{"id":7858,"date":"2023-04-28T01:04:00","date_gmt":"2023-04-28T06:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=7858"},"modified":"2023-08-04T10:42:48","modified_gmt":"2023-08-04T15:42:48","slug":"peru-tiempo-de-minimos-democraticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/peru-tiempo-de-minimos-democraticos\/","title":{"rendered":"Per\u00fa: tiempo de m\u00ednimos democr\u00e1ticos"},"content":{"rendered":"\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#AAAAAA\">EDICI\u00d3N 107 ENE-ABR 2023<\/font>\n\n\n\n<p><span style=\"color: rgb(207, 46, 46); user-select: auto;\" class=\"ugb-highlight\"><strong style=\"user-select: auto;\">Por: Deyvi Astudillo, S.J.<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em style=\"user-select: auto;\">Desde la destituci\u00f3n del presidente Pedro Castillo, el Per\u00fa vive una crisis social y pol\u00edtica de proporciones in\u00e9ditas. Si bien desde hace mucho tiempo hab\u00eda en el pa\u00eds se\u00f1ales de un posible estallido social, pocos pod\u00edan imaginar que este se producir\u00eda en el que deb\u00eda ser el periodo de gobierno de Castillo, dado que \u00e9l representaba la victoria de los sectores hist\u00f3ricamente excluidos. No obstante, la crisis parece haber llegado para quedarse, debido a la complejidad de las reivindicaciones sociales de los manifestantes, el empoderamiento de comunidades largamente marginadas, la escalada de la violencia y la inoperancia de la clase gobernante. En consecuencia, no se trata tanto de un tiempo para promover proyectos pol\u00edticos exquisitos, cuanto de un tiempo para sostener aquellos m\u00ednimos comunes que puedan asegurar la convivencia democr\u00e1tica y alejar al pa\u00eds del abismo social.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los precedentes de la crisis<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si hay que remontar la crisis actual a determinados acontecimientos pol\u00edticos, es necesario volver, en primer lugar, al a\u00f1o 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski gana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a Keiko Fujimori con un ajustado 50, 124 % de los votos. El partido de la hija del exdictador Alberto Fujimori hab\u00eda obtenido, sin embargo, la mayor\u00eda absoluta del Parlamento, y pronto se valdr\u00eda de esta ventaja para entorpecer decididamente la gesti\u00f3n de Kuczynski, censur\u00e1ndole ministros de modo injustificado y promoviendo prematuramente su destituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto dio paso a todo un ciclo de inestabilidad gubernamental, que comenz\u00f3 con la renuncia de Kuczynski -cercado por denuncias de corrupci\u00f3n- en 2018, y continu\u00f3 no solo con el cierre del Parlamento por obra de su sucesor Mart\u00edn Vizcarra en 2019, sino con la forzada destituci\u00f3n de este en 2020, acusado de corrupci\u00f3n, la renuncia de Manuel Merino a tan solo cinco d\u00edas de asumir el mando ante las protestas de la poblaci\u00f3n, y el gobierno de ocho meses de Francisco Sagasti. El ciclo se complet\u00f3 luego con la llegada al poder de Pedro Castillo en julio de 2021, al imponerse en segunda vuelta sobre Keiko Fujimori, y con su reciente destituci\u00f3n y reemplazo por Dina Boluarte en diciembre de 2022. Seis presidentes en siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otro hecho pol\u00edtico que incide de modo m\u00e1s directo en la crisis actual y que tiene que ver tambi\u00e9n con el fujimorismo. Se trata de la propagaci\u00f3n orquestada por Keiko Fujimori y sus partidarios, de una narrativa de fraude electoral basada en falacias, pero que fue suficiente para retardar el cierre del proceso electoral y para obstaculizar con ello la transici\u00f3n presidencial. El acto m\u00e1s grosero de toda esta campa\u00f1a fue el intento de los abogados fujimoristas, provenientes de importantes estudios jur\u00eddicos lime\u00f1os, de invalidar una gran cantidad de votos favorables a Castillo en zonas rurales del sur del pa\u00eds, argumentando falsamente que las actas que los consignaban presentaban irregularidades.