115 / ENE-JUN 2026

En memoria de un luchador por la vigencia del Derecho

En los ya un tanto lejanos años setenta, cuando empezábamos a construir la aventura que sería luego el CINEP, Gustavo Gallón Giraldo, que iniciaba entonces su brillante carrera de jurista, nos enseñó una importante lección: que no era normal vivir bajo el régimen excepcional del estado de sitio en el que habíamos nacido y crecido. Esta enseñanza puede sonar extraña para las nuevas generaciones, formadas en la mentalidad garantista de la Constitución de 1991, pero significaba una profunda ruptura para los que habíamos sufrido la trágica experiencia de la Violencia bipartidista de mediados del siglo XX, al tiempo que estábamos afrontando las dificultades del esfuerzo del Frente Nacional para civilizar la contienda política, cuyas limitaciones condujeron a un nuevo ciclo de violencias, ahora de naturaleza insurgente, que llevaba nuevamente al Estado a acudir al régimen de excepción para responder tanto a la lucha armada como a la protesta social.

EDICIÓN 115 ENE-JUN 2026

En ese contexto, se inició y desarrolló la cruzada de Gustavo para crear la conciencia sobre la capacidad del Estado para el trámite normal de las tensiones sociales, a partir de su análisis del papel de la figura del estado de sitio en la historia colombiana entre 1958 y 1978, desde los años de experimentación durante los gobiernos de Lleras Camargo y Guillermo León Valencia, pasando por su periodo de consolidación bajo Lleras Restrepo, Misael Pastrana y Alfonso López Michelsen, hasta culminar con la que considera la dictadura constitucional de Julio César Turbay Ayala y su estatuto de seguridad (Gallón, 1979).

Este texto condujo a Gustavo a su caracterización del régimen político colombiano como represivo y militar, que fue profundizada por él , años más tarde, en otro de sus textos clásicos, La República de las armas, dedicado a las relaciones entre Fuerzas Armadas y Estado colombiano entre 1960 y 1980, en una investigación auspiciada por la facultad de derecho de la Universidad de los Andes y el CINEP, que subraya el creciente poder de las Fuerzas Armadas en esos años y la recepción de la doctrina de Seguridad Nacional en el contexto colombiano. En un capítulo del libro sobre la realidad del Estado en las regiones del capitalismo periférico, Gustavo destacó las tendencias crecientes a formas policivas y represivas al finalizar los años setenta (Gallón, 1982a).

Años más tarde, Gustavo se dedicó, en otra investigación conjunta del CINEP con el Centro de Investigaciones de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes, a un tema un poco lejano a las perspectivas del derecho, pero puesto de moda por el presidente López Michelsen en los inicios de su gobierno: la concertación como conjunto de las relaciones entre el Estado colombiano, las clases hegemónicas y las clases populares, que cubre tanto los conflictos internos de la dirigencia del país como sus relaciones con el mundo sindical en torno a los planes de desarrollo, en un contexto en el que la incapacidad de los gremios para conciliar sus intereses es complementada por las maquinarias de los partidos, cuya crisis de legitimidad los hace cada vez más dependientes del Ejecutivo central (Gallón, 1982b). 

Al regreso de sus estudios en París, Gallón se acercaría a las dinámicas de los movimientos populares desde una perspectiva bastante diferente, partiendo ahora de la historia de la inconformidad popular en Colombia, que subrayaba la capacidad de la agencia de “un pueblo permanentemente activo, inquieto, altamente preocupado por la definición de su propio destino” (Gallón, 1989, XI). Así, impulsó y organizó, en abril de 1989, un encuentro de reflexión de un importante grupo de investigadores y activistas sociales encaminado a examinar críticamente la mayor cantidad posible de experiencias de organización popular para aprender lecciones, a partir de sus errores, tropiezos, limitaciones y debilidades, para irnos acercando “al sueño de una sociedad sin opresión”, como sostenía Gustavo en las palabras de la presentación del libro que recogía los aportes de los participantes.(Gallón, 1989).

En ese libro, editado en colaboración con Hernán Darío Correa y Martha Cárdenas, del CEREC, y el apoyo de Helena Gardeazábal, Rosa de Rojas y Mónica Betancur, desfilan los testigos y analistas sobre el Gaitanismo, el Frente Unido, Golconda, el MRL, Anapo y Anapo socialista, el Nuevo Liberalismo, el Partido Comunista colombiano, la Unión Patriótica, la Unión Revolucionaria Socialista, Firmes, A luchar, Pan y Libertad y los movimientos políticos regionales. Luego, esas experiencias se enmarcan en consideraciones más generales del contexto, como el movimiento armado insurgente o los movimientos sociales, cívicos, indígenas y comunales, comparados con experiencias internacionales de la época.

