{"id":8714,"date":"2025-05-29T12:25:00","date_gmt":"2025-05-29T17:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/?p=8714"},"modified":"2025-05-29T17:09:58","modified_gmt":"2025-05-29T22:09:58","slug":"algunos-mitos-del-sionismo-vistos-por-un-cristiano-palestino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/algunos-mitos-del-sionismo-vistos-por-un-cristiano-palestino\/","title":{"rendered":"Algunos mitos del sionismo, vistos por un cristiano palestino"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">* Texto presentado en la FILBo, el 10 de mayo de 2025.<\/h2>\n\n\n\n<font font=\"\" size=\"3\" face=\"Roboto, Arial\" color=\"#AAAAAA\">EDICI\u00d3N 113 ENE-ABR 2025<\/font>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por qui\u00e9n doblan las campanas: doblan por ti\u2026<\/em><\/p><cite>John Donne, Devociones para ocasiones emergentes, Meditaci\u00f3n VII, 1624<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-black-color has-text-color\"><em style=\"user-select: auto;\">Perm\u00edtanme hablar desde el dolor y la frustraci\u00f3n. Desde el dolor de un pueblo arrasado en nombre de Dios, por l\u00edderes sin fe, desde el dolor de un genocidio que el mundo observa con obscena pasividad, pero no detiene. Y desde la frustraci\u00f3n de ver a tantos cristianos, incluyendo l\u00edderes espirituales y amigos queridos, alzar la bandera de Israel sin rubor alguno, convencidos de que est\u00e1n apoyando al pueblo santo, elegido por Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Soy palestino, al menos lo fueron mis abuelos. Cargo, sin poderlo experimentar del todo, el dolor de varias generaciones, pero no el odio ni la venganza. Al mismo tiempo, soy sacerdote cat\u00f3lico, jesuita, de los mismos que el Papa Francisco. Nuestra identidad siempre est\u00e1 trazada por m\u00faltiples entrecruzamientos vitales, y esto lo saben muy bien, muchos hermanos jud\u00edos en su di\u00e1spora milenaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Palestinos y jud\u00edos tenemos herencias comunes, y hemos vivido, por igual, los horrores y el dolor de la segregaci\u00f3n, del despojo, del exterminio. El dolor no tiene raza ni naci\u00f3n\u2026 Es humano, nos recordaba el papa Francisco al denunciar, en una de sus \u00faltimas alocuciones, la barbarie de Israel. Evoquemos sus palabras del 22 de diciembre del a\u00f1o pasado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Y con dolor pienso en Gaza, en tanta crueldad; en los ni\u00f1os ametrallados, en los bombardeos de escuelas y hospitales&#8230; \u00a1Cu\u00e1nta crueldad!<\/em><\/p><p><em>Ayer bombardearon ni\u00f1os, esto es crueldad, no es guerra\u2026 Lo digo porque me toca el coraz\u00f3n\u2026<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La diplomacia israel\u00ed protest\u00f3, una y otra vez, contra Francisco: \u201cSi los ni\u00f1os mueren es porque los terroristas los usan de escudo\u201d, \u201cIsrael tiene derecho a defenderse\u201d, \u201cel Papa promueve el antisemitismo\u201d, etc.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Soy palestino, aunque nunca he pisado Palestina, la tierra de mis abuelos, y menos puedo siquiera imaginarme el horror, la muerte, el inmenso sufrimiento de quienes han vivido los \u00faltimos a\u00f1os, soportando y resistiendo valientemente la ocupaci\u00f3n israel\u00ed en su territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque me siento atrevido, y hasta imp\u00fadico hablar en primera persona como palestino, cuando no he vivido en carne propia toda esta tragedia, Palestina es parte fundamental de mi identidad. Desde muy ni\u00f1o aprend\u00ed que ven\u00edamos de aquellas tierras lejanas, que mis abuelos Antonio y Emilia Chah\u00edn hablaban una lengua extra\u00f1a cuando quer\u00edan que no los entendi\u00e9ramos, y nos rega\u00f1aban en aquel \u00e1rabe del que fuimos descifrando, sin que nadie nos explicara, el significado de algunas palabrejas: <em>usmut<\/em>, <em>usmuti,<\/em> c\u00e1llate, <em>mazari<\/em>, dinero, o <em>sisti<\/em>, como llam\u00e1bamos a mi abuela, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Crecimos comiendo <em>quidbes, falafels, sambuces, kaftas, sfijas, Leban, endedme, dukka,<\/em> <em>marma\u00f3n, mulujiye, quidre, tadbule, graibbes, mamules, kataif, namura, shinafe<\/em>\u2026 Si hiciera la lista completa, ser\u00eda interminable\u2026 Como interminables eran las