<\/p>\n\n\n\n<p>La narrativa \u201cfraudista\u201d ha sido clave en la crisis social actual, porque, por un lado, se sembr\u00f3 en los sectores conservadores del pa\u00eds la idea de que Castillo era un presidente ileg\u00edtimo, y por otro lado, las poblaciones rurales, que hab\u00edan apoyado masivamente a Castillo, vieron c\u00f3mo su voto era f\u00e1cilmente descartado por las \u00e9lites econ\u00f3micas peruanas cuando no correspond\u00eda a sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Se suma a estos eventos que han preparado la crisis, el ambiente general de inestabilidad pol\u00edtica, que durante siete a\u00f1os ha hecho inviable cualquier intento de reforma del sistema electoral que establezca las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la representaci\u00f3n pol\u00edtica, y donde los parlamentarios de todos estos a\u00f1os tienen una gran responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El desgobierno de Castillo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es muy posible que Pedro Castillo nunca imaginara que se convertir\u00eda en Presidente del Per\u00fa. Y, sin duda, no estaba preparado para ello. Lo m\u00e1s probable es que el dirigente sindical fuera considerado en su partido, el radical izquierdista \u201cPer\u00fa Libre\u201d, sobre todo como un captador de votos para los candidatos al Parlamento. De all\u00ed que Castillo llegara al poder sin un programa serio de gobierno, y que posteriormente, cuando la oposici\u00f3n comenz\u00f3 a cercarlo con la amenaza de destituirlo, sus principales pol\u00edticas se redujeran a estrategias para la sobrevivencia del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que al inicio, Castillo pareci\u00f3 marcar una l\u00ednea propia, al incorporar en su gabinete de ministros a personajes de la izquierda centrista. Sin embargo, con el paso de los meses, Castillo termin\u00f3 asumiendo la l\u00ednea pol\u00edtica del l\u00edder de su partido, el condenado por corrupci\u00f3n Vladimir Cerr\u00f3n, presumiblemente, por temor a perder el apoyo de su bancada parlamentaria. Pero esta l\u00ednea pol\u00edtica tampoco se tradujo en un programa coherente de gobierno. Por el contrario, en aquellos meses, la norma entre los que se incorporaban al Ejecutivo parec\u00eda ser el desconocimiento de la gesti\u00f3n p\u00fablica, la improvisaci\u00f3n y, seg\u00fan diversas investigaciones, tambi\u00e9n la corrupci\u00f3n. De all\u00ed que en \u00e1mbitos tan sensibles entre sus propios votantes, como los del desarrollo agrario y la gesti\u00f3n educativa, este gobierno haya significado un verdadero retroceso para el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, no puede obviarse en cualquier an\u00e1lisis del r\u00e9gimen de Castillo, el impacto que debi\u00f3 tener en \u00e9l y en sus colaboradores, el entorno social adverso con el que se encontr\u00f3 al asumir el poder, un escenario marcado por la narrativa fraudista y por el no menos grave desprecio de su condici\u00f3n de hombre andino y campesino. En este sentido, es posible imaginar que un ambiente simplemente m\u00e1s democr\u00e1tico entre la clase pol\u00edtica lime\u00f1a, pudo haberlo presionado y empoderado ante las directivas de Cerr\u00f3n y su bancada, de cara a un gobierno m\u00e1s sostenible. Pero lo real es que en sus meses de gobierno, Castillo se encarg\u00f3 por s\u00ed mismo de ganarse el rechazo, no solo de los que votaron por Fujimori, sino de muchos de sus propios votantes, quienes ante el escenario de la segunda vuelta, vieron en \u00e9l una alternativa frente a la corrupci\u00f3n y al autoritarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n mayor del estilo elegido por Castillo para gobernar, fue su intento de golpe de estado. En un acto sorpresivo para la misma oposici\u00f3n, que ciertamente buscaba la forma de destituirlo, Castillo apareci\u00f3 el 7 de diciembre en cadena nacional, anunciando la disoluci\u00f3n del Parlamento y la puesta en marcha de un \u201cgobierno de emergencia\u201d. Lo ins\u00f3lito es que, sin embargo, Castillo no contaba con los respaldos necesarios para hacer efectiva esta declaraci\u00f3n, es decir, ni con el sost\u00e9n de las fuerzas armadas, ni con el apoyo de la poblaci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual fue inmediatamente detenido, destituido por el Parlamento y puesto a disposici\u00f3n de la justicia. En suma, se trat\u00f3 de un acto ajeno a toda l\u00f3gica pol\u00edtica y, en este sentido, el colof\u00f3n de un gobierno sin compromiso con la democracia, ni norte ideol\u00f3gico, m\u00e1s all\u00e1 del valor que signific\u00f3 el ascenso al Ejecutivo de un hombre ajeno a las esferas tradicionales de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta l\u00ednea, un da\u00f1o importante ocasionado por Castillo y sus colaboradores al proceso democr\u00e1tico peruano es el desprestigio causado a los l\u00edderes sociales de las poblaciones marginadas del pa\u00eds, en la medida en que estos han visto afectadas sus perspectivas pol\u00edticas, a causa de la p\u00e9sima gesti\u00f3n de uno de los suyos. Ciertamente, Castillo nunca fue bien valorado por las \u00e9lites peruanas, pero al ganar las elecciones se pod\u00eda pensar que ello contribuir\u00eda a que otros liderazgos ajenos a la pol\u00edtica lime\u00f1a y desvinculados de los grandes capitales, pudieran ir ganando terreno ante la opini\u00f3n p\u00fablica de los sectores medios, como lo consigui\u00f3, de alg\u00fan modo, el expresidente Ollanta Humala. Hoy, esta posibilidad ha perdido mucha fuerza, luego de que Castillo, al igual que algunos de sus predecesores, haya terminado encarcelado por atentar contra el sistema democr\u00e1tico y enfrentando serias acusaciones de corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La complejidad de las protestas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Sucedida la destituci\u00f3n de Castillo, Dina Boluarte, su vicepresidenta y correligionaria en Per\u00fa Libre, asume la Presidencia de la Rep\u00fablica por sucesi\u00f3n constitucional el 7 de diciembre de 2022. Inicialmente, el foco de la atenci\u00f3n de los medios y analistas lime\u00f1os estuvo puesto en el destino de Castillo y en la relaci\u00f3n Boluarte-Parlamento, por lo que pocos imaginaron la ola de convulsi\u00f3n social que desencadenar\u00eda el relevo presidencial. No obstante, la reacci\u00f3n de los electores de Castillo fue inmediata, y en varios puntos del pa\u00eds se suscit\u00f3 una serie de protestas que en poco tiempo fue acompa\u00f1ada de actos vand\u00e1licos.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00f3vil principal de las protestas ha sido, desde el comienzo, el rechazo a la destituci\u00f3n de Castillo por parte del Parlamento y la designaci\u00f3n de Boluarte como Presidenta. Y los ciudadanos que expresan este descontento se han venido manifestando, fundamentalmente, de manera pac\u00edfica. Sin embargo, a ellos se sumaron pronto grupos violentos cuya agenda ha sido sembrar el caos, bloqueando carreteras, destruyendo sedes de entidades estatales o intentando tomar aeropuertos regionales. No es dif\u00edcil imaginar que se trate de grupos con ideolog\u00eda pol\u00edtica radical, pero no se descarta la infiltraci\u00f3n en las manifestaciones de mafias ligadas al narcotr\u00e1fico y a la miner\u00eda informal.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que la respuesta del gobierno de Boluarte al conjunto de las protestas ha sido desde el comienzo una represi\u00f3n violenta, indiscriminada y desproporcionada, y que ello haya tra\u00eddo como consecuencia tr\u00e1gica, el que en estos tres meses y medio de convulsi\u00f3n social, 49 civiles hayan fallecido por acci\u00f3n de las fuerzas del orden (en total, el n\u00famero de fallecidos por distintas circunstancias ligadas a las protestas, asciende a 67). No obstante, Boluarte y el primer ministro Alberto Ot\u00e1rola se han negado a reconocer los excesos de la intervenci\u00f3n armada y, en la pr\u00e1ctica, tambi\u00e9n