En ese mismo año, Gustavo siguió vinculado a varias de las iniciativas del CINEP de esos años, como el Programa de Desarrollo y Paz, fundado en ese entonces por Francisco de Roux como director de este centro, cuyos esfuerzos en pro de la construcción de la paz y la democracia en Colombia eran divulgados en la publicación trimestral Cien días vistos por el CINEP, que circulaba gratuitamente como separata con El Espectador .Sus primeros cuatro números, correspondientes a 1988, fueron dirigidos por Gustavo, que, además, analizaba la coyuntura política y social de los meses finales del gobierno de Virgilio Barco, marcados por el secuestro y liberación de Andrés Pastrana y de Álvaro Gómez Hurtado.

En el campo internacional, Gustavo se había ido vinculando gradualmente con la Comisión Andina de Juristas, con sede en Lima, dirigida en ese entonces por Diego García-Sayán, cuya relación lo condujo a la creación de una seccional colombiana de esa Comisión en 1988, que se transformaría luego en la actual Comisión Colombiana de Juristas, donde Gustavo concentraría sus esfuerzos para impulsar el sistema internacional de derechos humanos en Colombia y contribuir a su constitucionalización, no solo con importantes estudios sociojurídicos, sino también con la defensa de víctimas de los abusos del Estado en estas materias. Además, como subrayaba en un artículo reciente su alumno Rodrigo Uprimny, una de sus lecciones fue su insistencia en que las organizaciones de derechos humanos estaban obligadas a denunciar por igual las atrocidades de todos los actores, incluidas las guerrillas, para combinar el análisis jurídico riguroso y la defensa de las víctimas con la lucha por la democratización de la sociedad (Uprimny, 2026).

Por eso, el legado que nos deja Gustavo Gallón Giraldo fue la creación de una conciencia humanitaria más extendida en Colombia, que reconoce que la defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Humanitario no son un instrumento de la lucha política de las izquierdas, sino que constituyen una causa que nos debe congregar a todos en la lucha por un país más democrático y menos desigual. Como destacaba Ana María Rodríguez, directora actual de la Comisión Colombiana de Juristas, Gustavo siempre estuvo convencido de que Colombia tenía el potencial para construir una sociedad en paz, donde el Derecho y los derechos humanos podían catalizar las tensiones para realizar los cambios necesarios sin recurrir a las armas, ni guardar silencio ante las injusticias (Entrevistada por Mesa Loaiza, 2026).

A este recuento histórico de la presencia de Gustavo Gallón en el CINEP, que nunca abandonó pues asumió su defensa en varios eventos judiciales, quiero añadir un recuerdo más personal: Gustavo fue testigo privilegiado de una experiencia que marcaría el futuro de mi vida profesional y académica: fue mi alumno en el colegio San Ignacio de Medellín en 1966, donde tuve que asumir, en la etapa de magisterio que los jesuitas tenemos que realizar antes de comenzar los estudios de teología, la clase de historia de Colombia, que me obligó a buscar nuevas formas de entender y enseñar la historia de nuestro país, lo que definió mi vida futura de investigador y docente.

Fernán E. González, julio 7 de 2026.

Referencias

  • Gallón Giraldo, Gustavo. (1979) Quince años de Estado de sitio en Colombia, 1958-1978. Librería y editorial América Latina, Bogotá
  • Gallón Giraldo, Gustavo. (1982a) El régimen político colombiano al finalizar la década de los setenta. En Varios, El Estado del capitalismo periférico. Cinep, Bogotá.
  • Gallón Giraldo, Gustavo. (1982b). Concertación simple y ampliada. Controversia, 105. Cinep, Bogotá.
  • Gallón Giraldo, Gustavo. (1983) La República de las armas, Relaciones entre Fuerzas Armadas y Estado en Colombia, 1960-1980. Controversia, 109- 110. Cinep, Bogotá.
  • Gallón Giraldo, Gustavo. (Comp). (1989). Entre movimientos y caudillos. 50 años de bipartidismo, izquierda y alternativas populares en Colombia. Cinep y Cerec, Bogotá.
  • Mesa Loaiza, Paulina. (2026, 1 de julio). El legado que deja Gustavo Gallón, el decano de los derechos humanos en Colombia. El Espectador, 6-7.
  • Uprimny, Rodrigo. (2026, 4-5 de julio) A la memoria de mi maestro Gustavo Gallón. El Espectador, 42.