horas que mi mam\u00e1, mi abuela, mis t\u00edas, dedicaban a rellenar hojas de uva, de repollo, berenjenas, calabazas, papas, ense\u00f1\u00e1ndonos no solo los secretos culinarios de una cultura, sino, sobre todo, la delicadeza del cuidado y la importancia de la familia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8718\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-1024x683.png 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-300x200.png 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-1536x1024.png 1536w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-270x180.png 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03-770x515.png 770w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_03.png 1620w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Gastronom\u00eda palestina. Imagen: Canva.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Nunca he ido a Palestina, pero guardo sus sabores y los recuerdos de las historias de mi abuelo y de otros parientes. Retentivas atesoradas en el coraz\u00f3n de una Palestina que ya no existe, que no es la misma que dejaron. En el pesebre de nuestra casa siempre estaban los camellos de madera, tra\u00eddos desde el pueblo donde nacieron mis abuelos: Bel\u00e9n. S\u00ed, all\u00ed nacieron, en el pueblo de Jes\u00fas, en la misma calle donde se encuentra la capilla de la Natividad. Bel\u00e9n, en 1909, a\u00f1o en que naci\u00f3 mi abuelo, era 90% cristiana, y hoy, los cristianos son menos del 10%. En 1994, mi mam\u00e1, acompa\u00f1ada de mi hermana, fue a conocer la casa paterna, pero por sus apellidos \u00e1rabes fue separada por la guardia israel\u00ed. Tuvo que decir que no era palestina, que un padrino le hab\u00eda dado los apellidos porque era hu\u00e9rfana. Convenciendo al grupo de turistas con quienes iban, pudieron saludar a una prima que todav\u00eda vive all\u00ed. Planearon un encuentro para el d\u00eda siguiente, pero hubo revueltas y hab\u00eda demasiada polic\u00eda como para volver solas. La fuerte impresi\u00f3n de ver todo lo que all\u00ed pasaba, le provoc\u00f3 a mi mam\u00e1 un gran desencantamiento y una profunda tristeza. Nada coincid\u00eda ya con todo lo que hab\u00eda escuchado de mi abuelo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pap\u00e1 Toto, as\u00ed llam\u00e1bamos a mi abuelo, muri\u00f3 el 8 de junio de 1982, de un infarto. En la ma\u00f1ana de ese d\u00eda, hab\u00eda visto por televisi\u00f3n la noticia de los ataques de Israel contra la poblaci\u00f3n palestina refugiada en el L\u00edbano. El pretexto era atacar las fuerzas de la OLP, lideradas por Yasser Arafat, que se encontraban all\u00ed, pero como siempre, bombardearon campamentos de refugiados civiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio Atala Chah\u00edn hab\u00eda llegado a Colombia antes de la Nakba de 1948. Deambul\u00f3 por Europa y Am\u00e9rica desde ni\u00f1o. Para que tuviera alguna nacionalidad, el t\u00edo Nicol\u00e1s sirvi\u00f3 como testigo, y Atala Chah\u00edn y Afifa Zaade, mis bisabuelos, pudieron registrar su nacimiento en El Salvador. All\u00ed ya hab\u00eda parte de la familia desde a\u00f1os atr\u00e1s. Mi abuela, Emilia Chah\u00edn Yija, en cambio, naci\u00f3 en Bolivia. Al parecer, mi abuelo tuvo pasaporte turco, brit\u00e1nico y franc\u00e9s\u2026 Periplos territoriales de un despatriado, testimonios de que el genocidio contra el pueblo palestino no comenz\u00f3 el 7 de octubre de 2023, ni en la Nakba del 48, cuando unos 750.000 palestinos tuvieron que abandonar sus tierras.<\/p>\n\n\n\n<p>El genocidio contra el pueblo palestino comenz\u00f3 desde la gestaci\u00f3n misma del proyecto sionista, un colonialismo aniquilador del otro, cimentado ideol\u00f3gicamente en un fundamentalismo religioso, y patrocinado por las grandes potencias que se sucedieron en el control del territorio al Imperio Otomano: Inglaterra, Francia, y posteriormente, Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, las traves\u00edas de mis abuelos, atestiguan un genocidio que viene ocurriendo hace tiempo. Pero estos genocidios no se preparan de la noche a la ma\u00f1ana. El Estado de Israel, manipulando el hecho de que sus ciudadanos fueron las v\u00edctimas del Holocausto nazi, y bajo el manto de fundamentalismo religioso, de una interpretaci\u00f3n perversa, descontextualizada y distorsionada de las categor\u00edas teol\u00f3gicas del juda\u00edsmo, ha justificado desde entonces la discriminaci\u00f3n, el despojo, la segregaci\u00f3n y el exterminio del pueblo palestino.