{"id":7638,"date":"2024-08-20T00:22:00","date_gmt":"2024-08-20T05:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=7638"},"modified":"2024-08-22T11:25:37","modified_gmt":"2024-08-22T16:25:37","slug":"editorial-111","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/editorial-111\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la polarizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#AAAAAA\">EDICI\u00d3N 111 MAY-AGO 2024<\/font>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em style=\"user-select: auto;\">La Ley 95 de 1985, en honor a San Pedro Claver y a sus compa\u00f1eros, se\u00f1ala el 9 de septiembre como el d\u00eda colombiano de los Derechos Humanos, y a Cartagena de Indias como su cuna y sede. Pareciera una ley m\u00e1s, un poco pintoresca e ineficaz en el pa\u00eds de las leyes, cuando observamos que el hoy, oficialmente, Distrito Tur\u00edstico y Cultural de Cartagena de Indias, lejos de convertirse, despu\u00e9s de casi cuatro d\u00e9cadas, en una ciudad de derechos, mantiene preocupantes \u00edndices de pobreza, desigualdad, ilegalidad, deterioro ambiental, inseguridad alimentaria, desempleo, entre otros, alertando sobre el despojo que viven la mayor\u00eda de sus habitantes<a href=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-admin\/post.php?post=7638&amp;action=edit#_edn1\">[1]<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta ley estuvo vinculada al surgimiento en Colombia, de la Semana por la Paz, y a una serie de iniciativas ciudadanas en pro de una sociedad m\u00e1s justa. Seis a\u00f1os despu\u00e9s de la ley, la nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica se fund\u00f3 en la garant\u00eda de los Derechos Humanos y reconoci\u00f3 la Paz como un derecho de obligatorio cumplimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, durante la segunda semana de septiembre, organizaciones sociales, eclesiales, educativas, etc., celebrar\u00e1n la Semana por la Paz, sin la misma fuerza de anta\u00f1o, pero con la conciencia de que la lucha por la reconciliaci\u00f3n nacional debe continuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra carta magna basada en los derechos fundamentales, no ha logrado, en m\u00e1s de treinta a\u00f1os, garantizarlos, pues naci\u00f3 en el momento en que el neoliberalismo se impuso en Am\u00e9rica Latina, y su receta econ\u00f3mica, seguida a ciegas desde entonces, y reforzada con la firma de los Tratados de Libre Comercio, debilit\u00f3 nuestro precario aparato productivo, nos cerr\u00f3 las posibilidades de la soberan\u00eda alimentaria, redujo el Estado a niveles precarios y degrad\u00f3 con voracidad, todos nuestros ecosistemas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada al poder, despu\u00e9s del estallido social, de Gustavo Petro, hijo pol\u00edtico de la Constituci\u00f3n del 91, y de Francia M\u00e1rquez, s\u00edmbolo de la resistencia de los excluidos, signific\u00f3 para muchos, especialmente para los m\u00e1s pobres, un aire fresco y la esperanza de un pa\u00eds m\u00e1s justo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, despu\u00e9s de dos a\u00f1os de gobierno, poner en marcha cambios que nos permitan una vida m\u00e1s digna, ha sido m\u00e1s que tortuoso. La derecha pol\u00edtica y los medios tradicionales han promovido la idea de construir sobre lo construido, mostrando cualquier iniciativa del gobierno como un atentado a nuestra supuesta sociedad de derechos. Cualquier cambio lo juzgan de amenaza, y contin\u00faa la perorata de que nos volveremos como Venezuela, pero al mismo tiempo, promueven la idea de que el gobierno del cambio nos enga\u00f1\u00f3, porque en realidad no ha habido ninguno, y que todos los pol\u00edticos son iguales. Tan estrecha y mezquina es nuestra \u00e9lite pol\u00edtica y econ\u00f3mica, que la \u00fanica manera que encuentra para deslegitimar al presidente es afirmar que es igual a ellos y que este gobierno es corrupto como todos. Pareciera que esta rancia casta, en s\u00ed misma, no encuentra virtud alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Colombia quiere ser coherente con la Constituci\u00f3n del 91, debe promover cambios que conduzcan a una mayor redistribuci\u00f3n de la riqueza, a la construcci\u00f3n de una verdadera cultura democr\u00e1tica y a la urgente conciencia del cuidado de la vida. Habr\u00eda que construir un verdadero proyecto de pa\u00eds, en el que todos los colombianos, de distintas orillas pol\u00edticas, nos sintamos identificados, desde el marco de los Derechos que la Constituci\u00f3n proclama. Pero lejos de eso, vivimos una polarizaci\u00f3n que nos enceguece e impide nuestro desarrollo como Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerte oposici\u00f3n a los cambios, la incapacidad e inexperiencia burocr\u00e1tica del Ejecutivo, la quijotesca tarea de la Paz Total, que parece diluirse en un pantano de di\u00e1logos imposibles, as\u00ed como el constante vaiv\u00e9n entre el llamado a construir un gran