a facilitar la realizaci\u00f3n de una investigaci\u00f3n rigurosa del origen de las muertes. Gracias a los m\u00faltiples registros realizados por los ciudadanos con sus tel\u00e9fonos celulares y a las investigaciones de medios de comunicaci\u00f3n nacionales e internacionales hay, sin embargo, suficiente evidencia sobre la desproporci\u00f3n en el uso de la violencia por parte de las fuerzas del orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta dura represi\u00f3n, y en general, el mal manejo de la crisis por parte del gobierno, llevaron luego, ya no solo a los manifestantes, sino a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, a demandar la renuncia de la Presidenta. Boluarte reaccion\u00f3 proponiendo en distintas ocasiones un adelanto de las elecciones generales, primero para abril de 2024 y luego para este mismo 2023, pero los parlamentarios descartaron reiteradamente toda posibilidad de acortar el ciclo de gobierno. De all\u00ed que la poblaci\u00f3n rechace incluso con m\u00e1s fuerza al Parlamento, en tanto lo percibe desconectado de sus demandas, cuando seg\u00fan una encuesta de finales de febrero elaborada por el Instituto de Estudios Peruanos, la ciudadan\u00eda exige en un 69% el adelanto de las elecciones (seg\u00fan la encuesta de Ipsos de abril, el Parlamento tiene el rechazo del 84% y Dina Boluarte del 77% de la poblaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 hay exactamente detr\u00e1s del rechazo de los manifestantes a la destituci\u00f3n de Castillo y a la designaci\u00f3n de Boluarte como Presidenta? En un primer nivel se trata, efectivamente, de la defensa de su opci\u00f3n pol\u00edtica por parte de la poblaci\u00f3n que apoy\u00f3 a Castillo. Este sector resinti\u00f3 no solo la renuencia de la \u00e9lite pol\u00edtico-econ\u00f3mica peruana a respetar su voto, hasta el punto de intentar invalidarlo con argucias legales, sino tambi\u00e9n la beligerancia de la derecha parlamentaria ante el gobierno de Castillo, a trav\u00e9s de forzadas amenazas de destituci\u00f3n e incluso de la limitaci\u00f3n de su asistencia a reuniones internacionales. Boluarte, a su turno, es percibida en este sector de la poblaci\u00f3n como una traidora, que en lugar de solidarizarse con Castillo y honrar a sus votantes, cedi\u00f3 al af\u00e1n de poder y pact\u00f3 con la derecha del Parlamento, entreg\u00e1ndose a sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a un nivel m\u00e1s profundo, existe tambi\u00e9n entre los que protestan contra la destituci\u00f3n de Castillo un sentimiento de indignaci\u00f3n por lo que perciben como una muestra extrema del desprecio de las \u00e9lites criollas, y en particular lime\u00f1as, por la poblaci\u00f3n andina. No es gratuito que el n\u00facleo de los manifestantes est\u00e9 conformado por ciudadanos con ra\u00edces ind\u00edgenas, provenientes de las regiones sure\u00f1as de Puno, Cusco y Ayacucho. Queda hoy m\u00e1s claro que los votantes que otorgaron a Castillo el pase a la segunda vuelta se sent\u00edan identificados no solo con sus ideas radicales de cambio, sino tambi\u00e9n con su origen andino y campesino. Es decir, sent\u00edan que era uno de ellos, y es por esto que al ocurrir su destituci\u00f3n, cierto sentido de pertenencia los volc\u00f3 masivamente a las calles, exigiendo incluso su restituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, esta \u00faltima ola de protestas puede ser comprendida como una liberaci\u00f3n, en grado extremo, de la indignaci\u00f3n acumulada en las poblaciones andinas por su hist\u00f3rica discriminaci\u00f3n y por su concomitante exclusi\u00f3n de las esferas de poder. Pero por su magnitud se trata, adem\u00e1s, de un hecho singular en la vida social peruana, en la medida en que las protestas han cristalizado cierto empoderamiento del Per\u00fa andino y rural en el \u00e1mbito de la defensa de sus derechos pol\u00edticos, aun cuando hoy las manifestaciones hayan perdido fuerza, a causa de la brutal represi\u00f3n y las emergencias clim\u00e1ticas. \u00bfCu\u00e1ndo