<\/p>\n\n\n\n<p>La propaganda sionista se funda en una interpretaci\u00f3n abusiva de los textos sagrados, que no podemos subestimar a la hora de cualquier an\u00e1lisis sociopol\u00edtico de la situaci\u00f3n Palestina, porque es una lectura que enceguece hasta a los m\u00e1s l\u00facidos. Tal es el caso de Emmanuel L\u00e9vinas, el magn\u00edfico fil\u00f3sofo de la alteridad radical, de <em>Totalit\u00e9 e infini<\/em>. A pesar de su inmenso esp\u00edritu cr\u00edtico y religioso, nunca vio, o no quiso ver, al otro, al palestino. Estaba completamente obnubilado por el proyecto sionista, en el que anticipaba la terminaci\u00f3n de tantas discriminaciones contra su pueblo. Es ir\u00f3nico y tr\u00e1gico, que el padre de la filosof\u00eda de la alteridad, nunca haya reconocido al pueblo palestino como un Otro, al que hay que respetar, y en el cual, como dice su propia teor\u00eda, Dios nos abre a la trascendencia. La ideolog\u00eda sionista hizo invisible para muchos, \u00a1y hasta para L\u00e9vinas!, al pueblo palestino.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el proyecto colonizador sionista, como proyecto pol\u00edtico, ha instrumentalizado el juda\u00edsmo, volvi\u00e9ndolo dogm\u00e1tico e incompatible con su riqueza espiritual y su milenaria vocaci\u00f3n de justicia. En su forma religiosa, ha erigido mitos que degradan y demonizan a los palestinos, legitimando una cruel violencia de estirpe imperial, ajena al alma del juda\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me propongo, como te\u00f3logo cat\u00f3lico, deambular por algunos de los mitos sionistas, que han posibilitado, sin verg\u00fcenza y con impunidad, el genocidio contra el pueblo palestino. No para alimentar odios ni atizar venganzas, que brotan naturales en el coraz\u00f3n herido, sino para disociar, con claridad moral, al pueblo jud\u00edo y al juda\u00edsmo, del Estado de Israel. Tambi\u00e9n para se\u00f1alar qu\u00e9 sucede cuando la religi\u00f3n es prostituida por intereses de dominio: se convierte en un dios menor, caprichoso y sediento de sangre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8721\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-1024x683.png 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-300x200.png 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-1536x1024.png 1536w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-270x180.png 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01-770x515.png 770w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_01.png 1620w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Primer mito: el mito del Pueblo Elegido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Toda tentativa de confundir el Israel b\u00edblico con el Israel moderno es ya un ejercicio de manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica. Esa continuidad acr\u00edtica es el pilar m\u00e1s astuto del relato sionista.<\/p>\n\n\n\n<p>El Israel b\u00edblico no es una unidad monol\u00edtica, se va configurando a partir de diversas tradiciones: de pastores errantes, de campesinos despojados de sus tierras, de esclavos liberados. Su cohesi\u00f3n surge no del poder, sino del culto a Yahveh, un Dios que los llama a existir y a vivir de otra manera, en una sociedad que corrija las injusticias del orden feudal y la violencia de los imperios. Este anhelo constante de una sociedad igualitaria constituye el fundamento tanto de la noci\u00f3n de \u201cpueblo de Dios\u201d como de la de \u201cpueblo elegido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo con la irrupci\u00f3n del movimiento deuteronomista, all\u00e1 por el siglo VII antes de nuestra era, se fragua la idea de \u201cpueblo elegido\u201d. Pero esta elecci\u00f3n no es una se\u00f1al de superioridad, sino una pedagog\u00eda: mostrar que otra sociedad es posible. Ser el pueblo de Dios significaba acoger al hu\u00e9rfano, proteger a la viuda, abrir la tienda al extranjero. Ser luz, no espada. Ser el pueblo elegido, es acoger una idea de salvaci\u00f3n universal, donde Israel se auto interpreta como sociedad-contraste, ejemplo para las dem\u00e1s naciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Miqueas se dice que el monte de la casa del Se\u00f1or, ser\u00e1 el m\u00e1s alto de todos y que todos los pueblos correr\u00e1n a \u00e9l para aprender c\u00f3mo debe funcionar una sociedad. Esto culmina en la idea del fin de la guerra, cuando \u201clas espadas se convertir\u00e1n en arados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El sionismo ha pervertido este argumento teol\u00f3gico.