Acuerdo Nacional y la convocatoria a ejercer la presi\u00f3n popular para confrontar a los poderes de siempre, son algunos de los acicates que, en medios cl\u00e1sicos y en redes, sirven de ocasi\u00f3n para promover la polarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad, estamos en un pa\u00eds cuya divisi\u00f3n va en aumento. Pero a diferencia de aquellas contiendas entre centralistas y federalistas, conservadores y liberales, esta nueva polarizaci\u00f3n tiene un fondo m\u00e1s profundo: el de los derechos negados por siglos y el de las insoportables condiciones de vida, o m\u00e1s bien de muerte, generadas por un sistema econ\u00f3mico mundial que privilegia la acumulaci\u00f3n desmedida del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La actual polarizaci\u00f3n no es un fen\u00f3meno exclusivamente colombiano, m\u00e1s bien parece un virus que recorre el mundo occidental. Por un lado, las extremas derechas est\u00e1n exacerbadas, se muestran temerarias frente a las guerras que asumen con monstruosa banalidad, se aferran a nacionalismos intransigentes, renacen el fascismo, el nazismo, y el sionismo ejecuta su plan genocida, transmitido en directo, con la complicidad e indiferencia de todas las potencias mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, las izquierdas recogen los clamores de quienes, frente a la degradaci\u00f3n ambiental y la imposibilidad de una vida digna para todos, entienden que el mundo necesita cambios fundamentales, que otros tildan de extremos y radicales.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la polarizaci\u00f3n mundial y nacional, es necesario decir las cosas por su nombre, y atribuir su causa al capitalismo exacerbado, que otros llaman poscapitalismo, del cual vivimos las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un capitalismo global sin l\u00edmites, en el cual, la acumulaci\u00f3n desmedida produce seres humanos desechables, que cada vez m\u00e1s y en mayor n\u00famero, llenan las ciudades del primer mundo. Olas de migrantes buscando c\u00f3mo sobrevivir, no solo a la falta de posibilidades de vida, sino a las guerras, y, sobre todo, a la degradaci\u00f3n ambiental. El ciego sistema de acumulaci\u00f3n desmedida ha puesto en jaque todos los ecosistemas y la vida en el planeta, y el miedo a otra ronda por doquier, hasta el punto de depositar la confianza en l\u00edderes pol\u00edticos caricaturescos, agresivos, antidemocr\u00e1ticos y de probada estupidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar que el problema se reduce a estar polarizados, es confundir los s\u00edntomas con la enfermedad. En lugar de derribar al \u00eddolo que nos ha llevado a esta locura, y procurar una nueva pol\u00edtica y una nueva econom\u00eda, que prioricen la vida, el sistema nos distrae y manipula, llev\u00e1ndonos a pensar que el meollo est\u00e1 en la polarizaci\u00f3n, mera consecuencia de los destrozos que \u00e9l mismo ha producido. La acumulaci\u00f3n desmedida, tanto de capitales como de saberes, y la mercantilizaci\u00f3n de la naturaleza, necesitan ser transformadas. Pero \u00bfqui\u00e9n le pone el cascabel al gato?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez Gustavo Petro tenga raz\u00f3n, y propender por un Gran Acuerdo Nacional, no se opone al llamado a las fuerzas populares a exigir sus derechos. Tener la Paz como bandera, no implica una neutralidad c\u00f3mplice frente al genocidio palestino. Seguir siendo piezas consumistas, en el engranaje que est\u00e1 llevando a la especie humana a su propia destrucci\u00f3n, no es una opci\u00f3n. Pero la locura del sistema poscapitalista nos sustrae de todo proyecto colectivo, y nos condena a gastar nuestra vida en una lucha por la mera supervivencia individual, en un s\u00e1lvese quien pueda, sin horizontes y sin anhelos de humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta revista es nuestra contribuci\u00f3n, desde miradas distintas, a construir un pensamiento cr\u00edtico que, m\u00e1s all\u00e1 de la polarizaci\u00f3n, nos anime a transitar la senda de la lucha por los Derechos Humanos, los derechos de los pueblos y los de la naturaleza, sin la cual, ser\u00e1 inviable nuestra vida como especie.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1]<\/a> Para citar algunos ejemplos, Cartagena tiene la tasa de desocupaci\u00f3n m\u00e1s alta, en comparaci\u00f3n con las otras grandes ciudades de Colombia, ya que registr\u00f3, seg\u00fan el DANE, 13,5% en el primer semestre de 2024, muy por encima de la media nacional que es del 10,8%. As\u00ed mismo, en la \u00faltima evaluaci\u00f3n del coeficiente de GINI, que mide la desigualdad en la distribuci\u00f3n del ingreso del pa\u00eds, el DANE inform\u00f3 que el 18 de julio de 2024, entre las 23 ciudades encuestadas, Cartagena aparece como la segunda m\u00e1s desigual, despu\u00e9s de Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Editorial revista Cien D\u00edas 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