se invent\u00f3 un abuso sexual de la Polic\u00eda en Bogot\u00e1 para ocultar que se fue de rumba.<a href=\"https:\/\/www.semana.com\/nacion\/articulo\/la-mujer-que-se-in\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> https:\/\/www.semana.com\/nacion\/articulo\/la-mujer-que-se-in<\/a><br>vento-un-abuso-sexual-de-la-policia-en-bogota-para-ocultar\u0002que-se-fue-de-rumba\/202108\/<br>\u2022 Rodr\u00edguez, Margarita. (2019, 04 23). &#8220;Le pidi\u00f3 a una amiga y a su novio que la golpearan&#8221; para culpar a su expareja: el tr\u00e1gico submundo de las denuncias falsas de violencia <br>dom\u00e9stica. <a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-45402644\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-45402644<\/a><br>\u2022 Kauffman , Celeste. (2015, 08 06). Las falsas creencias sobre las falsas denuncias. <br><a href=\"https:\/\/www.dejusticia.org\/column\/las-falsas-creencias-sobre-las-falsas-denuncias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.dejusticia.org\/column\/las-falsas-creencias-sobre-las-falsas-denuncias\/<\/a><br>\u2022 Rodr\u00edguez Pe\u00f1aranda, Mar\u00eda Luisa. (2018). El debido proceso con enfoque de g\u00e9nero en Colombia. REDUR 16, 121-142.<br>\u2022 Semana. (2015, 07 27). Violaci\u00f3n a conductora del SITP, toda una mentira. <br><a href=\"https:\/\/www.semana.com\/nacion\/articulo\/conductora-de-sitp-habria-mentido-sobre-abuso-sexual\/436384-3\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.semana.com\/nacion\/articulo\/conductora-de-sitp-habria-mentido-sobre-abuso-sexual\/436384-3\/<\/a><br>\u2022 Las 2 Orillas. (2018, 04 26). VIDEO: El acoso sexual a una alumna por parte de director de maestr\u00eda de la U. Nacional. <a href=\"https:\/\/www.las2orillas.co\/video-el-acoso-sexual-una-alumn\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.las2orillas.co\/video-el-acoso-sexual-una-alumn<\/a><br>a-por-parte-de-director-de-maestria-de-la-u-nacional\/<\/p>\n<p>Beremstain, Nora. (2016). Epistemic exploitation. Ergo, Volume 3, No. 22. <br><a href=\"https:\/\/quod.lib.umich.edu\/e\/ergo\/12405314.0003.022\/--epistemic-exploitation?rgn=main;view=fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/quod.lib.umich.edu\/e\/ergo\/12405314.0003.022\/&#8211;epistemic-exploitation?rgn=main;view=fulltext<\/a><\/p>\n\n\n<p><strong>Foto portada:<\/strong> Colores Mari<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-pdfemb-pdf-embedder-viewer\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis del escrache como mecanismo de protesta y de visibilizaci\u00f3n ante las violencias institucionalizadas a partir de Miranda 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