&nbsp; A Sion, el monte de la casa del Se\u00f1or, donde se debe erigir el nuevo Israel, emblema de esperanza, lo ha convertido en una trinchera. Donde deber\u00eda alzarse una ciudad hospitalaria, ha construido una fortaleza, y el muro de la segregaci\u00f3n y de la infamia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el G\u00e9nesis, Abraham es el patriarca de la promesa. Pero no de una promesa excluyente. Su figura nace como s\u00edmbolo de encuentro: entre pueblos, entre lenguas, entre memorias. Abraham no funda un club cerrado de salvados, sino una comunidad abierta, donde el extranjero es tambi\u00e9n hermano. Su nombre habita el Cor\u00e1n, la Tor\u00e1 y la Biblia Cristiana, como si las religiones abrah\u00e1micas fuesen tres r\u00edos que nacen de un mismo manantial. Todas ellas, cuando no son traicionadas por los fundamentalismos, proclaman que vivir juntos, sin violencia, no es solo posible, sino sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la narrativa b\u00edblica, Dios detiene la mano de Abraham cuando va a sacrificar a su hijo Isaac. En el Cor\u00e1n, el mismo gesto ocurre con Ismael. En ambos casos, lo que se suspende es la l\u00f3gica del sacrificio humano. Lo que se impone, es la interrupci\u00f3n del fanatismo. Dios no quiere v\u00edctimas. El Estado de Israel, con su aparato b\u00e9lico, parece haber olvidado esta lecci\u00f3n, reinstaurando el altar de los sacrificios.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n veterotestamentaria, todos los intentos del pueblo de Israel por volverse \u00e9ticamente una comunidad-contraste fracasan. Pero hay en el exilio, en el dolor del destierro, una intuici\u00f3n renovada: atendiendo al sufrimiento de los pobres y amando al pr\u00f3jimo, podremos por fin llegar al orden de cosas que Dios quiere, jam\u00e1s reproduciendo un sistema imperial, como lo ha hecho el sionismo. Replicar el esquema imperial es el mayor pecado que pod\u00eda cometer el Israel b\u00edblico, y la causa constante de la furia de los profetas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Segundo mito: la Tierra Prometida<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El aparataje ideol\u00f3gico del sionismo, articulado incluso en los sistemas escolares, en muchas partes del mundo, vendi\u00f3 a quienes luego ser\u00edan ciudadanos del Estado de Israel, la idea de un mandato divino: retornar a una tierra prometida, un Israel b\u00edblico imaginado como vac\u00edo y expectante. Se instaur\u00f3 el lema \u201cuna tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra\u201d. Pero en Palestina s\u00ed hab\u00eda un pueblo, con una historia, una identidad, unos rostros. Un pueblo plurirreligioso, donde tambi\u00e9n hab\u00eda jud\u00edos de lengua \u00e1rabe, pero los nuevos colonos, en la mayor\u00eda de los casos, nunca los reconocieron.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n de Trump, que tanta indignaci\u00f3n ha causado, de una franja de Gaza transformada en para\u00edso tur\u00edstico, con resorts, condominios de lujo y playas de ensue\u00f1o, construida sobre la sangre palestina, es reveladora del infame colonialismo del proyecto sionista, amparado en una tergiversaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Tierra Prometida.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos si Israel es el achichincle de Estados Unidos, o m\u00e1s bien el motor de su proyecto deshumanizador. Pero en el imaginario de Occidente, Tierra Prometida y democracia, se entrelazan peligrosamente. Israel, rezonga Estados Unidos, es la \u00fanica democracia en el Medio Oriente. \u00bfDemocracia porque hay urnas? \u00bfPuede llamarse democracia un Estado que excluye por cultura o religi\u00f3n? El sionismo, buscando su Tierra Prometida, ha parido un infierno. Por eso la soluci\u00f3n de los dos estados resulta inviable: el sionismo no deja espacio al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>La teocracia israel\u00ed no es democracia. Y la democracia, en nombre de la cual Estados Unidos ha devastado tantas naciones, tampoco es cre\u00edble en Medio Oriente. Tierra