se hab\u00eda visto a una mujer quechuahablante enfrentar en Lima a la polic\u00eda de la manera como lo hizo la ayacuchana A\u00edda Aroni, seg\u00fan se aprecia en la foto que acompa\u00f1a este texto? Una vez \u201ctomada\u201d Lima es dif\u00edcil imaginar que esto no pueda volver a ocurrir cuando la ciudadan\u00eda campesina se vuelva a ver gravemente vulnerada en su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La democracia en emergencia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 dicen, finalmente, todos estos acontecimientos sobre la democracia en el Per\u00fa? Parece claro que la cultura democr\u00e1tica, en general, experimenta en el pa\u00eds su nivel m\u00e1s bajo desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen de Alberto Fujimori. Y que tambi\u00e9n desde esa \u00e9poca, el sistema democr\u00e1tico, que ha resistido a d\u00e9cadas de inestabilidad pol\u00edtica, no se hab\u00eda visto tan amenazado en su institucionalidad. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso electoral del 2021 hizo aflorar toda una serie de actitudes racistas, sectarias, intolerantes y autoritarias, que en muchos espacios no ha hecho sino exacerbarse con los nuevos acontecimientos pol\u00edticos, socavando as\u00ed todo lo avanzado en t\u00e9rminos de participaci\u00f3n, di\u00e1logo, respeto y b\u00fasqueda del bien com\u00fan, que son la base de toda cultura democr\u00e1tica. Asimismo, la institucionalidad democr\u00e1tica se ve cada vez m\u00e1s amenazada al perder legitimidad de manera vertiginosa, cuando por una parte, hay 67 fallecidos en las protestas y el Poder Judicial es incapaz de realizar una investigaci\u00f3n seria y eficiente sobre qui\u00e9nes son los responsables de tanta muerte, y por otra, el Parlamento, dominado por sectores conservadores de derecha e izquierda, parece enfocado en relevar a las autoridades de las principales instituciones del Estado con personas afines a sus intereses, para no hablar de su falta de credenciales democr\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, lo que pasa en el Parlamento es particularmente elocuente sobre lo que viene ocurriendo con la democracia en el Per\u00fa, porque lo que se libra all\u00ed es la pugna entre el proyecto de la derecha conservadora para mantener sus privilegios, y el proyecto de la izquierda conservadora para tomar parte de esos privilegios. Ahora bien, aun cuando los dos grupos difieran en el discurso y en las normas con carga ideol\u00f3gica que promueven, en el fondo coinciden en el abordaje del Estado como un bot\u00edn, por cuya disponibilidad pueden incluso votar juntos. En este programa autoritario, ambos se\u00f1alan como su principal adversario al grupo minoritario de los liberales de centro derecha y los socialistas de centro izquierda, englobados bajo la denominaci\u00f3n de \u201ccaviares\u201d. Unas recientes declaraciones de la expresidenta del Parlamento, la derechista Mar\u00eda del Carmen Alva, lo expresan bastante bien: \u201clos caviares [\u2026] se quedaron sin Tribunal Constitucional\u201d. As\u00ed las cosas, lo que cabe esperar en estos tiempos es una propuesta pol\u00edtica que pueda hacer frente a los proyectos autoritarios que han cobrado enorme fuerza y amenazan con llevar al Per\u00fa al caos social. Luego de casi tres a\u00f1os de pandemia y con toda la violencia desatada, cuyas v\u00edctimas son en primer lugar los pobres, no es tiempo para agendas particulares. El contexto peruano parece exigir, m\u00e1s bien, alg\u00fan tipo de coalici\u00f3n pol\u00edtica que, yendo m\u00e1s all\u00e1 de las divergencias ideol\u00f3gicas y sin pretender volver a la democracia monocultural de otras generaciones, asuma como proyecto bandera algo tan cl\u00e1sico como la defensa de los derechos y de la institucionalidad democr\u00e1tica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la destituci\u00f3n del presidente Pedro Castillo, Per\u00fa vive una crisis social y pol\u00edtica de proporciones in\u00e9ditas. 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