Prometida y democracia: dos mitos que el cristianismo occidental de los siglos XX y XXI ha mezclado para justificar una empresa colonial, hambrienta de petr\u00f3leo y dominio geopol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cYo soy\u201d, revelado a Mois\u00e9s en La Teofan\u00eda de la zarza, se transmuta en la idea de \u201cEl Estado soy Yo\u201d. Donde antes ard\u00eda un misterio que inspiraba un temblor reverente, hoy ruge un fuego que devora y destruye al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>El sionismo desdibuj\u00f3 por completo la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Tierra Prometida, construida por el Israel b\u00edblico despu\u00e9s del exilio babil\u00f3nico. Confundir la Tierra Prometida por Dios, con la construcci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico e ideol\u00f3gico, es una aterradora distorsi\u00f3n que oscurece siglos de b\u00fasquedas espirituales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tercer mito: la raza jud\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfA qui\u00e9n prometi\u00f3 Dios la tierra? \u00bfA un pueblo, a una raza, a los miembros de una religi\u00f3n? \u00bfY cu\u00e1l tierra les prometi\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>El Israel b\u00edblico sufre la cat\u00e1strofe de la destrucci\u00f3n del templo en el a\u00f1o 587 a.C. Con esto termin\u00f3 la monarqu\u00eda de Jud\u00e1: la nobleza y parte del pueblo fueron deportados, algunos huyen a Egipto, otros son llevados a Babilonia, mientras muchos, los m\u00e1s humildes, permanecieron en Palestina. Desde entonces, el hebreo dej\u00f3 de ser la lengua franca de la regi\u00f3n. Reintroducirlo 2500 a\u00f1os despu\u00e9s, como lo hizo el sionismo, fue tan artificioso y absurdo, como si hoy se intentara imponer el muisca en la sabana de Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>En Babilonia, la \u00e9lite israelita no fue esclavizada: se le permiti\u00f3 estar junta, profesar su fe y recrearla. All\u00ed nace el juda\u00edsmo como religi\u00f3n. El sabat, la sinagoga, la circuncisi\u00f3n: todo ello brota en el exilio. La religi\u00f3n yahvista se transforma en juda\u00edsmo durante el exilio babil\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8720\" srcset=\"https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-1024x683.png 1024w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-300x200.png 300w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-1536x1024.png 1536w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-270x180.png 270w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02-770x515.png 770w, https:\/\/www.revistaciendiascinep.com\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/JorgeACamacho_02.png 1620w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 sucedi\u00f3 con quienes quedaron en Palestina? Eran la mayor\u00eda: los m\u00e1s pobres, los no deportables, los campesinos. Continuaron con su fe en lo cotidiano, animados por algunos escribas que no partieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Ciro el Grande conquist\u00f3 Babilonia en el 539 a.C., Palestina pas\u00f3 a manos persas. Los persas ten\u00edan una pol\u00edtica de conquista y unificaci\u00f3n del imperio muy distinta a la Asiria y a la Babil\u00f3nica: no deportaban a los l\u00edderes ni impon\u00edan su propia religi\u00f3n. Sosten\u00edan la unidad del imperio con el principio del pluralismo, manteniendo contentos a sus s\u00fabditos. Muchos deportados regresaron en esta \u00e9poca, donde se escribe gran parte de lo que los cristianos llamamos Antiguo Testamento. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s vinieron los griegos, y luego los romanos. La historia del Israel b\u00edblico es una sucesi\u00f3n de exilios y regresos, pero tambi\u00e9n de permanencias. La ingenua leyenda que pretende instalar el sionismo, de un pueblo errante que, tras siglos de di\u00e1spora, retorna por mandato divino a una tierra vac\u00eda, niega las m\u00faltiples trayectorias de las diversas comunidades jud\u00edas, su entrecruzamiento con otros pueblos, y la existencia de innumerables jud\u00edos pros\u00e9litos: paganos de distintas culturas, quienes, en \u00e9pocas diversas, abrazaron el juda\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 es ser jud\u00edo?, \u00bfpertenecer a una raza?<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de \u201craza jud\u00eda\u201d constituye una clausura de la identidad, una esencializaci\u00f3n peligrosa que ha causado al mismo juda\u00edsmo un sufrimiento incalculable. Parad\u00f3jicamente, quienes permanecieron en Palestina por siglos podr\u00edan tener v\u00ednculos geneal\u00f3gicos m\u00e1s directos con el Israel b\u00edblico, que muchos de los colonos llegados en el siglo XX. De hecho, hasta bien entrado ese siglo, a los jud\u00edos que viv\u00edan en Palestina tambi\u00e9n se les llamaba palestinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el sionismo quien fractur\u00f3 esa continuidad, segregando a los palestinos, cortando y ocultando las ra\u00edces comunes. Dos pueblos, cuyas fronteras pol\u00edticas reci\u00e9n se trazaron en 1948, fueron separados por una ideolog\u00eda que necesit\u00f3 olvidar el parentesco para legitimar la usurpaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuarto mito: Israel es siempre v\u00edctima<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El relato fundacional del Israel b\u00edblico est\u00e1 tejido con hilos de opresi\u00f3n y exilio. Es, en efecto, la historia de un pueblo que camina entre imperios, que resiste bajo yugos sucesivos, que sue\u00f1a libertad a fuerza de persecuci\u00f3n. A esa memoria dolorosa se suma, ya en la modernidad, el largo estigma que la Europa cristiana proyect\u00f3 sobre el juda\u00edsmo, hasta su forma m\u00e1s atroz: la Sho\u00e1, el Holocausto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es inadmisible que el sionismo haya hecho de ese sufrimiento una moneda de cambio ideol\u00f3gica, que use el Holocausto como escudo ret\u00f3rico para blindar una pol\u00edtica de exterminio, que transforme en &#8220;antisemitismo&#8221;, cualquier cr\u00edtica a la maquinaria b\u00e9lica del Estado de Israel, incluso cuando ese reproche nace del seno mismo del juda\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de antisemitismo ha sido desfigurado hasta el absurdo. Ya no designa al que desprecia al jud\u00edo por su fe, por su linaje, por su diferencia, sino al que se atreve a interpelar los cr\u00edmenes del Estado israel\u00ed. Esta inversi\u00f3n sem\u00e1ntica es tan eficaz como perversa: convierte al verdugo en v\u00edctima, al cr\u00edtico en agresor, al clamor por justicia en discurso de odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo verdaderamente inquietante es c\u00f3mo un pueblo que ha bebido tan hondamente del dolor, que ha levantado una \u00e9tica de la memoria y de la dignidad, puede convertirse en ejecutor de un horror, que adem\u00e1s transmite su crueldad en tiempo real. \u00bfC\u00f3mo pudo el hijo del exilio, del gueto y del campo de concentraci\u00f3n, levantar muros, encerrar pueblos, bombardear escuelas?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez la clave est\u00e9 en la mitolog\u00eda del victimismo perpetuo, que el sionismo ha injertado en el alma colectiva del juda\u00edsmo moderno. En la idea de que toda violencia es defensa, de que todo ni\u00f1o palestino es una amenaza potencial, de que todo grito de libertad es un eco de Auschwitz. La di\u00e1spora, con su largo rosario de agravios, ha sido convertida en excusa. El Estado de Israel aparece as\u00ed como la reparaci\u00f3n final, el refugio irrenunciable, la redenci\u00f3n concreta de una historia de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese relato se oculta con maestr\u00eda, que el Estado de Israel es una potencia colonial, un ocupante armado, un gobierno que impone su presencia sobre la sangre de otro pueblo. La trampa conceptual est\u00e1 en hacernos creer que el holocausto jud\u00edo durante la segunda guerra mundial, fundamenta la ocupaci\u00f3n de Palestina, asimil\u00e1ndolo m\u00edticamente al \u00e9xodo vivido por los jud\u00edos a causa de los antiguos imperios: Egipto, Asiria, Babilonia, Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no hay l\u00f3gica que resista esta transposici\u00f3n grosera. La reparaci\u00f3n hist\u00f3rica a la que el pueblo jud\u00edo tiene derecho, no puede construirse sobre el genocidio del pueblo palestino. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Quinto mito: los palestinos, descendientes de los filisteos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el vasto y oscuro repertorio de la historia humana, nuestra \u00e9poca se revela como un espejo de horrores repetidos con variantes m\u00ednimas, como si obedecieran a un arquetipo tr\u00e1gico, escrito en una lengua que todos los imperios comprenden. Los genocidios no aparecen de s\u00fabito, sino que se insin\u00faan, se anuncian, se prefiguran. Antes de que caiga la primera cuchilla o se abra la primera fosa, una ret\u00f3rica del odio comienza a insinuarse en las conciencias, como un lento veneno metaf\u00edsico. El Imperio Otomano, en su declive, urdi\u00f3 contra los armenios un exterminio que prefigur\u00f3, en su estructura simb\u00f3lica y en su desd\u00e9n por la condena, el abismo posterior del Holocausto. Alemania, testigo y disc\u00edpula, supo aprender esa coreograf\u00eda del crimen: deshumanizar al Otro, trocarlo en f\u00e1bula repulsiva, adjudicarle toda culpa y luego extirparlo, como si su muerte obedeciera a una l\u00f3gica higi\u00e9nica del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, los siglos desandan un mismo laberinto: Tutsis y jud\u00edos, gitanos y disidentes, todos ellos v\u00edctimas de esa antigua herej\u00eda que consiste en creer que hay hombres prescindibles. La radio ruandesa repiti\u00f3 por a\u00f1os las mismas letan\u00edas de la aniquilaci\u00f3n, llamando a los tutsis animales y cucarachas. Los cr\u00edmenes se suceden como los espejos en una galer\u00eda infinita, y el mayor espanto no es su n\u00famero, sino la indiferencia que los acompa\u00f1a. De esas sombras recurrentes deber\u00edamos aprender al menos una verdad ineludible: ning\u00fan genocidio ocurre sin antes asesinar al otro en el lenguaje, en el s\u00edmbolo, en el alma del que escucha. Porque antes del cuchillo, est\u00e1 la palabra, antes del crimen, la met\u00e1fora, y antes del genocidio contra el pueblo palestino, el sionismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este sionismo ha operado, en este caso, como un virus letal que difunde el odio, etiquetando y reduciendo la humanidad del otro, construyendo un adversario que pueda ser aniquilado. Serie de simplificaciones: reducci\u00f3n del \u00e1rabe al musulm\u00e1n, y del musulm\u00e1n al terrorista. Tras el boicot sistem\u00e1tico de Israel a todos los acuerdos de paz, y como espejo de su propia intransigencia, el pueblo palestino que a\u00fan resiste en su tierra, ha encontrado en el islam el poder espiritual para mantenerse en pie, un sentido para seguir luchando, una fuerza que se opone al occidente judeo-cristiano, que Israel esgrime representar. Parad\u00f3jicamente, en la medida en que el islam se radicaliza, como \u00fanica respuesta posible ante el exterminio, se convierte en el enemigo so\u00f1ado para el sionismo: el monstruo necesario para justificar cada bomba, cada muro, cada tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas las estigmatizaciones al pueblo palestino, la m\u00e1s \u00fatil y perversa ha sido la de identificarlo con los filisteos b\u00edblicos. Es una infamia teol\u00f3gica. Los filisteos, pueblos del mar, fueron el \u00fanico enemigo que el Israel b\u00edblico pudo aniquilar, y tras cuya derrota se erigi\u00f3 el trono de David. Inventar una continuidad entre los palestinos actuales y aquellos filisteos, de los que no quedan rastros culturales ni ling\u00fc\u00edsticos despu\u00e9s del siglo VI a.C., es quiz\u00e1s el acto m\u00e1s refinado de violencia simb\u00f3lica del sionismo. Porque transforma al palestino no en un adversario hist\u00f3rico, sino en un enemigo ontol\u00f3gico, declarado como tal por Dios mismo. Y si el enemigo es un dictado divino, toda destrucci\u00f3n se convierte en obediencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el fondo resuena una inquietud m\u00e1s profunda: palestinos y jud\u00edos no somos tan distintos. Compartimos las mismas ra\u00edces y al mismo padre Abraham. Y si no escuchamos que las campanas que anuncian el exterminio resuenan contra la humanidad entera, puede que no tengamos, como especie, una segunda oportunidad sobre la tierra.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-subtitle stk-block-subtitle stk-block stk-91bed4a\" data-block-id=\"91bed4a\"><p class=\"stk-block-subtitle__text stk-subtitle\"><strong>Imagen de cabecera:<\/strong> Canva.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre algunos mitos comunes del sionismo, analizados desde la perspectiva \u00fanica de un cristiano palestino. 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